Hora de articular esfuerzos

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Los PC de Corrientes y Chaco pidieron que los gobiernos de Chaco y Corrientes trabajen juntos para enfrentar la pandemia. Críticas a la flexibilización del aislamiento en Corrientes y la situación sanitaria en Chaco que volvió a Fase 1.

Los partidos comunistas de Corrientes y Chaco suscribieron una declaración, para pedir que los gobiernos de ambas provincias articulen sus esfuerzos para frenar el avance del coronavirus en la región.
Por medio de ese documento alertan acerca de la excesiva flexibilización de la cuarentena en Corrientes y la situación sanitaria que atraviesa Chaco, especialmente, sobre la situación del Hospital Perrando.
Desde la llegada de la pandemia del coronavirus a la región, "solo hubo cruces de acusaciones y frases estigmatizantes de ambos lados del puente General Belgrano que impidieron una necesaria coordinación entre los gobiernos de Corrientes y del Chaco", recalca.
Tras lo que advierte que “este no es el camino para combatir un virus en una zona interurbana que comparten ambas ciudades, y que están estrechamente relacionadas desde siempre”.
Al cierre de esta edición, en la provincia de Chaco hay 1299 personas infectadas y 73 muertas, mientras que en Corrientes los positivos registrados eran 97.
En este contexto, el gobernador Jorge Capitanich, anunció que desde hoy lunes 15 de junio se suspenden los permisos de circulación por lo que “habrá máxima restricción de circulación”.

Preocupante

Para el PC, la situación en Chaco es de “suma preocupación por la velocidad en la que se sigue propagando el virus”, pero además “no fue abordada como correspondía desde un principio, sobre todo en el Hospital Perrando”.
Vale citar que semanas atrás hubo un brote de casos de pacientes que se habrían contagiado dentro de ese hospital, por lo que las autoridades sanitarias chaqueñas debieron ajustar medidas de aislamiento y seguridad, al tiempo que se hicieron testeos de pacientes asintomáticos y se restringió la circulación.
Así las cosas, el documento denuncia que “es responsabilidad absoluta del gobernador Jorge Capitanich no haber frenado la situación epidemiológica y fue de gravedad para los hechos posteriores que ese lugar se haya convertido en el principal foco de infección de Chaco”.
Y hace hincapié en que también es responsabilidad del actual ejecutivo de Chaco y sus antecesores “el deterioro y vaciamiento del sistema sanitario provincial”, algo que “quedó expuesto con la pandemia”.
Asimismo alude a la brutal represión perpetrada por policías de Chaco contra una familia de la comunidad quom, el domingo 31 de mayo en el barrio Bandera Argentina de Fontana.
“No parece acertado que la pandemia sea combatida desde una visión represiva y no sanitaria”, recalca y señala que la situación no se va a resolver “con montículos de tierra sitiando los lugares ni con palos o balas de goma de la Policía”, sino con una presencia del Estado “para brindar la contención social, económica y sanitaria que la población de esos barrios necesita”.
Por otra parte, la declaración alerta sobre el panorama que presenta Corrientes, tras la decisión del gobernador Gustavo Valdés de avanzar hacia la Fase 5 de distanciamiento social.
“El movimiento casi normal que se observa en toda la provincia, sobre todo en la ciudad Capital, se contradice con el pico de contagios que se aproxima en el país”, indica tras lo que advierte el peligro que esto significa, ya que se trata de una provincia que limita con Brasil –país que supera los 850 mil casos- y con Resistencia que es uno de los dos principales focos del país.
En ese sentido denuncia que en Corrientes se está testeando poco y exige que el ejecutivo provincial aumente la ayuda social para los sectores populares, sobre los que recae la peor parte de “las consecuencias de la crisis económica y social que desató la pandemia”. Y recalca: “ni en Corrientes está todo bien como se pretende, ni en el Chaco se hizo todo lo posible como se declara”.