Viernes, 24 Marzo 2017


Problema y posibilidad PDF Imprimir E-mail
(Megaminería en la Argentina)
L
os grandes emprendimientos mineros trasnacionales encarados en los últimos años ya son motivo de debates encarados por los comunistas. Eduardo Hernández, integrante de la Comisión de Medio Ambiente del PC y estudioso de las problemáticas ambientales, analiza la situación en nuestro país y el mundo.


La megaminería encarada hace relativamente poco tiempo en nuestro país por empresas trasnacionales ha generado una polémica, que no es en nada diferente a las generadas en otros países cuyos recursos minerales son depredados desde antes que la fiesta negra de las mineras empezara en Argentina. Conocedor de esas polémicas y estudioso de otras problemáticas ambientales, habiendo también concurrido a numerosos foros respectivos organizados dentro como fuera de las fronteras argentinas, el ingeniero Eduardo Hernández es integrante de la Comisión de Medio Ambiente del Partido Comunista argentino. Eduardo ha encarado encuentros con miembros de la Federación Juvenil Comunista y fuerzas afines para compartir con los más jóvenes militantes sus observaciones y experiencia.


El último de estos encuentros se llevó a cabo en la localidad de Victoria el 26 de mayo. Se trató de una mesa redonda sobre la situación de la megaminería en Argentina, charla que también abarcó temas como el desmantelamiento del cuerpo técnico argentino y la poco divulgada posición que, desde la crítica, declara también que “sin minerales no se puede vivir”. La reunión, programada para horas del atardecer, se prolongó por aproximadamente cinco horas, lo que es una muestra del hondo interés que despierta la problemática minera más allá de los foros de Internet, los que parecieran fomentar más declaraciones de principios que conocimiento cabal del problema en cuestión.


Algunas de las cosas que nos planteó Hernández en la entrevista que sigue formaron también parte de esa edificativa charla abierta en el norte del área metropolitana:


-¿Cómo se manifiesta en Argentina la megaminería?


-La megaminería es la minería en gran escala y hay que diferenciarla de la de los recolectores de pepitas de oro. Está conducida por grandes empresas y no estaba desarrollada en Argentina porque el capitalismo depredador ha extraído y sigue extrayendo minerales en los lugares donde resultan más accesibles y baratos. Pero así como sucede con el petróleo (que ya pasó su pico de producción) hay muchos minerales que pasaron ese pico y hay que ir a buscarlos a lugares más costosos. Recordemos que en Chile, el cobre y otros minerales se exportan en bruto, sin valor agregado porque ahí tienen a la cordillera frente a la costa, de modo que se puede decir que el mineral baja rodando a los puertos. En Argentina, en cambio, de la cordillera al puerto hay, por lo menos, mil kilómetros. El transporte del mineral en bruto se hace en camiones, a gran costo, por lo que, evidentemente, estamos en inferioridad de condiciones.


El hecho de que la megaminería se esté desarrollando en Argentina tiene que ver con el agotamiento de los recursos minerales en los lugares donde era más fácil sacarlos. Es cierto que en Argentina había minas que funcionaban, pero resultaban muy costosas. Ahora vienen aquí porque necesitan y entonces bajo el pretexto de la minería del oro se llevan otros minerales, porque suelen venir diversos minerales en un mismo pedazo de roca. Tan es así que en Andalgalá se saca tanto oro como cobre.


-¿Alguna de las megamineras que trabajan en Argentina tiene alguna planta en nuestro país para procesar el mineral?


-No. Los países centrales se llevan el mineral en bruto, lo procesan ellos y una vez que tienen todo procesado nos lo vuelven a vender a los países que llaman subdesarrollados. No van a cometer el error de procesar el mineral acá.


-Esa premisa asimétrica de comercio da la impresión de ser cuestionada hoy por casi todos los latinoamericanos, que descubrimos la situación de desventaja en que nos encontrábamos. ¿Por qué, sin embargo, sigue ejercitándose?


