La sombra de Bussi

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Exigen al vicegobernador apartar a una funcionaria ligada al genocida. Desde el PC se señala la “fuerte presencia que todavía tiene en Tucumán la herencia de esta figura clave de la dictadura”.

La designación de Gilda Pedicone de Valls al frente de la Dirección de la Asesoría del Poder Legislativo de Tucumán, sigue provocando rechazos ya que se trata de una funcionaria que fue Fiscal de Estado de Antonio Domingo Bussi, entre los años 1995 y 1999, pero también ejerció la defensa del genocida durante el juicio político que afrontó en 1998.
El repudio proviene de un amplio arco de fuerzas políticas, sociales, sindicales y de derechos humanos, entre ellas, el Partido Comunista.
Pedicone fue designada por el vicegobernador, Osvaldo Jaldo, quien sostiene un enfrentamiento con el titular del ejecutivo provincial, Juan Manzur, lo que lo lleva a articular alianzas con sectores opositores en la Legislatura.
En este coqueteo, Jaldo tiene acercamientos con sectores de la UCR, Cambiemos y el propio bussismo.
“Hay una disputa interna en el Partido Justicialista de Tucumán entre que involucra a Manzuir y Jaldo, que rompieron lanzas porque aparentemente el vice gobernador quiere ser el sucesor de Manzur, algo para lo que no tendía consenso”, explicó desde el PC provincial, Juan Petu Palacios.
Asimismo, recordó que “hay un fuerte vínculo entre Fuerza Republicana con el sector que responde a José Alperovich” pero también “con el que responde a Jaldo y sus seguidores”.
Y, en este contexto, hizo hincapié en que, “sin ser alguien de izquierda, Manzur se muestra cerca de Alberto Fernández”, mientras que “Jaldo es abiertamente de derecha”, por lo que “es evidente de que si hubiera un acuerdo con el bussismo, vendría por el lado de Osvaldo Jaldo”.
Tras lo que recordó que, “aunque Cambiemos como tal es poco fuerte en Tucumán, se respalda mucho en al estructura de la UCR y hace poco intentó un acercamiento con el bussismo que fracasó, al menos por ahora, porque hubo un sector del radicalismo que lo vetó”.
Así las cosas, Palacios rechazó la posición de Jaldo y su papel en esta designación, que se explica por la “fuerte presencia que todavía tiene en Tucumán la herencia de una figura clave de la dictadura como fue Bussi”.