Encuentro Internacional de Partidos Comunistas

Política
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Se llevó a cabo en La Habana y hasta ahí viajaron Víctor Kot y Tania Caputo quien sostuvo que “es fundamental que los revolucionarios y comunistas, pensemos una estrategia de enfrentamiento al capitalismo con la firme convicción de seguir construyendo socialismo en cada uno de nuestros países”.

“Estamos acá participando de este importante encuentro, porque entendemos que en esta etapa de la historia de la humanidad, es fundamental la posibilidad de que los revolucionarios y comunistas, podamos pensar una estrategia de enfrentamiento al capitalismo con la firme convicción de seguir construyendo socialismo en cada uno de nuestros países”, recalcó Tania Caputo quien junto a Víctor Kot representó al Partido Comunista Argentino, en el 22 Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros que se lleva a cabo en el Palacio de Convenciones de La Habana.

El encuentro que congregó a más de 150 delegados de cerca de ochenta organizaciones de diferentes puntos del mundo, fue un momento propicio para reiterar el apoyo a Cuba en la lucha contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de EE.UU.

“Para nosotros Cuba es el faro que alumbra a los pueblos en el mundo y, en particular, en Latinoamérica”, definió Tania Caputo, tras lo que sostuvo que “la defensa de la Revolución Cubana y el repudio al bloqueo criminal es un elemento de lucha, no sólo de solidaridad con el pueblo cubano, sino que también es parte de la lucha por la liberación de nuestro continente”. Por lo que, sin dudarlo, hizo hincapié en que “asumimos la defensa de la Revolución como parte de la lucha de los pueblos”.

Así las cosas, en su declaración final y por medio del plan de acción que trazó el Encuentro, se destaca en la necesidad de redoblar los esfuerzos “para reforzar la lucha contra el imperialismo, contribuir a transformar el actual orden internacional injusto y antidemocrático por un orden internacional basado en la paz, el desarrollo sostenible y la justicia social”.

También se alerta sobre la peligrosa coyuntura que atraviesa la humanidad, resalta su solidaridad con Cuba y todos los pueblos que luchan, ya que “unidos somos más fuertes en la lucha antiimperialista, junto con los movimientos sociales y populares, frente al capitalismo y sus políticas, a la amenaza del fascismo y la guerra, en defensa de la paz, el medio ambiente, los derechos de los trabajadores, la solidaridad y el socialismo”.

En este sentido, advierte sobre “el actual predominio del imperialismo que impone un orden internacional injusto e insostenible”, ante el que los comunistas “defendemos un nuevo orden mundial, basado en la abolición de la explotación del hombre por el hombre, las relaciones de beneficio mutuo entre estados y pueblos, la paz, el desarrollo sostenible para la satisfacción de las necesidades sociales, la justicia social y la solidaridad”.

Tras lo que denuncia “la creciente agresividad del imperialismo y la recomposición geopolítica en curso”, que empuja hacia “una nueva espiral de la carrera armamentista, el reforzamiento y expansión de la Otan, la aparición de nuevas alianzas militares, agudización de las tensiones y conflictos militares como el de Ucrania, el resurgimiento del fascismo, la guerra fría y la amenaza de una conflagración nuclear, que debemos rechazar”. Y denuncia que la naturaleza depredadora del capitalismo “conduce al incremento de la desigualdad, la polarización de la riqueza, la exclusión y los flujos migratorios; a la profundización de la crisis alimentaria, y a un agravamiento de la crisis ecológica, mientras nos aproximamos aceleradamente a un punto de no retorno”.

Asimismo critica al sistema político burgués, “que defiende los intereses de los monopolios y corporaciones, gestiona la crisis sistémica del capitalismo en su beneficio, intenta controlar, mediante la presión y la violencia, el creciente descontento social de los trabajadores y de los pueblos” y alerta sobre algunas de las consecuencias que trae aparejado el paulatino declive del poder de EE.UU.

Por otro lado señala que “la batalla de la clase obrera mundial contra el sistema capitalista de explotación requiere, en primer lugar, la unidad del Movimiento Comunista y Obrero junto a los movimientos sociales y populares, campesinos e indígenas, para fortalecer la lucha de clases contra los planes burgueses e imperialistas y por la construcción de un mundo de paz, justicia y equidad social”.

De ahí que el Encuentro acuerda que es preciso “unir esfuerzos para reforzar la lucha contra el imperialismo, contribuir a transformar el actual orden internacional injusto y antidemocrático en el cual prevalecen los intereses capitalistas, por un orden internacional basado en la paz, el desarrollo sostenible, la justicia social y la solidaridad, para allanar el camino de la construcción de la sociedad socialista”.

Así como “demandar el respeto a los principios de libre determinación de los pueblos, independencia, igualdad soberana, y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, así como al derecho legítimo de los pueblos a la paz y a elegir su propio camino de desarrollo”.

Y rechazar categóricamente las guerras imperialistas, la amenaza y el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, y promover la lucha por la paz, como asimismo “intensificar la acción y la solidaridad internacionalista, en defensa de los intereses comunes de los pueblos, contra las clases burguesas”.

Pero también que se vuelve necesario “movilizar a las masas en la denuncia y rechazo a la carrera armamentista y a los enormes recortes de gastos sociales que ella provoca, a la existencia y modernización de las armas nucleares, a las bases militares extranjeras, contra la Otan y su proyecto de ampliarse y convertirse en una organización militar global”.

Y “luchar contra el resurgimiento de fuerzas anticomunistas, reaccionarias, ultranacionalistas y fascistas, en diversas partes del mundo, que agudizan la violencia, la xenofobia, el racismo y la intolerancia política, ideológica, social, étnica, religiosa y de género, y promueven los conflictos étnico-nacionales”.

Asimismo, “fortalecer la solidaridad con los pueblos que resisten a las injerencias y agresiones del imperialismo y rechazar las políticas de bloqueos, sanciones, medidas coercitivas unilaterales y de doble rasero, como instrumentos de presión y chantaje contra gobiernos y pueblos”.

Y defender y divulgar el marxismo y leninismo, “enfrentar la ofensiva ideológica, cultural y simbólica del imperialismo, orientada a legitimar las injusticias del sistema capitalista, a descalificar el socialismo y el comunismo y erosionar o destruir la identidad cultural de nuestras naciones”, como así “redoblar la lucha en favor de todas las causas justas y emancipadoras de los pueblos e incrementar la solidaridad con los trabajadores, campesinos, indígenas, organizaciones juveniles y femeninas, en defensa de sus derechos y en contra del capitalismo”.