Viernes, 24 Marzo 2017


Dos formas de ampliar la sociedad PDF Imprimir E-mail
(Elegir el género y la dignidad en la muerte)
L
a reciente sanción de una ley de género que permite elegir a cada ciudadano quién y cómo ser para la legalidad, junto a la que habilita en nuestro país la “muerte digna”, por la que se puede dar fin a los métodos artificiales para mantener con vida a personas con patologías irreversibles, amplió los derechos cuyo goce el Estado garantiza a la sociedad en su conjunto. La opinión de Lohana Berkis y el papel del Inadi.


En una jornada maratónica, de esas a las cuales el cuerpo legislativo nacional pareciera estar acostumbrándose en los últimos tiempos, signado por un cambio de matriz ideológica, la semana pasada el Senado de la Nación Argentina aprobó por una amplia mayoría de 55 votos a favor el proyecto que permite elegir la identidad de género para establecerla en modo legal tal cual el individuo la anheló, con todos los alcances formales de esa nueva legislación. Ese mismo día también los senadores nacionales convirtieron en ley la llamada “muerte digna”, que permite que en un caso patológico irreversible, sin ser objeto de elucubraciones religiosas, morales o éticas ningunas, el individuo afectado (o sus deudos) decida si quiere o no seguir con vida.


Ambas leyes representan un avance desde varios puntos de vista, lo que queda evidente a la luz de que ambas incorporan a las evoluciones de la ley a dos sectores de la sociedad que antes no se tomaban en cuenta para las regulaciones legistas. Uno de ellos, el plural grupo social de las minorías de género (que de un tiempo a esta parte va de triunfo en triunfo luego de una lucha denodada, secular y a menudo sangrienta) ahora está integrado por individuos cuya elección de vida, sea cual fuere, es contemplada por los códigos argentinos, viéndose así garantizados derechos inalienables. Otro grupo, el de los enfermos terminales o irreversibles, puede escapar, amparado por la ley nacional, de los tejemanejes de los servicios privados de salud, a los que conviene mantener con vida al cliente que paga, o de las concepciones morales de carácter religioso, que siempre pierden (y deben perder) terreno ante la evolución del marco legal de toda sociedad, porque toda sociedad siempre prescinde de Dios en esta clase de trámites de la vida...


El aprobado proyecto por la identidad de género permite que cada individuo sea legalmente considerado como su “vivencia interna e individual del género” le hace verse, tal como reza el cuerpo escrito de la Ley, vivencia que, según el mismo texto, “puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”. Además, agrega en su artículo segundo: “Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”. Por si esto fuera poco, ahora toda persona podrá solicitar la “rectificación registral” del sexo y el cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida. Esta rectificación no alterará la titularidad de los derechos y obligaciones jurídicas que pudieran corresponder a la persona con anterioridad a la inscripción del cambio, ni las provenientes de las relaciones propias del derecho de familia, que se mantendrán inmodificables.


Las voces del Senado


Al respecto de la reciente aprobación de la Ley de Identidad de Género, el senador por Nuevo Encuentro por parte de Tierra del Fuego, Osvaldo López (primer legislador argentino casado con alguien de su mismo sexo), precisó que con la nueva legislación los integrantes del “colectivo trans” pueden “exigir y hacerse respetar con convicción y orgullo y defenderse de situaciones a las que estuvieron obligados a padecer”.


Aunque por su condición retrógrada su voto duela como una burla, hasta el justicialista disidente salteño Juan Carlos Romero avaló la ley, aunque hace dos años votó en contra de la Ley de Matrimonio Igualitario.


La única abstención que el proyecto suscitó fue la de la senadora chubutense Graciela Di Perna, quien criticó el proyecto de ley desde un punto leguleyo y hasta burocrático. Dijo: “genera más problemas que soluciones a la sociedad argentina” y “significa la adulteración de un documento público como es la partida de nacimiento”.


