Ernesto Che Guevara a 50 años de la caída en combate 1967—2017

En Rosario10.10.2017

Acto de homenaje al Che

“Este homenaje en este contexto nos demuestra que el Che Guevara rejuvenece, es un pensamiento joven, muy actual, siempre, en la medida que el capitalismo se degrada y se torna más senil, el pensamiento del Che reflorece en la unidad latinoamericana, él nos convoca a conformar el frente necesario contra el imperialismo”, dijo el titular del PC local, Norberto Galiotti.

 

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Encuentro mundial10.10.2017

50 años del Che en Bolivia

Con la presencia de Evo Morales y Atilio Borón se rindió homenaje a Ernesto Guevara.

 

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Palabras necesarias08.10.2017

Carta del Che a los argentinos

Extractos del discurso de Patricio Echegaray, donde se refirió a la condición de político y pensador del Che, la dedicación y enfoque a los problemas de Argentina para encarar un proceso revolucionario. Rescate actual y alta valoración del discurso que Ernesto Guevara brindara a un grupo de argentinos, dirigentes políticos y sociales, en La Habana, el 25 de mayo de 1962.A cincuenta y cinco años de aquellas palabras, haciendo honor al gran revolucionario, cuyo legado nos convoca hoy con la fuerza imperiosa de la lucha por la liberación nacional y social, por la segunda y definitiva independencia.

El discurso de Patricio Echegaray

Queremos hoy homenajear a una de las figuras fundamentales de los procesos de lucha por la segunda y definitiva independencia que desde hace décadas impulsan nuestros pueblos en América Latina: Ernesto Che Guevara, que nos ha legado muchos aportes. Hoy hemos decidido recordarlo más allá del guerrillero heroico, más allá del dirigente destacado de la Revolución Cubana, más allá de ser el teórico marxista al que siempre hay que volver. Queremos recordarlo como el político revolucionario que nunca perdió de vista lo que sucedía en su país, aquí en la Argentina, que conocía nuestros problemas y que supo leer, en el complejo conjunto de la política argentina, cuál era el tema central del que debíamos ocuparnos, cuál era el talón de Aquiles del movimiento popular: la ausencia de unidad.

Por eso creemos que es de enorme importancia recordar su Mensaje a los argentinos del que el 25 de mayo se cumplen cincuenta años. Este fue el mensaje más concreto que realizó el Che a los argentinos desde La Habana, en 1962, ante un conjunto de cuadros argentinos entre los que se encontraban militantes del Partido Comunista Argentino, como Ernesto Mario Bravo, Tavosnanska y Rossi, entre otros, y peronistas de avanzada, como John William Cooke y Alicia Eguren.

Allí, el Che hizo referencia a lo que él consideraba el principal problema del campo popular argentino que era la dispersión, la desunión, la falta de encuentro entre los distintos sectores del campo popular.

En esta falta de unidad, el Che señaló una de las principales causas por las cuales el imperialismo había logrado frustrar los procesos de liberación nacional y social necesarios para concretar la segunda y definitiva independencia de nuestra patria.

Hoy, a cincuenta años de este importante mensaje, debemos reconocer que las palabras del Che tienen absoluta y urgente vigencia dado que aún cargamos como una deuda pendiente con nuestros pueblos, solucionar los temas de la división, resolver los temas de la unidad del campo popular.

Señalamos que es urgente resolver hoy estos temas y lo hacemos teniendo en cuenta tanto los peligros como las posibilidades que enfrentamos en la actual coyuntura política de nuestro continente y que se pueden expresar en la dicotomía de: o marchamos hacia la liberación definitiva y a una perspectiva revolucionaria, como la que hoy sigue vigente en la revolución cubana, o podemos volver a una situación de colonia….

Hoy el enfoque que tenemos que tener sobre la situación de Estados Unidos puede ubicarse en dos temas, Estados Unidos va perdiendo su fuerza como hegemonía y unipolaridad económica, que se ha deteriorado, y se avanza hacia una multipolaridad, pero sigue existiendo un unipolarismo militar por parte de Estados Unidos que como producto de la crisis capitalista y los cambios que han tenido lugar en el sistema internacional incrementan la agresividad, por un lado más debilidad en lo económico y, por el otro, más agresividad y peligrosidad. Esa es la síntesis de la situación con nuestro enemigo principal.