-En general hubo una dominación del imperio sobre su patio trasero durante casi un siglo. Los intentos por ponerle límites a la explotación por parte del capital norteamericano (que reemplazó al capital inglés en estas latitudes) terminaron mal. En Guatemala, donde estuvo el Che antes de ir a Cuba, hubo un gobierno que no era de izquierda, pero que quiso nacionalizar las tierras de la United Fruit Co. Entonces invadieron Guatemala desde Honduras con aviones facilitados por los norteamericanos. Para justificarse hablan de “defensa de la democracia”. Cuando hablan de la democracia dicen “our interest” (nuestro interes), o sea los de ellos, que son claros. Siempre se manejaron así.


El primer hueso que se les atravesó en la garganta fue Cuba, por eso el odio que le tienen. El deseo de destruir a Cuba es por todo lo que ella ha significado para los demás latinoamericanos. Todo lo que hicieron los cubanos es algo para agradecer hasta que nos muramos, porque gracias a Cuba hoy tenemos gobiernos que están tratando de cambiar la situación, como en Venezuela, Bolivia o Ecuador. También debemos agradecer que se haya constituido un bloque que tiene capacidad para resistir los embates que hagan cuando se les agoten los recursos para su economía, expandida por todo el mundo.
 

-Con esta nueva relación de fuerzas,  ¿tenemos los latinoamericanos una posibilidad de instalar de otro modo el tema de la megaminería?


-Ocurre que durante décadas, utilizando dictaduras militares y endeudamiento, destruyeron la posibilidad de que nuestros países tengan una salida inmediata. Ahora hay que formar cuerpos técnicos, hay que tener quiénes y con qué. Además, toda la estructura productiva fue destrozada e, inclusive, se pusieron condiciones. Ellos dijeron: “ustedes deben cien mil y pico de millones de dólares, entonces nuestras empresas pueden desenvolverse libremente”. La última pretensión fueron los tratados de libre comercio y el famoso Alca. México tiene junto a Estados Unidos y Canadá (que es lo mismo que decir Estados Unidos y Estados Unidos Segundo) el Nafta. Gracias a ello se ha destruido incluso hasta la agricultura de México, que es un país en el que el maíz es un elemento fundamental para la alimentación y, sin embargo, lo tiene que importar desde los Estados Unidos. Se instalan las empresas en territorio mexicano sin necesidad de pedir permiso, porque eso lo permite el tratado de libre comercio.
 

-¿Y podemos vivir sin megaminería?


-No podemos vivir sin minerales. A lo mejor los aborígenes africanos o del Amazonas pueden, nosotros, que vivimos en grandes ciudades o pueblos, no podemos vivir sin luz eléctrica o sin transporte. Ni podríamos construir nuestras casas. El mineral es una necesidad de la civilización actual.
 

-¿Tiene algo que ver el mineral con el desarrollo?


-Sí, pero el problema de fondo es pensar qué tipo de sociedad deberíamos desarrollar a futuro si queremos conservar el planeta para que siga siendo mínimamente habitable para la especie humana. Se han planteado muchas cosas, como el “vivir bien”, que se dijo en la Cumbre mundial de los pueblos sobre el cambio climático, en Cochabamba, que representa cambiar la forma de vida, consumir sólo lo que necesito y no lo que se me ocurra porque es lindo y me gusta. A ese sistema se le pueden plantear problemáticas, porque el imperio nos puede encontrar sin defensas mientras estamos, eventualmente, abocados al “vivir bien”. Por eso Brasil se está armando en una hipótesis de conflicto con los Estados Unidos, pero el poder armado de los Estados Unidos realmente es descomunal. Y Argentina está cada vez más desarmada, pero nuestros ejércitos no tienen nada que ver con los de otros países.


Acá las Fuerzas Armadas nunca funcionaron con la lógica de la defensa porque son elitistas, o sea que para llegar a jefe hay que pertenecer a alguna de las grandes familias patricias, eso hasta la Escuela de la Américas de los norteamericanos, que ahí empezaron a formar a cualquiera. En otros países no. En Venezuela, el ejército tiene generales negros, pero porque en países así, que estuvieron tan sometidos, el ser militar era despreciable, porque las verdaderas fuerzas armadas eran las de Estados Unidos. Nosotros, si nos volvemos a armar tendremos que hacerlo con un ejército formado por los que antes no podían entrar. En Bolivia, una de las cosas que hizo el gobierno de Evo Morales es democratizar a las fuerzas armadas para que los aymaras y los quechuas puedan llegar a ser oficiales, en un país en donde son mayoría.