Unica, para lo únicos


Argentina no es el único país que desde ahora reconoce la libertad de elección del género, pero la Ley aprobada recientemente es positivamente más profunda que las de otras naciones con regulaciones similares porque la nuestra ya no considera patológica la identidad trans ni requiere autorización judicial para reasignar sexo.


Además del nuestro, los países que permiten elegir al individuo su género de pertenencia son España, Suecia, Sudáfrica, Holanda, Italia, Alemania, Suiza, Nueva Zelanda, Australia, Turquía, Uruguay, Colombia, Bélgica, Finlandia, Canadá y algunos estados de Estados Unidos. Pero todas estas legislaciones plantean restricciones para conceder gratuitamente, por ejemplo, una operación de reasignación sexual. En cambio, la nuestra quita de la esfera médica o humanística la decisión de esas operaciones y las lleva al plano de la decisión personal.



“Las travestis siempre estuvimos aquí”


Lohana Berkins, activista por los derechos de género publicó un sentido artículo en reflexión sobre la ley recientemente sancionada por la Cámara Alta.


Bajo el título “Las travestis siempre estuvimos aquí”, Lohana Berkins, militante comunista y fundadora de la cooperativa textil Nadia Echazú, publicó en el diario porteño Página 12 sus reflexiones al respecto de la reciente aprobación de la Ley de Género por parte del Senado de la Nación Argentina.


En su artículo, la destacada activista  define a la ley como “reparatoria (…) para una de las comunidades más discriminadas, más segregadas, más olvidadas”. También que “las travestis no somos una cuestión de esnobismo, ni de posmodernismo, ni de estudios culturales” sino que “estuvimos acá desde siempre (…) poniendo el cuerpo”.


Asimismo, Berkins comentó el dolor que costó llegar a la actual aceptación legal (para la social falta aún bastante) de su colectivo de género: “la muerte de muchísimas compañeras por causas evitables es lo que más bronca me da cuando miro para atrás”. Y sentenció: “la discriminación cuando deja de ser sólo un verbo, una palabra, también mata”. Recordó a las “compañeras ausentes” y que “los años pasaron sin que todavía pueda darme una explicación de por qué nos encarcelaban, por qué fui expulsada de mi familia, por qué se me negó el acceso a la escuela”.


Al respecto de la ley sancionada dijo que “es inmensa la satisfacción que me produce saber que miles de niñxs travestis van a poder plantear su identidad sin ser violentadxs”. Pero remarcó en este punto: “no porque la discriminación vaya a desaparecer, pero, por lo menos, va a haber un Estado que va a resguardar. Van a poder dialogar con otras sexualidades, construir su cuerpo sin la violencia y la marginalidad que pasamos nosotras”.



Ante cualquier duda que le surja, consulte al Inadi


Luego de la sanción de la nueva Ley, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) habilitó un teléfono gratuito para consultas sobre identidad de género: 0800 999 2345.


“Estamos felices por la sanción de esta ley”, dijo el interventor del Inadi, Pedro Mouratian, según el comunicado del organismo que anunció el nuevo servicio. El funcionario consideró que la norma “es el puntapié para trabajar sobre la efectivización de los derechos a las personas trans, promocionando también el acceso al trabajo, la educación, la salud, la vivienda” y  “nos ofrece una nueva herramienta para seguir profundizando en las políticas antidiscriminatorias”.


Hasta la promulgación de la nueva ley, en este teléfono se recibirán las consultas sobre los dos ejes fundamentales contemplados por la nueva normativa: el cambio de nombre y sexo registral y los modos de acceso a la salud integral (tratamientos de hormonización y cambio de sexo quirúrgico en hospitales públicos y los planes médicos obligatorios de obras sociales).


El servicio de asistencia telefónica brindado por el Inadi intenta informar y sensibilizar, siendo de este modo el inicio de una campaña nacional para promover los cambios sustantivos que conlleva la ley aprobada.
 

 

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