Frente a esta situación el planteo de unidad del Che presente en el Mensaje a los argentinos de 1962 que hoy recordamos y refrendado en el Mensaje a los pueblos del mundo por medio de la Tricontinental, en abril de 1967, cobran una fundamental vigencia frente a la contraofensiva del imperio y la derecha, y nos vuelve a enfrentar con esta asignatura pendiente que es la unidad del campo popular.

Una sola lucha

Recordemos lo que nos decía el Che en ese Mensaje:

“Todo es parte de una sola lucha, y es verdad cuando el imperialismo lo llama con un denominador común, porque aun cuando las ideologías cambien, aun cuando uno se reconozca comunista, o socialista, peronista, o cualquier otra ideología política en determinado país, sólo caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios, o se está en contra de los monopolios. […] Todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos luchamos al mismo tiempo, aunque a veces no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo. Y todos somos aliados, aunque a veces no lo sepamos, aunque a veces nuestras propias fuerzas las dividamos en querellas internas, aunque a veces por discusiones estériles dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo. Pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo. En este momento no cabe otra posición que la de lucha directa o la de colaboración. Y yo sé que ninguno de ustedes es colaborador del enemigo.”

Estas palabras tienen hoy plena vigencia. Por eso los comunistas nos comprometemos a seguir y acentuar la lucha por conseguir la unidad del campo popular, por la constitución del frente de liberación nacional y social que venimos proponiendo desde hace años….

La unidad es algo muy complicado, tenemos diversas experiencias que no han tenido duración. La exigencia principal para lograr la fortaleza y durabilidad de la unidad que construyamos, pasa por entender que lejos está la unidad de la ausencia de debate.

Ha habido etapas de construcción de unidad con espíritu dogmático y religioso, estar en unidad significaba estar de acuerdo en el ciento por ciento y eso le dio a todas las experiencias realizadas un alto grado de fragilidad. La unidad que debemos construir pasa por entender como elementos legitimadores el debate y la disputa en una relación democrática y no subordinada entre sus integrantes. Para lograr esto resulta indispensable llegar a acuerdos en un debate ideológico que supere enemigos terribles de la unidad, que supere el macartismo, que supere el antiperonismo y que también supere las visiones oportunistas que tienden a pensar la unidad como un proceso de mimetización bajo la hegemonía de las fuerzas predominantes. Y es en este sentido, con esta óptica, con la que realizamos nuestra caracterización del gobierno, cuyos logros hemos apoyado con claridad desde nuestra autonomía política.

Enfoques

Nosotros con estos enfoques, desde nuestra cultura política llamamos a unir fuerzas, a trabajar y a darle consistencia a la unidad de los sectores populares de carácter popular, democrático y antimperialista. ¿Por qué no podríamos hacerlo? ¿Quién nos lo puede impedir? Nadie. Consideramos un deber revolucionario de los comunistas poner todo nuestro empeño, nuestra fuerza para conquistar este alto objetivo de la unidad del campo popular argentino. Pero no se puede avanzar en el trabajo unitario sin admitir que requiere una metodología, que la unidad es inseparable del debate enérgico, constructivo y de la disputa real y también leal. Y por eso nos esforzamos en debatir con el gobierno los rumbos a seguir, la profundización necesaria. Nos esforzamos en debatir con sectores de izquierda que teniendo una historia, una capacidad de lucha que no desconocemos y valoramos, para justificar su prescindencia en algunos combates con la derecha, su indiferencia, sostienen que aquí sólo hay una lucha interburguesa y ponen su acento en la oposición sistemática al gobierno argentino -y a otros gobiernos progresistas latinoamericanos- para terminar desgraciadamente, como ocurrió con la 125, en el Monumento de los Españoles, junto a los sectores más reaccionarios del país, con Cecilia Pando, con Miguens, con Biolcatti, con los genocidas, es decir, junto a los sectores más reaccionarios del país.

Tampoco queremos eludir un debate con los sectores socialdemócratas agrupados en el FAP que, luego de haber coqueteado con la oligarquía por la 125, hoy, en concordancia con la debacle en que ha caído la socialdemocracia en el mundo luego de haber asumido la administración de los modelos neoliberales y los dictados del FMI, desmantelando los Estados de Bienestar por ellos creados hace décadas en Europa, han quedado encerrados en la lógica burguesa de reducir la política y sus alianzas a un posicionamiento electoralista entre oficialismo y oposición, que los lleva por caminos de oposición sistemática y los aleja de las necesarias coincidencias para construir poder popular.

