Sindicales

Por el trabajo21.08.2017

 

Paro nacional

La Corriente Federal de Trabajadores de la CGT reclamó que, tras cumplir con el mandato del Plenario de Secretarios Generales que convocó a la movilización a Plaza de Mayo para el 22 de agosto, el Consejo Directivo “respete la convocatoria al Comité Central Confederal del 23 de agosto para determinar un Paro Nacional y un subsiguiente Plan de Acción”. Lo hizo en un comunicado donde plantea que “la decisión explícita” del gobierno “de imponer una reforma laboral, previsional y tributaria regresiva sobre los derechos de los trabajadores y de los sectores más vulnerables de la sociedad, representa una amenaza insoslayable”.

 

Cierre y despidos

Treinta y cinco operarios de la planta de residuos químicos Bravo Energy, ubicada en San Lorenzo quedaron en la calle cuando la empresa cerró sus puertas. Se enteraron cuando al llegar a la planta, el viernes pasado, encontraron las persianas bajas. La patronal dice que la fábrica es “inviable” como consecuencia del elevado costo de las tarifas de luz y gas y una reducción notable del mercado interno de combustibles. A los trabajadores les deben salarios y más de dos millones de pesos de aportes.

 

Taladraron el techo

El plenario de delegados de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp), aprobó la propuesta de aumento salarial de Metrovías, que implica una recomposición salarial del 27,5 por ciento, en un solo tramo y retroactiva a marzo para las categorías más altas, y del 29,5 por ciento para el escalafón más bajo, al tiempo que incorpora adicionales sobre viáticos y antigüedad.

 

Pedido

El Frente de Unidad Docente de la Provincia de Buenos Aires que integran Suteba, Amet, FEB, Sadop, UDA y Udocba pidió que el director General de Cultura y Educación los reciba para retomar la agenda que venía desarrollando con Alejandro Finocchiaro, recientemente reemplazado por Gabriel Sánchez Zinny, ya que a un mes del inicio de su gestión “es alarmante que aún no haya habido convocatoria”, recalcó el Frente.

 

Movilizados

En el contexto de una jornada de paro, los estatales de Jujuy se movilizaron en la capital provincial para rechazar la decisión unilateral del Gobierno de liquidar los sueldos con un seis por ciento de recomposición.

 

Con olor a Vaca Muerta

El Sindicato de Petroleros Privados Chubut reconoció que avalará una agenta de retiros voluntarios, reducción de horas y suspensiones, que imponen las operadoras Tecpetrol y San Antonio Internacional al estilo de la flexibilización que impusieron en Vaca Muerta.

 

Reclamo

Tras protagonizar un corte de ruta, trabajadores de la comuna de Caleta Olivia protestaron ante la sede del ejecutivo municipal, para demandar que se les paguen haberes atrasados.

 

Carpa

Ante el edificio del Diario Los Andes, en la ciudad de Mendoza, el Sindicato de Prensa local instaló una carpa para exigir la reincorporación de ocho trabajadores que fueron despedidos de ese medio. En la misma ciudad, el Diario Sitio Andino despidió sin causa a un periodista.

 

Volvieron a movilizarse

Tras rechazar la recomposición de haberes del 23 por ciento que hizo el gobierno bonaerense, los judiciales bonaerenses volvieron a marchar hacia La Plata y pararon durante dos jornadas para exigir que la gobernadora Vidal mejore la oferta salarial.

 

Quieren cobrar

Cuarenta trabajadores que se desempeñaban en el call center Acceso CRM protestaron ante el edificio de Telefónica, en Rosario, para exigir que se les pague salarios atrasados. Desde junio no cobran, la patronal dejo de hacer los aportes jubilatorios a principios de año y tampoco paga la obra social ni la ART.

 

Paro judiciales

Para exigir que se les otorgue la misma recomposición salarial que les dieron a sus pares nacionales, los trabajadores del Poder Judicial de Chaco pararon por 72 horas.

 

Comisión directiva

Los trabajadores del Sindicato Único de Profesionales y Afines de la Seguridad Ocupacional y Medio Ambiente conformaron su nueva comisión directiva de la delegación La Plata de este sindicato que integra la CTA.

 

Sin paritaria

El Sindicato de Custodios denunció que en Prosegur no se llevan a cabo paritarias desde 2015, pese a que es una de las empresas globales que más rentabilidad tiene.

 

Bolsones de comida

La empresa plástica Novapol quiere pagar la recomposición salarial acordada en paritarias con bolsones de comida y, lo peor, es que según los trabajadores, el Sindicato del Plástico estaría dispuesto a aceptar la propuesta. Esto pasa en la planta que Novapol posee en el partido bonaerense de Pilar donde trabajan 250 operarios. Si prospera el arreglo, les pagarían “una mejora salarial que consta de Bolsa de Productos comestibles atados al presentismo”.

 

Bloqueo

En el Parque Industrial Gualeguaychú, Camioneros bloqueaó el acceso a la planta de la empresa Baggio, para exigir que esta distribuidora reintegre en sus tareas a trabajadores que despidió en otra unidad productiva que posee en la localidad bonaerense de Hurlingham.

