Domingo, 26 Marzo 2017


Llamado de atención y respuestas por izquierda PDF Imprimir E-mail

Las primarias han sido un ensayo general para octubre y su resultado debe analizarse con atención y espíritu crítico. Valoramos los avances económicos y sociales logrados en estos diez años. Pero creemos que no alcanza con detenerse en el balance de la “década ganada”. ¿Cuál es el papel que los comunistas les asignamos a Nuevo Encuentro y a Unidos y Organizados para esta etapa?

El resultado de las Paso para cargos legislativos registrado a lo largo del país el domingo 11 de agosto debe ser admitido, sin ningún tipo de eufemismo, como un fuerte llamado de atención para el gobierno y sus fuerzas aliadas, entre las cuales nos encontramos.

Estas elecciones han sido una suerte de ensayo general para octubre, y su resultado debe ser tomado en cuenta con mucha atención y espíritu crítico ya que, de otra manera, el descontento social reflejado en las Paso se proyectará en una seria derrota política en las próximas elecciones, donde la suma de la derrota en los grandes distritos pesará más en la percepción social que la suma general de los votos del país.

La primera conclusión que podemos sacar de las Paso es el claro fortalecimiento de la derecha que, aunque aún conserva importantes grados de dispersión en su representación política, ha plasmado con claridad su programa neoliberal por medio del discurso de Sergio Massa ante lo más granado del empresariado reunido en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción.

Allí manifestó que su propuesta se basa en la seguridad jurídica para las empresas privadas, desideologización y desregulación, reformulación de alianzas internacionales, generación de confianza para atraer inversiones, superación de fricciones con “el campo”, mejora de la competitividad industrial tocando el tipo de cambio, mirar al futuro y no al pasado, volver a endeudarse en el mercado financiero, permitir que los bancos vuelvan a intervenir en el sistema jubilatorio, establecer una política de metas de inflación, lo cual implica ajuste sobre salarios y gasto público, luchar contra la corrupción, replantear la política energética y garantizar la independencia de la Justicia”.

Un claro programa de ajuste para el conjunto de la sociedad y “seguridad jurídica” para garantizar los negocios de los grupos concentrados en línea directa con las remanidas recetas de los organismos internacionales que están haciendo estragos en Europa, como bien lo demuestran los casos de España y Grecia entre otros.

 

Transformaciones necesarias

Desde el Partido Comunista hemos venido alertando insistentemente sobre los riesgos que se enfrentaban si no se resolvía favorablemente la disyuntiva entre radicalización de los procesos de cambio estructural o restauración neoliberal.

En este sentido, hemos valorado el camino transitado desde el gobierno con medidas como la Asignación Universal por Hijo, la recuperación del sistema jubilatorio conjuntamente a la extensión del mismo, la continuidad de las paritarias y las medidas que se comenzaron a tomar respecto a YPF, entre otras, como pasos importantes.

Y así como apoyamos estas medidas y otras sin medias tintas, resaltamos la necesidad de continuar avanzando sin demoras en las transformaciones estructurales imprescindibles para lograr un verdadero cambio de la matriz neoliberal aún dominante en la Argentina y avanzar hacia la conformación de una sociedad justa que, a nuestro entender, sólo puede lograrse desde políticas antimperialistas y anticapitalistas que se inspiren en una perspectiva socialista.

Si el proyecto político con objetivos económicos, sociales y culturales que enunció la Presidenta en su discurso del 25 de mayo pasado queda encorsetado en la perspectiva planteada anteriormente por la misma Presidenta de alcanzar un capitalismo “serio”, el peligro de la restauración neoliberal será cada vez más grande como quedó demostrado en estas Paso.

Entendemos que la derrota sufrida en este ensayo electoral para octubre nos pone ante el desafío de relanzar el esfuerzo unitario que se venía intentando desde Unidos y Organizados para la construcción y afianzamiento del poder popular.

Esto exige profundizar en la necesidad de construir una fuerza política de nuevo tipo, frentista, plural, respetuosa de las tradiciones políticas que la integran, amplia en su conformación y profunda en sus definiciones programáticas que impulse y sostenga una acción del gobierno para llevar adelante los cambios estructurales que a esta altura resultan imprescindibles.

La construcción de esta fuerza es una tarea en la que nos encontramos retrasados y resulta indispensable que avancemos rápidamente en esto en momentos en que comienza a emerger el que quizá sea el intento más sólido hasta ahora de conformar una oposición con capacidad de daño sobre el gobierno.

 

Caprilismo

En diversas ocasiones hemos advertido sobre lo peligroso y lo inadecuado que resultaba menospreciar la capacidad de la derecha, más allá de la manifiesta impotencia de sus referentes políticos más visibles para conformar una representación unificada de la oposición. Siempre hemos recalcado que, por más amenazantes que aparecieran los conspiradores mediáticos y empresariales, había en realidad una política que coordinaba el entretejido derechista siendo su responsable el imperio por medio de su embajada en el país.