La constitución del frente que nos proponemos y al cual convocamos, nos otorgaría indiscutiblemente más fuerza para enfrentar a la derecha, para defender lo logrado en estos años y, sobre todo, para avanzar decididamente sobre lo que falta, ya que solo avanzando, y avanzando firme y audazmente en el camino de las tareas aún pendientes podremos frustrar los planes restauradores que abrigan la derecha vernácula y el imperialismo.

No se puede pensar que solo con mayorías electorales, que por caudalosas que sean no dejan de estar permanentemente acechadas por la transitoriedad, se puede defender y profundizar estos procesos. Hay que construir el sujeto popular que los sustente y los impulse, sabiendo que lo electoral es una condición necesaria, pero no es una condición suficiente….

Lo que nos planteaba el Che y lo que pretendemos debatir es un frente de carácter estratégico, que sirva para defender este proceso y que nos sirva para profundizarlo y avanzar hacia los cambios estructurales de carácter revolucionario.

Creemos que este frente debe contener a las distintas ideologías y a las distintas corrientes en que se agrupan las ideologías en la Argentina: el marxismo socialista y comunista, el nacionalismo popular revolucionario, el cristianismo revolucionario y los diversos sectores antimperialistas, políticos o sociales. Hablamos de un frente que agrupando estas identidades con amplitud y profundidad vaya transformando al sujeto social en sujeto político. Un bloque político transformador.

En la conformación de este sujeto plural, la clase obrera esta llamada a ocupar un lugar central en alianza con sectores medios de la ciudad y el campo, los estudiantes y los intelectuales.

Este sujeto pueblo deberá asumir la responsabilidad de dar todos los debates necesarios en un marco unitario y a la vez, en disputa con los demás integrantes del frente, jugar un papel central en las políticas del mismo y evitar que éste quede sujeto a las vacilaciones de un progresismo burgués con el cual seguramente compartiremos importantes tramos del camino, pero que, por su carácter posibilista, no apuesta a las verdaderas transformaciones de fondo que los problemas nacionales requieren.

¿De qué forma deberíamos unirnos?

Tenemos una fuente de inspiración en la experiencia del Frente Amplio Uruguayo con su estructura de movimiento y de coalición de partidos al mismo tiempo, respetuoso de las identidades políticas y partidarias preexistentes a la vez que va generando una nueva cultura política frentista basada en una gran amplitud y en una sólida profundidad programática, lo que va construyendo una nueva identidad que hace que puedan llamarse frenteamplistas.

La cultura política del frente debe combinar sabiamente una ecuación donde se mezclen la unidad y la amplitud con una sólida profundidad programática.

Esta profundidad programática resulta central, y en este aspecto, los comunistas tenemos en claro cuáles son las tareas impostergables que hay que impulsar para sostener y profundizar este proceso, y que las hemos ido desarrollando en los documentos partidarios presentados en el Hotel Castelar a partir de consignar y agrupar las demandas que el movimiento popular argentino viene sosteniendo en su lucha…

Requisito: la unidad

Nuestra propuesta de unidad del campo popular debe ser respaldada con unidad al interior de nuestro partido. Si predicamos la unidad y nos dedicamos a combatirnos entusiastamente entre nosotros, nuestro discurso no será creíble para un aporte sólido y decisivo a la unidad del movimiento popular como nos pedía el Che.

Crecer significa abrir generosamente las puertas a todos los compañeros que están volviendo al partido, que habían dejado de militar por distintas circunstancias y que hoy están volviendo. Nuestra actitud debe ser de la más amplia fraternidad. Hay un lugar para la lucha por el bien y la felicidad del pueblo.

Y sobretodo significa abordar decididamente a las nuevas generaciones de obreros, de estudiantes, de intelectuales que nos dieron un enorme respaldo en este último periodo y se han incorporado por miles al Partido dándonos la posibilidad de ser un Partido nacional aun en las condiciones restrictivas que plantea la nueva Ley de Partidos vigente.

Debemos fortalecer al Partido y la Fede para lograr la fuerza necesaria para impulsar la unidad y enfrentar al neoliberalismo, sabiendo que de esta manera estaremos enfrentando al capitalismo en su conjunto desde una nueva alternativa.