 

Reunión

Al reunirse con el flamante ministro de Salud, Andrés Scarsi, la Cicop insistió en su pedido de aumento presupuestario para el área sanitaria de la provincia de Buenos Aires y reclamó que el ejecutivo cumpla con los acuerdos alcanzados en la paritaria, incluyendo los plazos establecidos para la regulación de la situación de becarios y la convocatoria a mesas técnicas.

 

 

AMENAZAS A DELEGADOS21.08.2017

Pinta mal la cosa

En el gremio de trabajadores de la pintura, que ha sufrido cierre de fábricas y despidos, se denuncian amenazas a delegados opositores a la burocracia.

En el marco de la ola de despidos contra los trabajadores de la pintura, los agremiados al sindicato Unión de Personal de Fábricas de Pintura y afines de la República Argentina (Upfpra) tuvieron que denunciar que están sufriendo hostigamientos desde que surgiera una lista opositora. Son víctimas de este accionar los delegados de esa lista, quienes hasta han recibido amenazas de muerte y otros aprietes.

Preside el gremio Pedro Victorio Zambelletti, que lleva las riendas del sindicato ininterrumpidamente desde comienzos de los años 70. Pero los trabajadores del gremio siguen siendo despedidos, suspendidos o ajustados sin que el sindicato mueva un dedo. Antes bien, la superestructura gremial pacta con la patronal resultados paritarios pobrísimos mientras para los afiliados la cosa pinta cada vez peor, lo que es al ritmo de la economía en todo el país.

La lista opositora a la conducción burocrática de Zambelletti es la misma que denuncia amenazas, intimidaciones y persecución constantes. Se trata de la Agrupación 8 de Octubre que, entre otras cosas, debió dar cuentas ante la Comisaría 3 º de San Martín de que a fines de julio pasado, Gregorio Rodríguez, vocal en Upfpra, amenazó al delegado general de la empresa Revestimiento Sitex, Leandro Rojas, diciéndole que iría “a terminar en una zanja” si proseguía militando en contra de la burocracia sindical.

La terrible amenaza del burócrata al opositor se había dado en el marco de una inspección del ministerio provincial de Trabajo a la empresa y en presencia de un funcionario del mismo. Por si esto fuera poco, Rojas sostiene que ya había sido amenazado por su activismo.

En este marco, el ministerio de Trabajo buscó toda clase de argucias legales para proscribir a la Agrupación 8 de Octubre, por lo que cuyos delegados no se pudieron presentar a elecciones sindicales.

 

Primera fuente

Conversamos al respecto con Fabián Espíndola, ex delegado en el gremio de trabajadores de la pintura y también inhabilitado con estrategias legalistas para presentarse a elecciones. En primera instancia denunció que mientras se dan aprietes, amenazas, coerción y, en general, violencia contra los laburantes, estos tienen “una paritaria magra”. Y responsabilizó de eso a la conducción sindical “por los movimientos que hicieron sin consulta con los trabajadores”.

“No hubo asamblea ni nada”, repuso y remarcó: “lamentablemente el trabajador no pudo decir nada”. Agregó que “tenemos un sindicato que para lo único que sirve es para recaudar” y remarcó “el apriete que nos están haciendo a nosotros como delegados, con compañeros a los que están mandando cartas documento para ver si se los pueden sacar del medio”.

“Hay fábricas, las que tienen potencia o guita, que pueden seguir manteniéndose y a las que son más chiquitas, que son más o menos familiares y tienen cinco o cuatro trabajadores, les están pegando con un inspección inventada por ellos”, volvió a denunciar el trabajador y destacó que para la patronal y la dirigencia sindical “de ahí empieza la recaudación”. Añadió: “castigan a esas empresas y no se dan cuenta de que mañana pueden quedar cinco, veinte, cien o doscientos trabajadores en la calle”.

“Cuando fuimos a presentarnos a elecciones también fuimos apretados por hinchas de Chacarita pagados por el gremio”, dijo Espíndola y puntualizó que “esa vez me tocó a mí y a un compañero”. Luego recordó que en la ocasión “salió el mismo secretario general con 20 personas que no tienen nada que ver con el sindicato a apretarnos y a decir que nos iban a matar”.

“Hicimos la denuncia correspondiente, pero la comisaría 50 está jugando para ellos”, observó con tristeza y fustigó: “vas y hay un policía adentro del sindicato”. “Juegan de esta manera y uno de los policías puso a su hermano a trabajar adentro”, manifestó y expresó: “estas cosas se están manejando así, mal y en contra del trabajador”.

MOVILIZACIÓN A PLAZA DE MAYO17.08.2017

La hora de los trabajadores

Desde la CTA se emiten ideas de movilización y paro para maximizar la medida de fuerza en contra del ajuste macrista.

Tímidamente la CGT responde a los reclamos de las masas traajadores y para el martes 22 convoca a la movilización, no sin antes haber sugerido el triunvirato de “los gordos”, desde los mentideros, que los resultados de las Paso del domingo irían a anular esta iniciativa popular anunciada hace más de un mes.

Activa desde el comienzo de los conflictos laborales y conciente de que el macrismo vino a destruir el trabajo en la Argentina y a restar poder a sus trabajadores, la CTA, en cambio, al cierre de esta edición estaba reunida para determinar su participación en la marcha, que tanto viene exigiendo en consecuencia con sus luchas, observaciones y reclamos.

