La Cidh con defensores de genocidas

Política
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 ¿De represores condenados a presos políticos? Las gestiones de la embajadora argentina ante la OEA fueron cruciales para el encuentro entre el organismo familiares y defensa legal de criminales argentinos de lesa humanidad.

Dependiente de la OEA que preside el belicista antichavista uruguayo Luis Almagro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), de cambiantes directrices políticas, decidió reunirse en la Universidad de Colorado, EE.UU., con representantes de las familias y defensas legales de criminales de lesa humanidad ya condenados en Argentina.

Esta reunión se debe a una pulcra y efectiva gestión del propio Estado macrista a través de su embajada en la OEA y será la primera vez en la historia del organismo superior de la Justicia americana en que se realice una reunión de este tipo, con defensores de criminales responsables de delitos ya debidamente comprobados y cometidos en el marco de un bestial genocidio.

Paula Bertol, embajadora de nuestro país ante la OEA, conocida por su incansable labor proclive al intervencionismo extranjero (aunque mayormente estadounidense) en Nicaragua o Venezuela, es la responsable de este gesto, condenado desde organizaciones como Abuelas de Plaza de Mayo y el colectivo Historias Desobedientes, que agrupa a familiares de genocidas que no dudan en señalarlos como tales y repudiarlos.

Desde Abuelas recordaron: “los detenidos por crímenes de lesa humanidad están en una clara situación de privilegio frente al resto de las personas sometidas a procesos penales”. Asimismo, sostuvieron que la gestión de Bertol “demuestra el difícil momento por el que atraviesa la lucha por la memoria, la verdad y la justicia en Argentina”.

Desde Historias Desobedientes, sostuvieron que el accionar de la embajadora se enmarca en el “negacionismo” del Gobierno Cambiemos con respecto a los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura. Agregaron que los genocidas “no están presos por sus ideas, sino por participar activamente de un genocidio” y que recibirlos como víctimas “es un insulto a la inteligencia colectiva, así como una falta de respeto a la memoria, a la verdad y a la búsqueda incesante de justicia”.

Cabe preguntarse qué rol juega en esta situación Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos del macrismo en el gobierno nacional. Para muestra, un botón: en un acto acorde a las políticas de “memoria completa”, reclamada como un mantra por los sectores más reaccionarios de la Argentina, el funcionario participó de un homenaje a uniformados militares muertos por Montoneros. Esto es: dos demonios y memoria selectiva es la respuesta de Cambiemos.

 

Falsos

 

Sin embargo, Pedro Dinani, miembro del equipo jurídico de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (Ladh), tras recordar que en el marco de los juicios por crímenes de lesa humanidad en los que actuó como parte querellante “los abogados de los genocidas hicieron todo tipo de planteamientos a los efectos de evitar la prosecución del juicio”, señaló que los genocidas condenados “recurren a los tribunales internacionales para que sean revisadas las sentencias en Argentina”.

“Ahora esa instancia está abierta para cualquier circunstancia”, advirtió. Luego objetó: “la Cidh lo que debería haber hecho es rechazar esas pretensiones de reunión atento a que dentro de ese juicio se han respetado la garantía del debido proceso y todas las garantías constitucionales con las que gozaban los imputados por crímenes de lesa humanidad y genocidio”.

“Es gracioso que utilicen la caracterización de presos políticos porque consideren que no han cometido ningún delito y que simplemente se encuentran detenidos por la decisión de, en su momento, el gobierno de Néstor Kirchner de anularles las leyes de Obediencia Debida y Punto Final”, observó.

Repuso que las de los represores son “argumentaciones falsas” porque “están detenidos por haber sido genocidas, porque se probó en los juicios que han cometido un genocidio”.

Por otro lado, Dinani adujo que “en la Argentina de hoy los genocidas conservan una gran porción del poder porque si no es imposible que el gobierno les ayude a tener esta reunión”. Pero ironizó: “si uno tiene en cuenta que el presidente de la Corte Suprema que va a asumir es el que tuvo la idea del 2x1, nada puede sorprendernos”.