Lo que ha fracasado en la Argentina, como está fracasando en el mundo, es el capitalismo. Y no hay tipos de capitalismo, de tercera vía, serio, humanista, que pueda resolver el problema de la crisis. Doscientos años de capitalismo han logrado que en un país inmensamente rico, con población capacitada, produciendo alimentos para 500 millones de personas, hay millones de argentinos que no consumen las calorías en cantidad y calidad para una vida normal. No se puede conciliar.

Por eso planteamos avanzar en el debate sobre una sociedad poscapitalista, socialista en el sentido que lo planteaba Mariátegui, original, nunca copia, un socialismo como creación heroica de los pueblos latinoamericanos.

Este es el camino por el cual podremos avanzar hacia la felicidad plena y hacia la solución de los problemas de nuestro pueblo.

Esto tiene como requisito insustituible la unidad, y una unidad articulada, organizada, construida por abajo ya que tiene que ser una unidad en función de un nuevo tipo de poder, de poder popular.

La desunión no sólo nos amenaza con el estancamiento, sino que lo hace con algo peor, que es la vuelta al pasado. Solo la unidad puede llevarnos al futuro, como decía el Che: Si supiéramos unirnos, qué bello sería el futuro y qué cercano. Viva la Revolución de Mayo, viva el Che y su mensaje de unidad popular, viva el socialismo, viva la Fede, viva el Partido Comunista.

A 50 años de su caída en combate08.10.2017

Fidel: “El Che le ha dejado al mundo un patrimonio”

Extractos del discurso del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en la velada solemne en memoria del Comandante, Ernesto Guevara de la Serna, el 18 de octubre de 1967 en La Habana, Cuba.

Fue un día del mes de julio o agosto de 1955 cuando conocimos al Che. Y en una noche -como él cuenta en sus narraciones- se convirtió en un futuro expedicionario del “Granma”…fue así como, junto con Raúl, el Che integró el grupo de la lista del “Granma”.

Han pasado desde entonces 12 años; han sido 12 años carga- dos de lucha y de historia. A lo largo de esos años la muerte segó muchas vidas valiosas e irreparables; pero, a la vez, a lolargo de esos años, surgieron personas extraordinarias…y se forjaron entre los hombres de la Revolución, y entre los hombres y el pueblo, lazos de afecto y lazos de amistad que van más allá de toda expresión posible.

Y en esta noche nos reunimos, para tratar de expresar de algún modo esos sentimientos con relación a quien fue uno de los más familiares, uno de los más admirados, uno de los más queridos y, sin duda alguna, el más extraordinario de nuestros compañeros de revolución; expresar esos sentimientos a él y a los héroes que con él han combatido y a los héroes que con él han caído de ese, su ejército internacionalista, que ha estado escribiendo una página gloriosa e imborrable de la historia.

Che era una de esas personas a quien todos le tomaban afecto inmediatamente, por su sencillez, por su carácter, por su naturalidad, por su compañerismo, por su personalidad, por su originalidad, aun cuando todavía no se le conocían las demás singulares virtudes que lo caracterizaron.

Se le veía impregnado de un profundo espíritu de odio y desprecio al imperialismo, no solo porque ya su formación política había adquirido un considerable grado de desarrollo, sino porque hacía muy poco tiempo había tenido la oportunidad de presenciar en Guatemala la criminal intervención imperialista a través de los soldados mercenarios que dieron al traste con la revolución de aquel país.

Para un hombre como él no eran necesarios muchos argumentos. Le bastaba saber que Cuba vivía en una situación similar, le bastaba saber que había hombres decididos a combatir con las armas en la mano esa situación, le bastaba saber que aquellos hombres estaban inspirados en sentimientos genuinamente revolucionarios y patrióticos. Eso era más que suficiente.

De este modo, un día, a fines de noviembre de 1956, con nosotros emprendió la marcha hacia Cuba…

Sobrevino el primer combate victorioso y Che fue soldado ya de nuestra tropa y, a la vez, era todavía el médico; sobrevino el segundo combate victorioso y el Che ya no solo fue soldado, sino que fue el más distinguido de los soldados en ese combate, realizando por primera vez una de aquellas proezas singulares que lo caracterizaban en todas las acciones…

Esa era una de sus características esenciales: la disposición inmediata, instantánea, a ofrecerse para realizar la misión más peligrosa. Y aquello, natural- mente, suscitaba la admiración, la doble admiración hacia aquel compañero que luchaba junto a nosotros, que no había nacido en esta tierra, que era un hombre de ideas profundas, que era un hombre en cuya mente bullían sueños de lucha en otras partes del continente y, sin embargo, aquel altruismo, aquel desinterés, aquella disposición a hacer siempre lo más difícil, a arriesgar su vida constantemente.