Conversamos con José Chapu Urreli, miembro de la conducción nacional de la central, quien recordó que “la movilización convocada fue exigida en un congreso realizado durante la última movilización de trabajadores despedidos en todo el marco de la cuenca del Paraná”. Recordó también que entonces los trabajadores “se movilizaron al ministerio de Trabajo” y que “esa movilización fue muy importante y estuvo apoyada por la Conat y el nuestro Partido Comunista”.

Enfatizó que la misma “tuvo como corolario que los secretarios generales de la Uocra de los lugares afectados concurrieran a la CGT para que, en el marco de un plenario de secretarios generales, se decidiera convocar a esta movilización”.

“Luego del proceso de las Paso, escuchamos opiniones lamentables de algunos dirigentes de la CGT planteando que el resultado electoral mostraba la posibilidad de no hacer la convocatoria”, memoró y puntualizó que ello “generó un revuelo muy importante hacia el interior de la CGT y, hacia afuera, entre los trabajadores, que están sufriendo las consecuencias”.

En ese sentido, valoró las posiciones de lucha de la CTA, la Corriente Federal de la CGT, los movimientos sindicales y “los movimientos sociales alrededor de la Ctep”. También contempló positivamente la acción del triunviro cegetista Juan Carlos Schmid para que la movilización se efectúe.

Y analizó: “la situación política también de la CGT da pie, objetivamente, a muchas posibilidades de ruptura interna, porque otro que también venía empujando, en declaraciones que hizo, es Pablo Moyano, el jefe de los camioneros, diciendo que no se quedaría sentado mirando en su oficina y por la pantalla cómo los sectores de izquierda y la CTA se movilizaban”.

 

Viento norte

Por su parte, el chaqueño Raúl Toto Galván, secretario adjunto de la CTA en su provincia, entendió que la CGT accedió a la medida de fuerza “a duras penas” y sugirió que para su central “la movilización debería ser con paro”. “La CTA va a participar de esa movilización”, informó después y adelantó que “en el Chaco vamos a organizarnos como para hacer un acto en la plaza de Resistencia”.

“Quizá estemos mandando compañeros a Buenos Aires para la marcha a Plaza de Mayo”, anunció. Agregó que “la CTA tiene que trabajar fuerte para la convocatoria y ahí dar la disputa”.

“Paro y movilización”, enfatizó como pedido y remarcó que esto debiera llevarse adelante “con una CTA que concentre todo lo que pueda en la movilización y demuestre que realmente estuvo desde el principio enfrentando a las políticas antiobreras del gobierno nacional”.

“Somos coherentes con lo que venimos planteando y en nuestra resistencia a esta política”, recalcó y llamó, directamente, “a disputar la conducción del movimiento obrero”.

Por otro lado, manifestó que el resultado electoral de las paso del domingo fue “lo que movilizó a la CGT a que se decidiera”. “Así como venía, frenando las movilizaciones y la posibilidad de un paro nacional, ahora se decide”, repuso.

También consideró que la medida de fuerza convocada para el martes determina que dentro de la CGT “hay una muy fuerte puja interna”. “Empezaron los debates fuertes adentro”, remarcó y sostuvo que “esto va a traer algunas consecuencias para la conducción y seguramente van a tener que ir haciendo cambio porque si no esto se les va a ir de la mano”.

 

 

En las urnas y en la calle17.08.2017

Hora de profundizar la lucha

“Sin esperar decisiones de la cúpula nacional de la CGT, desde el resto de las organizaciones como la CTA, la Corriente Federal y otras, debemos empujar desde abajo un proceso de denuncia y movilización unitaria de toda la clase”, recalcó el titular de la CTA Ribera del Paraná, Cristian Poli.

“Es lamentable la dilación y lo acotado de esta decisión que tomó la CGT, ya que muchísimos sindicatos habían planteado la necesidad de un paro nacional para pararle la mano a las políticas que lleva adelante este gobierno”, lamentó el secretario de la CTA Ribera del Paraná al referirse a la decisión de la cúpula cegetista de ratificar la movilización del martes venidero hacia Plaza de Mayo, pero sin convocar a un paro de actividades.

El camino hacia la jornada del martes fue largo y sinuoso. Tal como ocurrió desde que Mauricio Macri asumió la presidencia, cada decisión de la CGT que insinuara resistencia o confrontación con el rumbo que intenta imponer La Rosada, fue sometido al tironeo entre quienes pretenden convertir a esta central en un punto de referencia de la lucha –al menos- por la defensa del trabajo y el salario, y aquellos que cooptados o asustados operan hacia adentro como quintacolumnas de Cambiemos.

Así, a la actitud de sectores como la Corriente Federal que conduce Sergio Palazzo, se le oponen otros que –con diferentes grados de servilismo- están instalados en el propio Triunvirato y en sitios de peso vital de todo el Comité Central Confederal.

Queda claro que esta situación, lejos de ser sólo una consecuencia de su relación con el Gobierno Cambiemos, es producto de características estructurales que posee la CGT que, con la llegada de Macri a La Rosada, se exhiben con mayor crudeza.

Por eso a nadie pudo sorprender las idas y vueltas que dieron los confederales para confirmar una tibia decisión que ya habían adoptado tiempo atrás y que es reclamada por vastos sectores del universo del trabajo.

