Domingo, 26 Marzo 2017


Nuestras elecciones venezolanas PDF Imprimir E-mail

(Editorial de Nuestra Propuesta del 27 de setiembre de 2012)

La gente de Mitt Romney, el candidato republicano a la presidencia norteamericana, sostiene que Barack Obama es de un izquierdismo extremo. No aciertan.

Para demostrarlo basta el discurso de Obama en la Asamblea de Naciones Unidas donde preconizó que en Siria el futuro no debe pertenecer a un dictador y que, además, hará “lo que deba hacer” para evitar que Irán obtenga un arma nuclear, porque amenaza con eliminar a Israel y con la estabilidad de la economía global, advirtiendo que el tiempo para alcanzar una solución diplomática “no es ilimitado”. Con igual cinismo, dijo que una coalición amplia y bajo el mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas permitió detener la matanza de ciudadanos en Libia.

Con extraordinario parecido los sectores neoliberales latinoamericanos que reclaman libertad, democracia y pluralidad a los gobiernos democráticos de la región, que avalaron dictaduras y violaciones a los derechos humanos, son los que promueven y apoyan golpes de Estado y prácticas desestabilizadoras.

Vale recordarlo a pocos días de las elecciones en Venezuela, verdadero plebiscito para dar continuidad a la Revolución Bolivariana que conduce el presidente Hugo Chávez y a su política de integración y unidad latinoamericana y caribeña, lo que desespera a Washington, que ha destinado veinte millones de dólares a planes con el objeto de obstruir el proceso electoral alegando fraude y otras alternativas mucho más graves.

La alianza opositora a Chávez se ha unido, incluyendo los dos partidos tradicionales, Acción Democrática (AD) y el socialcristiano (Copei) en torno de la candidatura de Henrique Capriles Radonski, un empresario favorito de Estados Unidos e Israel, con un historial ligado al golpismo, que ocultó su programa neoliberal y su proyecto de romper con la unidad regional, objetivo este coincidente con Washington.

La integración suramericana es el centro de la política exterior de Chávez, por eso es que en Venezuela se juega también el futuro de la región, ya que el bloque de integración regional, a pesar de su heterogeneidad y de sus debilidades, intenta un camino emancipatorio.

El programa de gobierno de Chávez tiene objetivos estratégicos: defender y consolidar la independencia nacional, continuar la construcción de una patria socialista, como alternativa al sistema capitalista, convertir a Venezuela en una potencia social, económica y política naciente en América Latina y el Caribe, contribuir al desarrollo de una política exterior plural, preservar la vida en el planeta para la salvación de la humanidad. Todo esto a partir de que la Revolución Bolivariana ha cumplido ya trece años, dieciséis procesos electorales y una Constitución avanzada.

El gobierno chino se ha visto obligado estos días a desmentir a Capriles, que insinuó que los recientes acuerdos económicos firmados con Caracas están orientados a influir en las elecciones a favor del presidente Hugo Chávez. Nada más siniestro, la trayectoria de medidas de independencia económica, social y política adoptadas por Chávez, empezando por la recuperación de la renta petrolera para su país, así lo desmienten.

Por su parte el candidato de la derecha Capriles Radonski ha estado de paseo por Buenos Aires, se ha reunido con Mauricio Macri, que le ha ofrecido total solidaridad y lo va a acompañar en el acto electoral con una delegación del PRO en Caracas.

Esta claro, las elecciones en Venezuela son nuestras elecciones.

 

 

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