Al calor de las luchas obreras

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El secretario Sindical del Partido Comunista, Mario Alderete, reflexionó sobre el aniversario 102 del PC.

“En esto 102 años no solo se acumuló historia, sino que fueron años de lucha, con militantes que entregaron su vida  por una causa como es la revolución y la construcción de un estado socialista en transición al comunismo”, aseveró Mario Alderte.

En este sentido, recordó que “hemos enfrentado dictaduras, gobiernos civiles iguales que las dictaduras que siempre estuvieron al servicio del mas poderosos enemigo que es el capitalismo concentrado y el imperialismo”.

Tras lo que no dudó en afirmar que “en estos 102 años el PC entregó todo de sí, no solo teórica y políticamente, sino todo organizando a partir de concentrar en la clase obrera, ampliar ese arco de acción a todo el movimiento social”. A su vez, valoró al PC como “una de las escuelas formadores d cuadros más importantes”.

Sin dudarlo, aseveró que “seguimos levantando con más fuerza la bandera de la necesidad DE un frente de liberación nacional para imponer definitivamente la liberación de nuestra patria y la integración  con nuestros hermanos latinoamericanos”.

Cordobazo

En estos 102 años de historia el PC ha sido participe de todas las luchas que ha brindado el movimiento obrero argentino, y una de las más recordadas fue el Cordobazo, expresión cabal de la unidad obrero-estudiantil y popular, cuya acción organizada, combativa y en las calles, determinó el inicio de la derrota de la dictadura cívico-militar encabezada por el general Onganía.

En esta línea, Alderete remarcó que este hecho “puso de manifiesto la posibilidad y la necesidad de unir en la acción y con un programa mínimo al conjunto del pueblo, encabezado por la clase obrera, ganados por la voluntad y el convencimiento de que era imprescindible derrotar al enemigo principal”.

En esta línea, recordó a Agustín Tosco que junto con otros dirigentes como los que “supieron construir los caminos correctos a fin de superar las divisiones que lamentablemente existían en el movimiento, sabiamente planteó la tesis, corroborada en la práctica, de que existían  dos tipos de sindicalismo: el colaboracionista y el de liberación”.

En este contexto, hizo hinca pie en un sindicalismo de liberación “para luchar por la unidad, la satisfacción a los reclamos de la clase trabajadora,  el respeto de  sus derechos y conquistas y la participación junto a las masas populares en la creación de alternativas político-sociales capaces de  construir sociedades más igualitarias, soberanas, de integración de la patria grande latinoamericana,  independiente y antiimperialista”.

Asimismo, recordó a sindicalistas que participaron del Cordobazo como “Elpidio Torres dirigente de Smata y de la CGT de Córdoba, Atilio López de UTA y dirigente de la CGT de los Argentinos de aquella  provincia, Agustín Tosco  y Alberto Caffarati, de Luz y Fuerza, gremio independiente en ese momento, Jorge Alberto Canelles de la Construcción, René Salamanca de una empresa automotriz y otros que seguramente actuaron con idéntica valentía en  planos de diferentes  trascendencias”.