Choconazo: Una huelga histórica 

Política
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

El 14 de marzo se cumplieron cincuenta años del Choconazo, una manifestación masiva que marcó la lucha de clases en nuestro país. 

A comienzos de 1969 llegaron trabajadores de todo el país a El Chocón, una obra hidroeléctrica que se llevaba a cabo en la Provincia de Río Negro. Salteños, tucumanos, sanjuaninos, cordobeses y bonaerenses se sumaban a la construcción ilusionados de poseer un buen trabajo. También se sumaron chilenos, bolivianos, paraguayos y uruguayos. 

En ese momento la dictadura que encabezó Juan Carlos Onganía profundizó el deterioro de las condiciones laborales para que los patrones aumenten su tasa de ganancias. Bajo esa lógica, ocho obreros de la obra que se ejecutaba en el sur del país, perdían la vida durante ese año. 

Un informe que se publicó en un diario de Río Negro señaló la desidia que debían enfrentar los operarios, que trabajan un mínimo de diez horas para obtener un salario de peón. A su vez detalló que la asistencia médica era nula, que el comedor de los obreros se encontraba en malísimas condiciones de salubridad. Por otra parte, la mayoría de los trabajadores vivían amontonados en la llamada villa temporaria, en situaciones de hacinamiento en la que había seis empleados por cada habitación. 

En ese contexto, la organización trabajadora no existía a partir de una complicidad entre los patrones, la policía y la Uocra, que vaciaban de representación gremial a los operarios para garantizar mayor explotación. La concientización entre los obreros fue en aumento y así nació el Movimiento unitario de la Construcción, del que participaron comunistas, peronistas, radicales y hombres sin partido. 

“La empresa, el gobierno provincial y el gobierno nacional -la dictadura- tenían una gran preocupación por nosotros. La empresa entendía que de esta manera nosotros pasábamos a dirigir el gremio de la construcción en toda la provincia. Era un gremio muy importante. No hay que olvidarse que en ese momento casi el 40% del presupuesto nacional destinado a obras públicas estaba destinado a Neuquén y Río Negro. Eran millones y millones de dólares”, respondía Antonio Alac -uno de los dirigentes de la huelga y militante del Partido Comunista- al periodista Néstor Kohan. 

Un 9 de agosto llegó a El Chocón el Ministro de Trabajo de la dictadura y el Movimiento entregó un volante con el que explicaba la terrible situación que debían enfrentar los operarios de la obra. Días después un obrero se murió en un accidente laboral que hizo que la Uocra vaya a un paro, en un país donde el Cordobazo que ocurrió en mayo fue un antes y un después para muchos, también para las burocracias sindicales que buscaban frenar la lucha. 

 

Al calor de diciembre 

 

El Movimiento Unitario de la Construcción creció cada vez más y puso en jaque a los dirigentes de la Uocra que decidieron convocar a asamblea, pero que no asistieron a la misma, negando la posibilidad de discusión de las problemáticas existentes.

Esto llevó a que los trabajadores sigan fortaleciendo su organización con el Movimiento de igual manera, lo que el 12 de diciembre culminó en la elección de delegados en la villa temporaria, donde Antonio Alac, Armando Olivares y Edgardo Adán Torres fueron elegidos. Esa reunión se llevó sin la presencia de los de la Uocra, que habían sido invitados. 

A partir de ese 12 de diciembre no habría vuelta atrás. El Chocón estaba organizado por sus reivindicaciones concretas, dando la pelea de sol a sol. Los pedidos fueron muy concretos: 40 por ciento de aumento salarial; medidas de seguridad para evitar o enfrentar derrumbes; medidas de seguridad durante las voladuras; liquidaciones de sueldos quincenales con recibos legibles; adicionales por trabajos en que arriesgaran la vida; autorización para hacer asambleas de trabajadores, reconocimiento del sábado inglés.

La lucha siguió hasta un 14 de Marzo de 1970 en el que miles de obreros decidieron hacer una huelga. Allí se constituyó El Choconazo que sería un nuevo hito de lucha y foco de resistencia a la dictadura de Onganía, a meses del Cordobazo. Y Alac, al igual que Agustín Tosco, tenía claro el modelo sindical a seguir: “otra cosa es que no puede haber dirigente sindical clasista que esté vinculado, solamente, a la reivindicación. Yo creo que un militante y un dirigente sindical tienen la obligación, primero, de politizar a la gente. Con las concepciones de clase, ¿no?”, le insistía a Kohan. Alac también sabía muy bien que significó el Choconazo, como tantas otras luchas que se han logrado y que debemos seguir dando. 

“Es muy bueno que la gente lo tenga en su cabeza como un fenómeno de hasta dónde puede llegar el campo popular. Los trabajadores recuerdan eso como un hito de orgullo, no de dolor… No te dicen: «¡Perdí el trabajo!» o «Me peleé con mi mujer por todas estas cosas»…No, no, no. Te dicen con orgullo: «¿Te acordás lo que hicimos?». ¡Lo que hicimos! No fue un problema de referente. De fulano que dirigió. Fue un hecho que abarcó el compromiso y la ética de marxistas y cristianos, como dice De Nevares en la película [film que cuenta la vida de Monseñor Jaime De Nevares] o de cristianos y ateos. Fue un compromiso de lucha muy fuerte”.