Viernes, 24 Marzo 2017


El Cordobazo PDF Imprimir E-mail
(Por Solana López)
S
e cumplen 43 años de la gesta popular, mojón fundamental en la historia de las luchas y que signó a una porción importante del siglo 20.
 


Aquel 29 de mayo de 1969 el pueblo de Córdoba se batía contra el Onganiato, que vino a instalar un orden proscriptor y represor hacia las fuerzas políticas, sociales y culturales, a las que consideraba “cánceres de la sociedad”.


El papel del Partido Comunista fue fundamental por su desarrollo e injerencia en la vida política de Córdoba, en el movimiento obrero como parte del secretariado de la CGT de la provincia y en el movimiento estudiantil. Contribuyó decididamente a construir las condiciones previas al Cordobazo y las acciones organizadas y conjuntas con las fuerzas políticas, los sindicatos clasistas y los estudiantes, permitieron hacer que aquella gesta antidictatorial de rebelión popular significara un hecho político histórico que le diera el tiro de gracia a Onganía.


Figuras como Miguel Contreras, Víctor Vázquez, Alberto Caffaratti, Enrique Guillén, Juan Carlos Cabral, se inscriben en esa heroica historia de Córdoba.


Un año después Agustín Tosco, en una conferencia organizada por el Centro de Investigaciones Sociales y Económicas en Buenos Aires, agosto de 1970, plantea cómo considera que fue el antecedente político constructor de las condiciones para gestar el Cordobazo.


Lejos de ser un hecho de carácter espontáneo, y que el protagonismo de nuestro partido, junto a otras fuerzas revolucionarias y al movimiento obrero y estudiantil organizado dan cuenta de ello, Tosco destaca particularmente el emergente que da inicio a un proceso de acumulación política en el sentido de la unidad necesaria del campo popular para enfrentar a la dictadura y para avanzar también en un proyecto de más largo alcance.


Ese emergente es el asesinato el 7 de setiembre de 1966 de Santiago Pampillón, y Tosco destaca que el pueblo de Córdoba tenía hacia los estudiantes una valoración especial, porque reconocía la importancia que había asumido en la historia de las luchas populares, no solo local sino que trascendió al mundo, de la Reforma Universitaria. Santiago Pampillón representaba la unidad obrero estudiantil, y la representación social de una juventud comprometida políticamente en un proyecto revolucionario.


Así caracteriza Agustín Tosco a este joven: “la dictadura de Onganía consuma su primer alevoso asesinato en la Ciudad de Córdoba, matando al compañero Santiago Pampillón. Compañero que a la vez era estudiante y trabajador, que daba en síntesis a la juventud argentina, que a la par del esfuerzo del trabajo, lleva adelante el ideal de la capacitación para poder realizarse como persona y que se enfrenta a un sistema y a una sociedad que se lo impide en sus propias normas institucionales y que en defensa de esas normas institucionales de ese orden, usa la represión llevando hasta las últimas consecuencias de balear, como sucedió con Santiago Pampillón en una manifestación estudiantil, y quitarle la vida”.
Entiende en este análisis que Pampillón representaba a la “juventud”, esa que era parte fundamental en la dinámica política que comenzaba a asomarse por aquellos años en América y en el mundo.


Se trataba de reaccionar por el presente y el futuro, ante la amenaza que se palpita en este asesinato sobre la juventud,  en el que se iba a afianzar el despliegue cotidiano de un proyecto liberador.


El movimiento obrero organizado, dirigido e influido por una conducción de un verdadero sindicalismo de liberación, entiende a esta reacción del enemigo como un atentado al núcleo del potencial proceso de cambio en la Argentina, que Tosco lo sintetiza así: “Un momento para proyectar la unidad de todos los sectores populares que quieren, trabajan y luchan por la justicia social y la liberación nacional”.


Continúa Agustín en su caracterización: “El Cordobazo fue la toma de conciencia de un pueblo expresado en el más alto nivel, en los grados cuantitativos y cualitativos de sentirse oprimidos, de saber que se puede vivir dignamente y que hay todo un complejo sistema instrumentado, que por la fuerza, nos impide ese nivel de dignidad, ese sentido de argentinidad, esa realización de hombres, de trabajadores, de argentinos. Porque el Cordobazo fue la desembocadura de una serie de luchas cuyo arranque, podríamos decir de carácter heroico, fue lo sucedió el 7 de setiembre cuando es herido de muerte Santiago Pampillón”.


En esta marcación sustancial que hace Tosco sobre el emergente inicial de un proceso que desemboca en el Cordobazo, en primer lugar nos dice del valor principal que asume la juventud en un proceso de cambios, cuando ésta a su vez es parte dinámica del escenario político que se construye y, en segundo lugar, del valor de la unidad de las fuerzas populares para que dicho proceso se inicie, se profundice y no se agote, sino que avance en un proyecto liberador.


El Cordobazo es un resultado de la acumulación política construida por el movimiento popular, de sectores estudiantiles, obreros y de las fuerzas revolucionarias en un contexto político que supo valorar e interpretar y, por ende, actuó en un sentido de unidad, por un horizonte político superador.


Es por toda esta riqueza de experiencia, conquista, rebelión, protagonismo popular y eslabón fundamental en la cultura y en la política, que el Cordobazo nos sigue convocando desde una historia que estamos construyendo.
 

 

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