La irrupción de Massa como uno de los referentes de esta estrategia ha quedado plasmada en estas Paso.

Surgida en buena medida del seno del kirchnerismo, la jugada de Massa, alentada alevosamente por los grandes medios de comunicación y con el claro aval de la embajada norteamericana, se instaló en la provincia de Buenos Aires como el ariete a partir del cual el establecimiento piensa que logrará torcer el rumbo de los acontecimientos en 2015.

Como ya sucedió en la última campaña electoral en Venezuela, el conjunto de dirigentes conservadores que, impulsados por la embajada de EE.UU., se encolumnó tras la candidatura de Massa buscando encontrar a su propio Capriles, sostiene que su objetivo es “mantener lo que se hizo bien y cambiar lo que está mal”, difusa propuesta programática e ideológica que sin embargo encuentra su cauce y revela sus verdaderas intenciones en sus líneas programáticas de claro corte neoliberal y en el tajante rechazo a la política de relaciones internacionales del gobierno.

Al momento de definirse en este sentido no tienen dudas: denostan el proceso de integración latinoamericana y promueven un nuevo alineamiento con los Estados Unidos con el consabido peligro de regresar a las “relaciones carnales” en momentos en que la contraofensiva norteamericana sobre Latinoamérica se hace cada vez más evidente y alevosa.

 

Trabajo político

Estamos convencidos de que la tarea de los comunistas en nuestro país y en toda Nuestra América pasa por ser parte de los distintos procesos que tienden a la emancipación de nuestros pueblos brindando nuestro decidido apoyo, levantando nuestras propuestas y librando todos los debates necesarios para el cumplimiento de los objetivos de liberación que sólo podrán lograrse con unidad y organización para el empoderamiento de los sectores populares.

Para esto debemos trabajar en dos planos, el de Nuevo Encuentro y el de Unidos y Organizados.

El frente que integramos, el Nuevo Encuentro, debe transformarse en una fuerza política articulada, con contenido programático. Tenemos la visión de que ese espacio será más importante en la medida que consagre más cantidad y calidad de esfuerzos a su organización y democratización interna y al desarrollo y consolidación de Unidos y Organizados que, a la vez, debiera conformarse como el cimiento de una nueva fuerza frentista y plural que no solo sirva para enfrentar las elecciones legislativas de octubre y las presidenciales de 2015 sino que pueda proyectarse más allá de esas fechas y más allá de los resultados que se logren.

Debemos tener en claro que ningún apoyo condescendiente y acrítico, que termine justificando las deficiencias o cerrando los ojos ante posicionamientos del gobierno como la Ley Antiterrorista, Ley de Partidos políticos, inexistencia de una política antiinflacionaria, renuencia a la reforma tributaria, el discutible acuerdo Chevron-YPF y el polémico ascenso de César Milani, entre otras, puede ser de utilidad al mismo, sino todo lo contrario. Hay que dejar atrás las actitudes que han privado al Frente Nuevo Encuentro de tener un programa básico por temor a discusiones y debates con sectores del gobierno y ejercer la necesaria autonomía política como sostenemos los comunistas.

 

Autonomía

El tema de la autonomía ocupa a nuestro entender un lugar central en la discusión que tenemos por delante para lograr el relanzamiento de nuestro frente político y dar batalla por los espacios cedidos en las últimas Paso.

Para nosotros, autonomía no significa “apoyar poco” o quitarle el cuerpo a la construcción frentista, como sostienen quienes atacan esta posición obnubilados por las supuestas ventajas del verticalismo, sino todo lo opuesto.

Sostener la autonomía es un tema crucial porque implica, entre otras cosas, diferenciarse del oportunismo, del seguidismo, y contribuye a una actitud ética basada en el compromiso con la elaboración y el impulso de un proyecto sin caer en la tentación de las prebendas y en el peligro de las cooptaciones.

Esto resulta central en la etapa que afrontamos ya que ella conlleva el desafío de desarrollar el Nuevo Encuentro como un verdadero frente que recupere su perfil de izquierda y desde ella aporte a nuestra alianza con el FpV, enriqueciéndola.

Al dejar vacante este perfil de izquierda en la alianza con el FpV, se dejó de interpelar a sectores que se vieron seducidos por propuestas que, en nombre de la izquierda, levantaron agrupaciones que marcharon junto a la Sociedad Rural en el debate por la 125 y que enfrentan cotidianamente a los procesos latinoamericanos, con especial énfasis a los bolivarianos, que batallan por la segunda y definitiva independencia.

Desde nuestra concepción política y como aliados del FpV, los comunistas estamos convencidos de que estamos donde debemos estar en esta coyuntura pero, a la vez, sabemos que aún no estamos como deberíamos.