Así las cosas, la primera movilización que la CGT le hace al Gobierno Macri, tensó la situación en la cúpula de esta central a punto tal de que un sector importante del Confederal planteó echar para atrás a la protesta, con el argumento de que el resultado electoral del domingo respaldó a Cambiemos y sus políticas sociales y económicas, las mismas que la marcha va a cuestionar.

 

Falta de iniciativa

En este marco, desde la CTA Ribera del Paraná, Poli criticó la “falta iniciativa” de la CGT y advirtió que, de todas maneras, “desde los trabajadores, las comisiones internas y cuerpos de delegados debemos empujar acciones que permitan visibilizar, no sólo la conflictividad social, sino la situación que los trabajadores vivimos como consecuencia de las políticas de ajuste”.

Por lo que fue claro cuando hizo hincapié en que “sin esperar decisiones de la cúpula nacional de la CGT, desde el resto de las organizaciones como la CTA, la Corriente Federal y otras, debemos empujar desde abajo un proceso de denuncia y movilización unitaria de toda la clase”.

Es que no hay dudas acerca de cuál es el intento en el que va a seguir avanzando el Gobierno y que, para ello, cuenta con la connivencia de un sector de dirigentes alineados en la CGT, tal como lo ratifican los dichos del ministro Jorge Triaca quien, no hace mucho, recalcó que tras la cita electoral de octubre La Rosada va a avanzar en la búsqueda de “consenso parlamentario” para hacer realidad la contrarreforma laboral con la sueña.

“Tratan de apurar contrarreformas en el ámbito laboral, por eso intentan generar los consensos necesarios, fundamentalmente, en los sectores de la clase dominante para avanzar sobre los derechos que los trabajadores tenemos”, denunció Poli.

Tras lo que recalcó que “quieren institucionalizar lo que ya están haciendo en la práctica, porque pasaron por encima a la mayor parte de las leyes laborales cuando ningunean las paritarias para diferentes sectores de trabajadores o directamente el Ministerio de Trabajo se convierte en una sede directa de las grandes multinacionales” ya que, “en el mejor de los casos, ni siquiera toma una resolución en los conflictos lo que opera a favor de las patronales”.

Pero fue contundente cuando insistió en que “a todo esto le oponemos la movilización popular, la lucha en cada puesto de trabajo y territorio”, algo que “debe ser lucha articulada con la construcción de una fuerza política que le ponga freno a este intento del Gobierno que cuenta con el apoyo de los grandes grupos económicos, las multinacionales fundamentalmente, y la burguesía local”.

Y finalizó: “la lucha se da tanto en las rutas como en las fábricas y otros lugares de trabajo, articuladamente con la lucha político-electoral que es fundamental para quebrar y no dejar avanzar estos consensos que vienen a arrasar los derechos que los trabajadores y el pueblo hemos logrado durante estos últimos años”.

Y un día la CGT se decidió...17.08.2017

El 22 de agosto, hay movilización

¿Qué pretenden Los Gordos y qué necesitamos los trabajadores? Es preciso volver a insistir con que la tarea es convertir a esa jornada en el puntapié inicial de un plan de lucha para que, al menos desde el universo del trabajo, dejemos de facilitarle las condiciones al gobierno.

La convocatoria a la movilización del martes venidero tuvo lugar después de un proceso que a instancias de la burocracia sindical-empresarial se volvió demasiado complicado, más aún, si se tiene en cuenta que sobran motivos para que el movimiento obrero haga oír una voz de protesta.

A la hora de enumerarlos, alcanzaría con señalar que continúa la ola de cierres de unidades productivas que deja un verdadero tendal de trabajadores en la calle, también que los salarios continúan mirándole la luneta a la inflación que se profundizó –sobre todo durante 2016- como consecuencia de medidas concretas que adoptó el Gobierno para favorecer una feroz transferencia de recursos.

Pero, asimismo, porque desde La Rosada y todo el tándem de poder que ahora también gobierna ni siquiera se esfuerzan en ocultar que, tras las elecciones de medio término, van a buscar que el Congreso avale un rediseño en la relación entre capital y trabajo, algo en lo que ya fueron avanzando en un proceso que, inducido por el creciente desempleo y la connivencia de la burocracia sindical, facilitó que en diferentes sectores se establezcan acuerdos que dinamitaron derechos que el universo del trabajo adquirió con años de lucha.

Hablar de la modificación de la relación entre capital y trabajo es también hablar de un rediseño del concepto de sistema previsional y de los mecanismos solidarios que vehiculizan asistencia y seguridad social, esto es, aquellos que aún con las restricciones inherentes al Estado Liberal Burgués posibilitan que la movilidad social ascendente se convirtiera en un paradigma de nuestra sociedad.

Es que de lo que se trata, es de un “cambio cultural”, el mismo que en línea enuncian desde el propio presidente hasta cada uno de sus funcionarios y que, con particular énfasis, propala la massmedia de gobierno homologándolo a un concepto de presunta modernidad que, en sí, descalificaría a otros diseños que aún dentro de los límites del capitalismo plantean fifty-fifty como modelo.

En este contexto, reprimarización y financiarización de la economía son paradigmas de este “cambio cultural” que intenta imponer profundas y aceleradas modificaciones en la estructura social y política, pero también económica.

