Caravana contra la base yanqui

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En Neuquén diferentes organizaciones se movilizaron contra el intento de emplazar una instalación financiada por el Comando Estratégico Sur del Ejército de EE.UU. “Estamos defendiendo la soberanía”, dijo desde el PC, Bárbara Palumbo.

El viernes se llevó a cabo la caravana convocada por la multisectorial No a la base Yanqui, que unió la ciudad de Neuquén con un predio próximo la capital provincial, que fue cedido para el emplazamiento de una instalación cuya construcción es financiada por el Comando Estratégico Sur del Ejército de EE.UU.

En ese lugar se construye, de acuerdo a la información oficial, un centro de emergencias especializado de Defensa Civil, cuyo emplazamiento, estaría inspirado en la vocación del Ejército estadounidense, de realizar un “programa de ayuda humanitaria”.

Pero todo esto enciende luces de alarma, debido a la locación elegida en una zona estratégica para la explotación hidrocarburífera, sumado al hecho de que “iniciativas humanitarias” similares están en marcha en Misiones y Jujuy, pero también a raíz de las terribles experiencias que la actividad de Washington y sus fuerzas armadas dejan en nuestra región y el resto del planeta.

“Le cedieron un predio cerca del aeropuerto y en la ruta del petróleo”, advierte la Multisectorial que integran partidos políticos -entre ellos el PC- junto a movimientos sociales, sindicales y de Derechos Humanos, al tiempo que lamenta que el gobierno nacional ni el provincial respondieran a los pedidos de informe que se le solicitaron sobre este tema.

Y añade que se donaron tierras para la construcción, “sin que esto fuera discutido por el Congreso de la Nación” y denuncia que detrás de este emprendimiento, se enmascara una herramienta que “busca apuntalar intereses económicos y geopolíticos de EE.UU.”, tras lo que recuerda la proximidad del predio elegido con “importantes recursos naturales” como Vaca Muerta.

“Hacemos estas acciones para visibilizar lo que pasa, porque con mucha razón, se sospecha de que esto de la ayuda humanitaria es una excusa”, señaló la integrante del PC y la CTA de Río Negro, Bárbara Palumbo, quien fue una de las participantes de la caravana.

Y, después de señalar que la Multisectorial hizo una presentación judicial para que se obligue al Estado a brindar la información que oportunamente se le solicitó sobre este proyecto, recordó que tras varios meses de inactividad, hay indicios de que se retomó la obra civil en el predio, por lo que “es momento para retomar las acciones políticas en contra de esto”, ya que “sabemos que cuando EE.UU. pone el ojo en algún sitio, es porque tiene otros intereses, por eso estamos defendiendo la soberanía”.

 

¿Asistencia humanitaria?

 

La primera vez que se habló públicamente sobre la construcción del “Centro de Operación de Asistencia Humanitaria y Desastres Naturales” fue durante 2012, pero no fue hasta seis años después cuando el asunto fue tomando más cuerpo y empezó a incrementarse el movimiento en el predio de la meseta neuquina.

Así, en 2018, funcionarios de la embajada de EE.UU. visitaron la zona donde pretenden construir el complejo que financia el Comando del Sur de ese país, cuya Agencia de Energía, hizo público su Plan Energético Nacional, en el que destaca su interés por Vaca Muerta que reconoce como la segunda reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo del planeta.

Así las cosas, durante junio de ese año, fue presentado un pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, para que informe detalles sobre la iniciativa. Pero la respuesta de la cartera que por entonces encabezaba Jorge Faurie fue que la Cancillería no había participado en las negociaciones referidas a este tema, por lo que “no se registran antecedentes a lo requerido”.

Faurie sugirió que le pregunten al gobierno de Neuquén que tampoco brindó una respuesta satisfactoria, en tanto que otro pedido dirigido a la cartera de Defensa, se volvió a patear la pelota hacia el sur, ya que señaló que “la base de ayuda humanitaria en la provincia de Neuquén fue un acuerdo impulsado por el gobierno de esa provincia que no implica movimiento de tropas, por lo que este Ministerio no fue requerido para participar de las negociaciones”.

A principios del año siguiente, el ejecutivo neuquino informó que las instalaciones se utilizarían “para uso y resguardo de materiales propios de la logística de emergencias y de la gestión operativa, logística y de comunicaciones de las emergencias recurrentes de la provincia, para fortalecer la Subsecretaría de Defensa Civil y Protección Ciudadana ante “los incidentes ocasionados por el cambio climático que cada vez son más recurrentes”. Y recalca que “el gobierno de EE.UU. no tiene ni tendrá facultades ni atribuciones, ni personal asignado” en el lugar.

Las respuestas dadas indican que lo que pasa en el predio de la meseta neuquina, responde a un acto de espontánea generosidad de Washington, pero esta versión no se avala con ningún documento oficial que la corrobore.

Tampoco se explica si el Estado Nacional o el Provincial, deberán corresponder con alguna obligación posterior, este magnánimo acto estadounidense. Y, lo que sigue sin respuesta es la pregunta del millón: ¿para qué se precisa una base de ayuda humanitaria de tal magnitud, en una zona que tiene menos de seis habitantes por kilómetro cuadrado?