-Si necesitamos minerales para vivir, ¿cómo hacemos para administrarnos sin dañar el medio ambiente, sin crisis de sobreproducción e industrializando?


-Se trata de un cambio cultural. Han salido muchas voces que hablan de crecimiento no desde el punto de vista de que se va a vivir peor, sino que simplemente la economía no puede seguir creciendo en función del Producto Bruto, o sea que el crecimiento no puede ser una cifra monetaria sino que se debe producir en función del valor de uso y no del valor de cambio. Y si dura, que dure. Y la vida tendrá que ser menos despilfarradora. La Argentina no puede seguir patentando cien mil autos por mes, primero, porque no hay dónde meterlos (basta ver las calles) y, segundo, porque desde el punto de vista de la lógica de producción es un absurdo, si los autos que dejan de funcionar pueden seguir funcionando durante años. El consumo se impulsa deliberadamente. En Estados Unidos la confluencia de la industria petrolera con la automotriz fue un deliberado proceso, que después trasladaron acá, para destruir el transporte público. Durante el gobierno de (Dwight) Eisenhower el gabinete en realidad era, prácticamente, el directorio de la General Motors. Acá se instalaron las automotrices y se empezó a destruir el transporte público. Allá llegaron a comprar grandes compañías de ómnibus sólo para cerrarlas.


Eso vino acompañado del desarrollo de ciudades satélites, alejando cada vez más al individuo de su fuente de trabajo, con lo cual lo obligaban a tener un auto. Son barrios de casas sin comercio, para que cuando el ama de casa tenga que buscar los productos para abastecerse necesite otro auto, porque el marido se llevó el suyo a la ciudad. Es muy común que en esos barrios cada familia tenga un auto por persona. Eso se instaló acá también, aunque tardó más porque lo countries llegaron después.


A los primeros ramales ferroviarios los levantó el gobierno de Frondizi, cuando ya le habían impuesto al ingeniero Alvaro Alsogaray dentro del gabinete, amenazado por los militares que al final lo voltearon. Eran avances muy lentos para ellos, entonces llegó el momento en que decidieron acelerar el proceso, por lo que vinieron los militares, todos impuestos con la misma metodología, porque la desaparición de personas se pautó para toda América Latina.


Ese fue el esquema, atado a una política económica de endeudamiento externo: la intención era que nuestros países pasaran a tener una bruta deuda externa en dólares, con todo el aparato financiero tanto norteamericano como europeo. Cuando nuestros países quedaron atados, dominados, se desembarazaron de los militares, que ya les resultaban molestos. Y todos estos países quedaron desmantelados y hasta que podamos recomponer la estructura industrial y minera va a pasar mucho tiempo. Podemos decir que tenemos carreras técnicas en las universidades, pero no tenemos dónde realizar la práctica, si los únicos lugares para ello son las empresas extranjeras…


-¿Cómo hacemos en Argentina una minería sustentable?


-Llevaría tiempo, pero se puede. Hay que buscar lugares alejados de los centros poblados. La minería a lo largo de la historia siempre ha sido muy conflictiva. Se habla de la minería a cielo abierto cuando todas las semanas en distintos lugares del mundo hay muertos en los socavones, tanto en Chile como en Nueva Zelanda o Polonia. En Bolivia, lo primero que necesitó Evo es mejorar el estándar de vida del pueblo, que estaba a la altura del piso. Si no hubiera mejorado las condiciones de vida del pueblo ese pueblo pudo decir “que venga otro porque estábamos mejor antes”. Si hay que sacar mineral en Bolivia, hay que sacarlo, si no Bolivia no tiene ingreso.

 

 

Sitio web de Nuestra Propuesta, el semanario del Partido Comunista de la Argentina

Av. Entre Ríos 1039 (Código Postal C1080ABQ) Tel./Fax: (54) 11-4304-0066 / 68 / http://nepaltourholiday.com/