Es que un país que produzca commoditiesde escaso valor agregado y reduzca su expectativa industrial a convertirse en un eslabón menor de un proceso de deslocalización de segunda generación, necesita imponer una relación en la que el capital avasalle al trabajo hasta trastocar el concepto de proletariado por el de precariado, es decir, hasta extinguir la conciencia de clase.

En simultáneo, la pérdida de derechos civiles, sociales, sindicales, ciudadanos y humanos, es una consecuencia necesaria e inherente a este rediseño.

 

Cebados

El gobierno sabe que puede ganar y amañar elecciones, también que cuenta con el compromiso de la massmedia dominante para interpelar desde fundamentos profundamente reaccionarios y de provocar hechos como la movilización de 1º de abril, así como disputar espacio en el territorio.

Y tiene claro que es eficiente en esta tarea, porque desde ese mismo mecanismo de interpelación y con idéntico sujeto social se fue construyendo el espacio de consensos políticos que llevaron a que el tándem de poder real ganara las elecciones de 2015.

Por eso es que confía en el rumbo que eligió para la construcción de una nueva hegemonía, que confronte con la que atravesó el escenario político que devino de la crisis de representación que estalló en diciembre de 2001.

Y aquí es prudente no confundirse ni subestimar. El desprecio, la agresividad que desde el gobierno, su espacio político y social y sus propaladoras massmediáticas se exhibe en esta tarea de construir nueva hegemonía tiene bastante de crimen y de odio, pero no responde sólo a esto. El objetivo práctico es deslegitimar y destruir de raíz todo lo que se avanzó en términos de ampliación y consolidación de derechos ciudadanos, civiles, económicos, sociales y humanos. Pero no sólo aquello en lo que se avanzó durante los últimos años.

De ahí que propalen con obscenidad la idea de que lo bueno que el pueblo pudo construir fue sólo una fantasía, pero también el énfasis que ponen a la hora de hundir el cuchillo a hueso para cuestionar la legitimidad del cuerpo de derechos sindicales, sociales, ciudadanos, civiles y humanos que se fue construyendo en nuestro país durante más de un siglo.

Y esto es así porque para perpetrar el cambio cultural que anuncian y propician, precisan hacer tabla rasa del pasado, de todo lo que tenga que ver con las experiencias de lucha desarrolladas por los trabajadores y el pueblo. Por eso echan mano a la metonimia y marcan el terreno: “ellos o nosotros”, es el mensaje en el que en el “ellos” aparece López arrojando valijas por encima de una tapia. Pero tras cartón -y sin dar tiempo a la reflexión- ponen en la misma lista a las organizaciones obreras cuya dirigencia no arregla con el gobierno ni las patronales y, fundamentalmente, a los pobres.

Después vendrán abiertamente por los sectores medios que como masa de maniobra y base electoral utilizan para apuntalar estos movimientos tácticos.

Pero para ello, además de la base electoral refrendada el domingo pasado, el gobierno confía en su capacidad de cooptar, dentro y fuera del universo sindical.

Hacia adentro, la dinámica de la coacción y la chequera lo llevó a traspasar límites que, incluso en su mismo seno se imaginaban infranqueables. La imagen de Omar Caballo Suárez entrando esposado a un juzgado sigue corriendo como un hilo de sudor frío con la espalda de muchos de Los Gordos que saben que saben que tienen más de un muerto en el placar. Y para conjurar el terror tienen claro que, después de todo, si arreglaron con los militares, Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde, Néstor y Cristina ¿Por qué no hacerlo con Macri?

Desafiante, esta semana el ministro Jorge Triaca le bajó el precio a la movilización del martes y aseveró que el gobierno trabaja en la búsqueda de “consenso legislativo” para impulsar una reforma laboral. En la misma línea, hoy dirigentes de los gremios energéticos y petroleros recibieron en el Sindicato Unidos Petroleros del Estado e Hidrocarburíferos a los ministros Triaca, Rogelio Frigerio y Juan José Aranguren. Almorzaron y exploraron la posibilidad de rubricar más acuerdos similares a los de Vaca Muerta.

Mientras tanto, desde el establishment siguen multiplicándose las voces que exigen más ajuste.“El Gobierno eligió el camino gradualista y ese camino lleva a que todos los años se tengan que tomar medidas como si recién se empezara”, lamentó ayer Orlando Ferreres y adelantó que tras las elecciones de octubre, el ejecutivo “tiene que hacer algunos ajustes” que objetivó en una reforma del mercado del trabajo porque, insistió, “con el costo laboral que tenemos, es imposible competir en el mundo”.

¿Entonces, si lo que hubo hasta ahora fue gradualismo, se imagina cómo será lo que se viene? Aunque desde La Rosada se empeñen en negarlo, cuando se miran al espejo aparece la brutal contrarreforma perpetrada en Brasil a instancias del establishment y con la connivencia de casi todo el arco político.

¿Es que acaso alguien puede creer que un gobierno compuesto por lo más concentrado del núcleo de poder económico y financiero que actúa en el país podría evitar la tentación, más aún, si se le facilitan las condiciones?

Y es aquí donde vuelve tomar relevancia aquello en lo que pueda convertirse la jornada del martes que puede ser –una vez más- un episodio catártico sacado con fórceps y para descomprimir o transformarse en un revulsivo que despabile la modorra electoral que corrió el eje de la disputa entre el capital y trabajo y del conflicto que se profundizó en múltiples frentes durante los últimos meses.