Fue así como se ganó los grados de Comandante y de jefe de la segunda columna que se organizara en la Sierra Maestra; fue así como comenzó a crecer su prestigio, como comenzó a adquirir su fama de magnífico combatiente que hubo de llevar a los grados más altos en el transcurso de la guerra.

Che era un insuperable soldado; Che era un insuperable jefe; Che era, desde el punto militar, un hombre extraordinariamente capaz, extraordinariamente valeroso, extraordinariamente agresivo. Si como guerrillero tenía un talón de Aquiles, ese talón de Aquiles era su excesiva agresividad, era su absoluto desprecio al peligro.

“No morirá el arte al que consagró su vida”

Sin embargo, de su muerte heroica y gloriosa pretenden negar la veracidad o el valor de sus concepciones y sus ideas guerrilleras.

Podrá morir el artista, sobre todo cuando se es artista de un arte tan peligroso como es la lucha revolucionaria, pero lo que no morirá de ninguna forma es el arte al que consagró su vida y al que consagró su inteligencia.

¿Qué tiene de extraño que ese artista muera en un combate? Todavía tiene mucho más de extraordinario el hecho de que en las innumerables ocasiones en que arriesgó esa vida durante nuestra lucha revolucionaria no hubiese muerto en algún combate. Y muchas fueron las veces en que fue necesario actuar para impedir que en acciones de menor trascendencia perdiera la vida.

Y así, en un combate, ¡en uno de los tantos combates que libró!, perdió la vida. No poseemos suficientes elementos de juicio para poder hacer alguna deducción acerca de todas las circunstancias que precedieron ese combate, acerca de hasta qué grado pudo haber actuado de una manera excesivamente agresiva, pero -repetimos- si como guerrillero tenía un talón de Aquiles, ese talón de Aquí les era su excesiva agresividad, su absoluto desprecio por el peligro.

Puede haber influido profundamente en su conducta la idea de que los hombres tienen un valor relativo en la historia, la idea de que las causas no son derrotadas cuando los hombres caen y la incontenible marcha de la historia no se detiene ni se detendrá ante la caída de los jefes.

La muerte del Che -como decíamos hace unos días- es un golpe duro, es un golpe tremendo para el movimiento revolucionario, en cuanto le priva sin duda de ninguna clase de su jefe más experimentado y capaz.

Pero se equivocan los que cantan victoria. Se equivocan los que creen que su muerte es la derrota de sus ideas, la derrota de sus tácticas, la derrota de sus concepciones guerrilleras, la derrota de sus tesis. Porque aquel hombre que cayó como hombre mortal, como hombre que se exponía muchas veces a las balas, como militar, como jefe, es mil veces más capaz que aquellos que con un golpe de suerte lo mataron.

Y es con esa perspectiva en el tiempo en que su muerte, en que su ejemplo -que es lo que debemos decir-, tendrá una repercusión tremenda, tendrá una fuerza invencible.

“Reunía virtudes que rara vez aparecen juntas”

Su capacidad como jefe y su experiencia en vano tratan de negarlas quienes se aferran al golpe de fortuna. Che era un jefe militar extraordinariamente capaz. Pero cuando nosotros recordamos al Che, cuando nosotros pensamos en el Che, no estamos pensando fundamentalmente en sus virtudes militares. ¡No! La guerra es un medio y no un fin, la guerra es un instrumento de los revolucionarios. ¡Lo importante es la revolución, lo importante es la causa revolucionaria, las ideas revolucionarias, los objetivos revolucionarios, los sentimientos revolucionarios, las virtudes revolucionarias!

Y es en ese campo, en el campo de las ideas, en el campo de los sentimientos, en el campo de las virtudes revolucionarias, en el campo de la inteligencia, aparte de sus virtudes militares, donde nosotros sentimos la tremenda pérdida que para el movimiento revolucionario ha significado su muerte.

