Hilda Don, su fallecimiento

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Partió una entrañable camarada que dedicó su vida a la militancia en el Partido Comunista. 

El lunes 27 falleció Hilda Don, quien recorrió su vida como una cabal comunista. Y eso es lo que fue desde que a muy temprana edad, hizo suya la lucha solidaria para exigir la libertad de los presos políticos, entre quienes estaban su madre y su tío.

Ya durante 1966 abrazó la militancia en la Federación Juvenil Comunista donde sus camaradas la recuerdan por su solidaridad y dedicación incansable a las tareas que llevaba a cabo.

También por esos años Hilda estudió el idioma ruso y se integró a la Sociedad de Amistad con la Unión Soviética, tras lo que presidió el Instituto de Idioma Ruso.

Esos conocimientos le valieron para ejercer como traductora de numerosos libros de ensayo y novelas, tarea que desarrolló desde los equipos de traducción del Partido Comunista, realizando importantes aportes.

Sus últimos trabajos fueron el documento original que dio lugar a la novela basada en hechos reales Mate Amargo, así como la traducción de la película Tarará.

Hilda vivió una existencia que deja claros legados, atravesados por su militancia en el Partido Comunista y la dedicación a los ideales que siempre defendió.