Es verdad que en octubre se va a definir parte de la composición parlamentaria que avalará o no el rediseño de la relación capital-trabajo que llevará el oficialismo al Congreso.

Pero no es menos cierto que independientemente de esto, el espacio en el que se va a construir la masa crítica capaz de poder enfrentar a este rediseño, es aquel en el que los universos del trabajo y el capital entran en conflicto, esto es, en el frente sindical y en la calle.De ahí que es preciso volver a insistir con que la tarea es convertir a esa jornada en el puntapié inicial de un plan de lucha para que, al menos desde el universo del trabajo, dejemos de facilitarle las condiciones al gobierno.

 

 

Taxistas en alerta 15.08.2017

Uber el empleado del mes

La Asociación de Taxistas de Capital advierte sobre la presión que, desde diferentes sectores, se está ejerciendo para permitir que avance esta multinacional.

Por medio de una comunicación que lleva las firmas de su presidente, Luís Fernández, y del secretario Alberto Rodríguez, la Asociación de Taxistas de Capital (ATC), advirtió sobre la presión que desde diferentes sectores de poder se está haciendo para permitir que la multinacional Uber desarrolle su actividad.

“Así como los gurúes de la City, los empresarios monopólicos de la AEA, la Sociedad Rural, los organismos internacionales y otros, aprietan y presionan al gobierno para que profundice el ajuste con más devaluación, flexibilización laboral, aumente la represión a los que resisten, aumente la edad jubilatoria, privatice el sistema previsional y otras medidas por el estilo, el diario La Nación acaba de publicar, en la misma dirección, un artículo firmado por un abogado de nombre Félix V. Lonigro, profesor de derecho constitucional, para que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires legalice a la multinacional Uber”.

La ATC continúa señalando que “este ‘académico’ nos informa, sin prueba alguna, que ese es ‘el deseo de la mayoría de sus habitantes’ y a partir de esa falsa apreciación vuelve a repetir el argumento de Uber sobre que dicha empresa ‘no brinda un servicio de transporte’, sino solo una simple intermediación tecnológica para que dos sujetos se contacten”.

Y advierte que “este ha sido y es el artilugio que la multinacional esgrime para violar cualquier ley del Estado, aquí y en el mundo, para evadir impuestos, leyes laborales, normas de seguridad en el transporte de pasajeros y otras minucias que nuestro ‘académico’ ha ignorado en la letra y el espíritu de nuestra Carta Magna”.

Tras lo que aclara que, además, “Uber y no el transportista quién fija la tarifa de cada viaje, el recorrido, califica a su empleado al que caracteriza ridículamente como ‘socio’, lo toma y lo despide a placer, traslada automáticamente sus ganancias al exterior y otras menudencias por el estilo”.

Asimismo, la ATC reflexiona sobre “el profundo contenido de clase que encierra el final del artículo” que “acusa al Gobierno de la Ciudad y la Justicia Contravencional de la Ciudad de ‘privilegiar los interese de los sindicatos vinculados con los taxis y remises’ (nada más lejos de la realidad), obsérvese que no alude a los intereses de los trabajadores taxistas y remiseros, para concluir que ‘pone en jaque la legitimidad democrática de todo gobierno elegido por el pueblo’ al lesionar los intereses de una empresa multinacional”.

Latinoamérica y su encrucijada 02.08.2017

¿La derecha vino para quedarse?

El secretario sindical del Partido Comunista, Mario Alderete, analiza el proceso regional caracterizado por la llegada al gobierno de progresismos y el retorno de actores de representación política guiados desde Washington.

¿Por qué han caído o sufren un proceso desestabilizador los gobiernos progresistas latinoamericanos? En primer término debemos enfatizar que tales caídas no significan un “fin de ciclo” como se empeñan en hacernos creer los más variados “gurúes” que existen al servicio de la derecha. Pero sí se debe admitir que constituyen una marcha atrás en el proceso de integración que caracterizó a este cambio de época que vivimos y protagonizamos.

En ese sentido, habría que señalar por lo menos dos grandes causas fundamentales que han incidido en tales sucesos: 1) el capitalismo global, conducido por EE.UU que no tolera ningún experimento político-social por menor que parezca y que se le pueda ir de sus manos; y 2) los procesos políticos, los cuales se dieron con insuficiente organización obrera y popular y que a veces fueron propulsores de un clientelismo subsidiado.

El capitalismo salvaje imperante hoy en día, a pesar de la profunda crisis que lo afecta, se ha vuelto aún mas agresivo y anhela seguir haciendo retroceder importantes conquistas sociales, políticas, económicas y culturales históricas y que costaron a los diferentes pueblos sangre, sudor y lágrimas hacerlas realidad.

Los grados de explotación han subido en forma alarmante y las posibilidades reales de respuesta ante tantos atropellos aún son débiles y aisladas. Hay reacciones ante tal estado de cosas pero no hay propuestas de cambios profundos organizadas y hegemonizadas por fuerzas políticas que se propongan construir una nueva sociedad más inclusiva, más igualitaria, de liberación nacional, popular, antiimperialista y postcapitalista.