Porque Che reunía, en su extraordinaria personalidad, virtudes que rara vez aparecen juntas. El descolló como hombre de acción insuperable, pero Che no solo era un hombre de acción insuperable: Che era un hombre de pensamiento profundo, de inteligencia visionaria, un hombre de profunda cultura. Es decir que reunía en su persona al hombre de ideas y al hombre de acción.

Trabajador infatigable, en los años que estuvo al servicio de nuestra patria no conoció un solo día de descanso. Fueron muchas las responsabilidades que se le asignaron: como Presidente del Banco Nacional, como director de la Junta de Planificación, como Ministro de Industrias, como Comandante de regiones militares, como jefe de delegaciones de tipo político, o de tipo económico, o de tipo fraternal.

Su inteligencia multifacética era capaz de emprender con el máximo de seguridad cualquier tarea en cualquier orden, en cualquier sentido. Y así, representó de manera brillante a nuestra patria en numerosas conferencias internacionales, de la misma manera que dirigió brillantemente a los soldados en el combate, de la misma manera que fue un modelo de trabajador al frente de cualesquiera de las instituciones que se le asignaron, ¡y para él no hubo días de descanso, para él no hubo horas de descanso! Y si mirábamos para las ventanas de sus oficinas, permanecían las luces encendidas hasta altas horas de la noche, estudiando, o mejor dicho, trabajando o estudiando. Porque era un estudioso de todos los problemas, era un lector infatigable.

Y como revolucionario, como revolucionario comunista, verdaderamente comunista, tenía una infinita fe en los valores morales, tenía una infinita fe en la conciencia de los hombres. Y debemos decir que en su concepción vio con absoluta claridad en los resortes morales la palanca fundamental de la construcción del comunismo en la sociedad humana.

“Pensamiento político del Che tendrán un valor permanente”

Muchas cosas pensó, desarrolló y escribió. Y hay algo que debe decirse un día como hoy, y es que los escritos del Che, el pensamiento político y revolucionario del Che tendrán un valor permanente en el proceso revolucionario cubano y en el proceso revolucionario en América Latina. Y no dudamos que el valor de sus ideas, de sus ideas tanto como hombre de acción, como hombre de pensamiento, como hombre de acrisoladas virtudes morales, como hombre de insuperable sensibilidad humana, como hombre de conducta intachable, tienen y tendrán un valor universal.

Che no cayó defendiendo otro interés, defendiendo otra causa que la causa de los explotados y los oprimidos en este continente; Che no cayó defendiendo otra causa que la causa de los pobres y de los humildes de esta Tierra. Y la forma ejemplar y el desinterés con que defendió esa causa no osan siquiera discutirlo sus más encarnizados enemigos.

El Che le ha dejado al mundo un patrimonio, un gran patrimonio, y de ese patrimonio nosotros -que lo conocimos tan de cerca- podemos ser en grado considerable herederos suyos.

Si queremos expresar cómo aspiramos que sean nuestros combatientes revolucionarios, nuestros militantes, nuestros hombres, debemos decir sin vacilación de ninguna índole: ¡Que sean como el Che! Si queremos expresar cómo que- remos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir: ¡Que sean como el Che! Si queremos decir cómo deseamos que se eduquen nuestros niños, debemos decir sin vacilación: ¡Queremos que se eduquen en el espíritu del Che! Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!

Che se ha convertido en un modelo de hombre no solo para nuestro pueblo, sino para cualquier pueblo de América Latina. Che llevó a su más alta expresión el estoicismo revolucionario, el espíritu de sacrificio revolucionario, la combatividad del revolucionario, el espíritu de trabajo del revolucionario, y Che llevó las ideas del marxismo- leninismo a su expresión más fresca, más pura, más revolucionaria.

Y cuando se hable de internacionalista proletario, y cuando se busque un ejemplo de internacionalista proletario, ¡ese ejemplo, por encima de cualquier otro ejemplo, es el ejemplo del Che…

Es por eso, compañeros y compañeras de la Revolución, que nosotros debemos mirar con firmeza el porvenir y con decisión; es por eso que debemos mirar con optimismo el porvenir. ¡Y buscaremos siempre en el ejemplo del Che la inspiración, la inspiración en la lucha, la inspiración en la tenacidad, la inspiración en la intransigencia frente al enemigo y la inspiración en el sentimiento internacionalista!