Por eso entendemos que debemos ser más activos e incisivos en desarrollar todas las acciones e impulsar todos los debates y las propuestas necesarias que ayuden a fortalecer las tendencias de avance ya no solamente en reformas, sino impulsando los cambios estructurales que nos lleven del terreno de la distribución de ingresos al terreno de una franca distribución de la riqueza. De esta manera podremos ir acercándonos con un estilo propio y creativo a los caminos del socialismo del siglo 21 que se esfuerzan por asumir los gobiernos y los pueblos de Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua.

A nuestro entender, la perspectiva socialista es el camino más idóneo para alcanzar una sociedad justa como lo ha demostrado, por más que le pese al imperio, la Revolución Cubana a pesar de las agresiones permanentes y el bloqueo a la que se encuentra sometida desde hace décadas, sin dejar de tener en cuenta las propias falencias reconocidas por la revolución, y en proceso de debate y solución por el gobierno y el pueblo cubanos.

 

El comienzo del camino

Queda claro que los comunistas damos por sentado y valoramos los avances económicos y sociales que se lograron en estos diez años. Sin embargo, creemos que no alcanza con detenerse en el balance de esta “década ganada” ya que como ha dicho el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en su discurso en All Boys, no alcanza con lo logrado por más importante que sea, ya que estamos sólo en el comienzo del camino y lo logrado es aún perfectamente reversible ante un triunfo de la derecha, la izquierda sin rumbo y la conspiración mediática articulada desde el imperio.

Debemos superar las insuficiencias, los errores, el cansancio y hasta los propios límites que afloran en estos procesos. El planteo de profundizar para avanzar es recurrentemente respondido con el argumento de que no contamos con la correlación de fuerzas necesarias. Insistir en este argumento puede ser peligroso porque no toma en cuenta el carácter dialéctico de la relación entre el avance social y la correlación de fuerzas. Toda relación de fuerzas puede ser revertida si el pueblo comprueba que existe en el gobierno una inquebrantable vocación transformadora, y aunque hayamos perdido un tiempo valioso en esto, creemos que aún es posible esta construcción, cambiar la relación de fuerzas y avanzar.

En este sentido nuestro mensaje es insistir en que estamos dispuestos a defender firmemente lo logrado en estos años y que para no estancarse y retroceder la única opción que se nos presenta es la de avanzar decididamente en reformas estructurales de carácter no sólo antineoliberal, sino antimperialistas y anticapitalistas.

Reafirmamos que los comunistas entendemos que la defensa de lo logrado no debe basarse en una aprobación acrítica, sino en la valoración de lo hecho, en una clara caracterización del enemigo y centralmente en la construcción de una fuerza política que exige una base programática y una fuerte voluntad unitaria.

De no adelantar en este sentido, los procesos avanzados de la región corren el serio riesgo de degradarse y de ser desplazados por las fuerzas derechistas. Si esto sucede, habremos desperdiciado una oportunidad histórica para nuestros pueblos y las clases dominantes se sentirán nuevamente habilitadas para derramar nuevas cuotas de dolor sobre ellos.

Son manifiestos los hechos que nos demuestran que la crisis Argentina no es solo una crisis del neoliberalismo dominante en las últimas décadas sino que es una crisis profunda del capitalismo argentino.

 

Ejes para la acción

Realizar un profundo debate sobre el proyecto popular resulta imprescindible. En este sentido, el momento electoral que enfrentamos este año debe ser utilizado para generar esta discusión, que es fundamentalmente programática, tanto en el Nuevo Encuentro como en el Frente para la Victoria. Es por eso que, tomando en cuenta algunos de los temas centrales del debate actual, insistimos con algunas de nuestras propuestas que tienen que ver con:

  • Profundizar la integración latinoamericana en el plano económico-político.
  • -Reforma del sistema económico: impulsar una verdadera distribución de la riqueza y una drástica reforma impositiva, transformar el sistema financiero, impulsar la promoción de la economía social y el desarrollo rural manteniendo firme la convicción sobre la necesidad de llevar adelante una profunda reforma agraria.
  • Recuperación de la plena soberanía del Estado sobre el patrimonio nacional enajenado y nuestros recursos naturales.
  • Recuperación del sistema de transporte y del ferroviario en particular.

Los comunistas insistimos en estos ejes buscando aportar al debate de fondo, cómo crear una fuerza política alternativa, plural, amplia en su convocatoria, profunda en su programa, democrática en la distribución de los bienes simbólicos y de la representación política, que tenga las capacidades y la organización necesarias para enfrentar la disyuntiva entre una restauración cada vez más salvaje o el impulso de las reformas estructurales imprescindibles para avanzar en un camino poscapitalista y derrotar a la derecha y al imperio.

 

 

Sitio web de Nuestra Propuesta, el semanario del Partido Comunista de la Argentina

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