Simultáneamente, la represión que en realidad nunca fue erradicada totalmente, hoy adopta nuevas formas, por ejemplo: además de la acción represiva en cada lugar de conflicto por parte de fuerzas policiales y de gendarmería se produce la amenaza a luchadores a través de las llamadas “redes sociales” donde se distribuyen falsas noticias y difamaciones, se intensifica la acción de los servicios de inteligencia que “pinchan” la comunicación telefónica, se impone la judicialización del conflicto social, se promueve el temor y el disciplinamiento a través de los medios monopólicos de la información, se procura instalar en forma generalizada el miedo a la pérdida del empleo, se divulga un auge desmedido de la delincuencia ciudadana, lo cual puede funcionar como coartada perfecta para seguir aterrorizando y, llegado el caso, liquidar cualquier obstáculo molesto para el sistema.

En ese escenario de globalización y de marco de contención a todo lo que pueda significar cambios positivos en favor de los más necesitados, el hecho que hayan aparecido gobiernos no completamente alineados con la lógica del capital dominante y que se propusieron levantar la voz contra el amo imperial, ya constituyen un peligro en este cuadro de situación. Sin embargo, ninguno de los gobiernos que surgieron en Latinoamérica en estas últimas décadas, con diferentes grados de desarrollo y profundidad, caracterizados como populares y progresistas intentaron cambios estructurales profundos. No se lo propusieron, en primer lugar, por las limitaciones del clásico reformismo de origen socialdemócrata y además porque, seguramente, juzgaron que las correlaciones de fuerzas geopolíticas actuales no daban para ello.

Sin embargo, tales gobiernos de centro-izquierda que se vinieron dando en la región y que no se plantearon en ningún momento medidas radicales o un Estado no capitalista con proyectos de transformación a largo plazo, lo mismo resultaron una molestia para el propósito neoliberal en curso.

EE.UU., capitaneando la globalización financiera capitalista, impide por todos los medios cualquier iniciativa que pueda cuestionar su hegemonía. Ello, por la razón de ser potencia dominante que pretende continuar ejerciendo su supremacía en cualquier situación y por lo tanto necesita de Latinoamérica como un territorio vital (fuente de materias primas indispensables, de petróleo, de agua dulce, de mano de obra barata y como mercado para sus productos, entre otros beneficios). Por eso pretenden nuevamente hacer de nuestra América su “patio trasero”.

A su vez, las oligarquías vernáculas, terratenientes y ganaderas, articuladas a ese proyecto capitalista, cumplen el rol de aliados tácticos en esa dominación y de ahí que todas reaccionan por igual ante los gobiernos con perfil populista.

Otra cuestión que debe llamar la atención es que la actual sucesión de caídas de gobiernos con propuestas reformistas (en particular Argentina y Brasil) muestra una regularidad sorprendente ya que en todos los casos uno de los “caballito de batalla” de la derecha (nacional o internacional) es la lucha contra la corrupción.

No solo se utiliza ese argumento para mostrarlo como parte de la “pesada herencia” que supuestamente dejan esas experiencias, sino también para agitarlo y amplificarlo, por medio del monopolio de la comunicación pública, con el fin de ocultar la realidad cuyo principal rasgo es el empobrecimiento de los sectores sociales más débiles, la entrega, el nuevo endeudamiento externo, la desocupación creciente y la liquidación de la industria y el comercio nacionales.

Resulta cuanto menos curioso que en un continente marcado por la más absoluta corrupción desde la época de la colonia hasta nuestros días, -lo cual condenamos sin atenuantes- donde la política ha sido campo de acción de las más deshonestas e indecorosas conductas, se levante hoy esta pretendida cruzada contra lo que aparece como el peor de todos los males, cuando en realidad es válido afirmar que esta deshonrosa práctica es algo absolutamente “normal” en las relaciones capitalistas, tanto en los Estados del Sur como en los bien organizados y respetuosos países del Norte.

El capitalismo como sistema, y su principal exponente, EE.UU., no descansan un segundo en su lucha frontal contra cualquier elemento que pudiera cuestionarlos. De ahí que, variando estilos, ya no se necesitan, por ahora, golpes militares sangrientos y se siguen manejando los destinos de los países con mano de acero, impidiendo a toda costa la organización del campo popular y las propuestas de cambio.

 

Experiencias

Ninguna de las experiencias de centro-izquierda latinoamericanas son revoluciones socialistas, salvo Cuba, pero por el solo hecho de que pretendan echar sombras sobre aquellos propósitos ya son evaluadas como un peligro para los capitales.

De lo que se trata, a fin de impedir que se afiance el plan imperial actual de sometimiento tal como rigió hasta la década neoliberal de los 90 con gobiernos partidarios de las “relaciones carnales”, es luchar no solo con el fin de frenar la ofensiva de la derecha neoliberal sino impulsar acciones que propongan la radicalización de medidas estructurales para avanzar en la instalación de un nuevo modelo productivo, terminar con el remanido cuento del “derrame de la copa” y también con una engañosa distribución de la riqueza, “empoderando” al pueblo y al Estado a fin de ejercer una real independencia económica y soberanía política. Pero, para ello, habrá que debatir más en todo nivel y organización acerca de qué tipo de gobierno y poder se necesita y de tal forma, comprender mejor por qué es justa la afirmación de que los procesos políticos populistas no son o no fueron suficientemente fuertes debido a la carencia de una verdadera organización obrera y popular plural, democrática, antiimperialista, de liberación y no solo basada en el apoyo de una masa numerosa, valorable, pero dispersa y desorganizada, y a veces sujeta al subsidio estatal entendido como norma y no como excepción lo cual objetivamente crea las condiciones para la implantación de un clientelismo social.

