Libertad para Julián Assange

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Comenzaron en una corte de Londres las audiencias contra el fundador de WikiLeaks Julián Assange para determinar si será extraditado o no hacia Estados Unidos.

“Se lo está castigando por ejercer el derecho a la verdad”, aseveró la periodista internacional Stella Calloni, dejando en claro que “mostró al mundo las gravísimas violaciones de los Derechos Humanos e injerencias de EEUU en los países”.

Se espera que Assange, que  se encuentra detenido en la prisión de alta seguridad de Belmarsh, contigua al tribunal Woolwich Crown Court, comparezca en este primer día del juicio, que durará varios días con la presentación de las argumentaciones, antes de que sea postergado hasta mayo.

El pasado mayo, EE.UU, solicitó a Londres su extradición por 18 presuntos delitos de espionaje y conspiración para cometer intrusión informática. De ser declarado culpable, Assange puede ser condenado a 175 años de cárcel en ese país.

El periodista nacido en Australia fue detenido el pasado año por la policía británica y llevado a Belmarsh, después de que Ecuador le retirara el exilio en 2019.

Con motivo del comienzo del juicio para la extradición, el director del portal, Kristin Hrafnsson advirtió, que el resultado del proceso  determinará "el futuro del periodismo", porque decide "qué sucede con un periodista que difunde información de un Estado veraz y de interés público".

Un testigo citado por la defensa de Assange aseguró que el presidente de EE.UU., Donald Trump, ofreció el indulto al fundador de WikiLeaks si negaba la implicación de Rusia en una filtración de correos electrónicos en 2016.

Un grupo de médicos pidieron la semana pasada que el fundador de Wikileaks reciba atención sanitaria urgente, en una carta publicada en la revista médica británica The Lancet.

Encabezados por Stephen Frost y Lissa Johnson, el grupo de médicos  instaron  a los Gobiernos del Reino Unido y Australia que se termine "con la tortura" que implica no atender Assange, cuya salud se está deteriorando.

Los firmantes señalaron que el Julian Assange no ha recibido atención médica adecuada y lamentaron que, según el testimonio de varias fuentes, su salud física y mental está empeorando.

El jefe del equipo de abogados que defiende al fundador de Wikileaks, el juez español Baltazar Garzón, dijo que la intención de extraditarlo es una "locura". Además, calificó el proceso como “un intento de blindar los servicios de inteligencia de Estados Unidos”.

En opinión de Garzón, lo que pretenden los estadounidenses es una “locura” y un “ataque contra la libertad de expresión. "¿Si alguien recibe y difunde información, entonces espías para toda la humanidad?”, dijo el abogado.

“Para Assange fue un despertar ver un mundo que muchas veces no se podía percibir  desde el periodismo, hasta tener esa certeza con documentos que confirman  las grandes denuncias que a veces se dejaban pasar porque no había un sustento documental”, sostuvo Calloni.

En este sentido aseguró que “lo que le han hecho y el querer extraditarlo es una advertencia de que se le va a hacer a cualquiera que intente denunciar ese tipo de cosas”.

A su vez, recordó que “Macri aparece en los cables de Wikileaks, en 2008, visitando a la embajada de Estados Unidos donde se trataba un golpe de estado contra CFK cuando estaba el tema del campo”.

También, agregó que “esto confirma las denuncias de los propios soldados de los Estados Unidos por atrocidades cometidas en distintos lugares”. Por lo que Calloni definió  la situación de Assange como una “violación absoluta de la legislación internacional al derecho del periodismo”.

“Es la violación absoluta de todo aquello lo que consagra la libertad de expresión verdadera  y el derecho a que los pueblos conozcan la verdad”, expresó

Además, se refirió al estado de salud de Assange y dijo que “en Ecuador le hicieron unas torturas psicológicas de todo tipo que lo terminaron enfermándolo”. Así las cosas, denunció la falta de atención medica del gobierno Británico y la calificó como “una condena amuerte”.

Asimismo, criticó fuertemente a los empleados de los grande medios de información por no brindarle solidaridad Assange, en un hecho que tiene a la profesión periodística en el centro de la escena.

“Los periodistas de los grandes medios que hacen la vista gorda alo que le pasa un colega como Assange, no pueden llamarse periodistas”, señaló. Tras lo que no dudo en afirmar que “son parte de un grupo que trabaja activamente para desinformar al mundo, para una guerra psicológica siendo operadores político del terrorismo económico”.