Dánica va por la flexibilización laboral

Sindicales y Territorio
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 Los trabajadores paralizan la planta de la localidad puntana de Villa Mercedes llevan a cabo un plan de lucha ante la avanzada contra sus derechos laborales. “Aprietan a los obreros para que se pasen a un convenio que los perjudica”, denuncia la titular de la FJC provincial, Virginia Patiño.

“Llevamos 50 horas de huelga. Somos 105 trabajadores. El Grupo Beltran quiere pagar cualquier convenio inferior a Aceiteros y en el último tiempo se pusieron a perseguir a los delegados y compañeros”, por lo que “el paro resulta en una defensa de nuestros derechos”, señaló Juan Domínguez, titular del Sindicato de Aceiteros de la localidad puntana de Villa Mercedes.
En este contexto, la empresa acudió al Programa de Relaciones Laborales de San Luis, para pedir que dictamine la conciliación obligatoria. “De parte nuestra pedimos que aún no la dicten sin una audiencia”, advirtió y explicó, así “podremos hacer una buena defensa de nuestros derechos”, por lo que esperan ser convocados por el Gobierno de San Luis.
La empresa del Grupo Beltran argumenta que está en crisis desde que compró la planta puntana -durante 2019-, al holding brasileño BRF. Y con esa excusa, intimida a los trabajadores.
En la planta de la localidad bonaerense de Llavallol, la patronal también presiona para la salida del convenio de Aceiteros y aprieta para que los empleados pasen a regirse por el del gremio de la Alimentación, que recorta derechos adquiridos.

Los trabajadores, en lucha

Virginia Patiño es secretaria Política de la FJC de San Luis y alerta que “la semana pasada la empresa comenzó a extorsionar a los trabajadores para que abandonen el convenio colectivo de trabajo de Aceiteros, cambiándose al de alimentación o serían despedidos”.
Asimismo, la militante de la Fede recordó que el conflicto se inició “por el reclamo de los compañeros sobre los haberes adeudados, porque quieren que la patronal les pague lo que les debe”, pero asimismo “por la reincorporación de dos compañeros despedidos”.
Vale señalar que el grupo empresarial logra cambiar el convenio laboral, va a tener que pagar menos que si se rige por el de Aceiteros. Como se ve, la cosa pasa por la codicia que los lleva a intentar maximizar su tasa de rentabilidad, por lo que la “crisis” no es tal.
“Los compañeros señalaron que la producción nunca se paralizó, las ventas tampoco bajaron -se vieron favorecidos por el consumo de segundas marcas- y se le otorgó el ATP”, recordó Virginia Patiño y añadió que, por eso, “decidieron realizar la medida de fuerza consistente en un paro por tiempo indeterminado”.
En este sentido, el PC y la FJC, participan en una multisectorial “que se encuentra en estado de alerta y movilización, ya que confluyen otros conflictos intersindicales e intersectoriales también” y, fundamentalmente, “porque hay una fuerte presión patronal para avanzar en la precarización y flexibilización laboral”.