Todos nuestros países siguieron rigiéndose por modelos de mercado capitalista, con oligarquías nacionales dueñas de buena parte de la riqueza, con inversiones privadas multinacionales, y con Estados que siguieron defendiendo la propiedad privada de los grandes medios de producción (capital financiero, agrario, industrial, comercial). En todo caso, lo que pudo apreciarse en estos años pasados, son importantes procesos de redistribución del ingreso con más sentido social pero que no pasaron de un capitalismo de “rostro humano”, “serio”, keynesiano, con las características propias de la región donde la corrupción es un hecho cultural enraizado, histórico.

Ahora bien: ¿es posible construir alternativas reales de cambio con estas propuestas? Sí, a condición de hacer realidad la consigna de unidad obrera y popular para cerrar el paso a los ajustes neoliberales con que nos golpea rudamente la derecha nacional e internacional. Hay que crear la fuerza frentista político-social apta para constituirse en poder popular capaz de defender y reclamar profundidad en los cambios en aquellos países hermanos donde aún se mantienen los gobiernos reformistas, impedir la derrota de la experiencia venezolana y la participación intervencionista de las fuerzas norteamericanas, recuperar el gobierno constitucional en Brasil e impedir en Argentina la consolidación de un gobierno expresión de lo mas reaccionario del capital concentrado y la derecha política.

Resulta imprescindible entender la integración latinoamericana como una soberanía ampliada, de tal modo que lo que suceda en cualquier país hermano es como si se tratara de nuestra propia nación.

Debemos terminar con el discurso y la propaganda mediática que, entre otras cosas, se propone hacernos dudar de nuestras propias fuerzas como campo obrero y popular, intentan imponer en el imaginario colectivo el temor o el posibilismo ganados por el discurso neoliberal privatista y represivo. La fuerza de la cooptación, indudablemente, no es poca y a veces muchos dirigentes políticos, sindicales y sociales se suman al enemigo para torcer el brazo del reclamo del pueblo y los trabajadores. Tal es el caso de la actitud conciliadora de la dirección de la CGT en nuestro país, que negocia tras el disfraz de “ayudar a la gobernabilidad” y tolera sin protesta la hasta ahora permanente pérdida de conquistas y derechos.

Pero, si somos capaces de construir la verdadera unidad del campo popular sobre la base de un programa mínimo que englobe los principales reclamos y abra un cauce de lucha por la liberación, seguramente encontraremos el camino alternativo haciendo realidad un horizonte que afirme la segunda y definitiva independencia, justo cuando acaba de cumplirse el bicentenario de la primera.

 

 

Apoyo a los trabajadores de PepsiCo21.07.2017

No están solos

En Cipolletti se realizó una jornada de lucha convocada desde la seccional local del gremio docente Unter. Bárbara Palumbo instó a “ampliar la unidad de los de abajo” en la lucha.

Los trabajadores de PepsiCo no están solos. Por todo el país se multiplican voces y actos de solidaridad con la lucha que protagonizan desde la carpa que emplazaron ante el Congreso Nacional.

Así las cosas, a casi mil kilómetros, en la plaza San Martín de la ciudad de Cipolletti, tuvo lugar el epicentro de la jornada nacional de lucha que fue convocada desde la seccional cipoleña del gremio docente Unter, para reclamar por la reincorporación de los operarios despedidos y para repudiar la feroz represión perpetrada contra los que resistieron el desalojo de la planta que la multinacional posee en la localidad bonaerense de Florida.

Ahí, además de representantes de Unter, se dieron cita integrantes de las dos CTA el Partido Comunista, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, el Partido de los Trabajadores Socialistas, Movimiento Socialista de Trabajadores, ATE, la Agrupación Descamisados y la Multisectorial contra la represión.

También presente en el lugar, la secretaria de la CTA de Alto Valle Oeste, secretaria de Genero de la CTA de Rio Negro y referente provincial de la CoNaT, Bárbara Palumbo, hizo hincapié en lo contundente de la jornada en protesta por el despido y represión a los trabajadores de PepsiCo y destacó “la presencia, además del gremio docente, de diferentes organizaciones políticas y sociales”.

Asimismo, recordó que, como en Cipolleti funciona una coordinadora contra la represión institucional, “se nos facilitó la articulación” en esta actividad en la que también “protestamos contra el ajuste y los despidos que se dan en las diferentes empresas”.

Y, en esta dirección, fue clara cuando destacó que “tememos un clima de conflicto”, por lo que “desde la CoNaT y la CTA de Río Negro hablamos de la necesidad de la unidad en la diversidad” ya que “es necesario poder articular las variadas experiencias, porque muchas veces se hace eje en las diferencias políticas partidarias o en las miradas electoralistas, pero insistimos en la necesitada de articular con la mayor amplitud posible en la calle”.

Tras lo que finalizó destacando que es preciso “ampliar la unidad de los de abajo, porque al fin y al cabo, son los trabajadores y trabajadoras los más perjudicados, junto a los compañeros de los barrios que muchas veces no tienen un puesto fijo de trabajo o están precarizados”.