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Jue, Mar
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A 50 años del golpe genocida

“Tenemos el compromiso de seguir con esta militancia y nos parece que es una necesidad que todos los ciudadanos y ciudadanas de cada una de las poblaciones de la Argentina sepan que vamos a tener que seguir luchando porque lo peor que nos puede pasar es que perdamos la memoria”, remarcó desde el PC de esta ciudad chubutense Elena González.

El Partido Comunista se movilizó ayer por la tarde en Comodoro Rivadavia en una jornada convocada con las consignas históricas (hoy más vigentes que nunca en los 43 años que llevamos de democracia restringida) “Memoria, Verdad y Justicia” y “Nunca más”. Junto a otras organizaciones sociales, sindicales, universitarias y de derechos humanos el Partido Comunista de Chubut marchó por diferentes calles de la ciudad hacia Plaza Kompuchewe. En la columna estuvo Elena González, dirigente local del PC, quien recordó con orgullo en diálogo con NP  el día de su afiliación, “el 25 de mayo de 1973, cuando acababa de terminar mi carrera universitaria” y el compromiso inalterable que mantiene desde entonces. 

González fue Secretaria General del gremio docente universitario del que actualmente integra la Comisión directiva, además de ser paritaria nacional por la Conadu Histórica. A la hora de reflexionar sobre la jornada de ayer, destacó que “es importante que hayamos tomado conocimiento toda la población de lo sucedido durante la última dictadura en Comodoro Rivadavia y en el resto de la Patagonia”. También subrayó la necesidad de seguir profundizando el trabajo de investigación y difusión, como lo pone en evidencia la Causa 8.008, desarrollada entre 2025 y principios de este año, en lo que fue el primer juicio de lesa humanidad en Comodoro Rivadavia. Sobre esto, añadió que comenzar a transitar ese camino fue posible porque “en algún momento un grupo pequeño de compañeros y compañeras de distintos lugares fuimos señalando los Centros Clandestinos de Detención que hubo en la provincia del Chubut y en la Patagonia. En Comodoro, en principio un poco en soledad,  fuimos señalando dónde funcionaron esos centros de detención en los edificios de la Policía Federal, la Prefectura y la Seccional Primera”. 

Tomando ese juicio como punto de inicio de un camino que deberá extenderse, González recordó la expresión del fiscal que intervino en la Causa: “este juicio no cierra, sino que abre todo un abanico de responsabilidades para los que tenemos que seguir militando Memoria, Verdad y Justicia”. Por esto, Elena González enfatizó que “debemos encontrar quiénes han sido los responsables del mantenimiento y el fortalecimiento de esos centros clandestinos de detención, quiénes fueron los torturadores y también quiénes han sido los cómplices locales en cada uno de los casos”.

A continuación, González reflexionó sobre el sentido social de estos actos de Memoria, Verdad y Justicia: “tenemos el compromiso de seguir con esta militancia y nos parece que es una necesidad que todos los ciudadanos y ciudadanas de cada una de las poblaciones de la Argentina sepan que vamos a tener que seguir luchando porque lo peor que nos puede pasar es que perdamos la memoria”.

Con respecto a aquellos años, Elena señaló que “lo primero que me pasó fue que me dejaron cesante en el cargo docente, en junio de 1976”. Poco antes había corrido idéntica suerte Ángel Bell, “el compañero que después sería desaparecido en Trelew” y cuyo rostro estuvo entre las pacanrtas y colgantes de lxs desparecidxs del PC que se portaron en las columnas de todo el país.

Elena González también recordó a quien fuera Secretario del PC local y su compañero de vida, Galo Oviedo, fallecido hace tres años, con quien transitó los duros años de la dictadura. Durante ese período, Elena fue dejada cesante cinco veces, mientras que a Oviedo lo detuvieron en mayo de 1977, cuando ella cursaba su segundo embarazo. “Esa fue una de las cosas más difíciles para los dos porque habíamos disfrutado mucho el primer embarazo y en este caso tuve que vivirlo sola”. Oviedo sería dejado en libertad por una amnistía que se dictó recién para Navidad de ese año,  lucha mediante de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y el Partido Comunista.

“Seguimos siempre militando y sufrimos diferentes atentados, algunos pequeños y uno, que fue el más importante, tuvo lugar a dos semanas de lo de Malvinas”, comentó la dirigente comunista patagónica en relación al brutal atentado en que destruyeron totalmente la vivienda que tenían con su compañero en Rada Tilly, cerca de Comodoro Rivadavia. “Aquel fue un golpe muy duro. Yo trabajaba como empleada de comercio, hicimos los reclamos de todo tipo por ese atentado y nunca hubo ninguna sanción para los culpables, que sabemos que fueron del Servicio de Inteligencia de la Aeronáutica, que nos venía persiguiendo, a punto tal que durante mucho tiempo tuvimos un Falcon Verde en la puerta de nuestra casa, entre otras formas de intimidación”. A pesar de estas amenazas, Elena destacó la solidaridad y el compañerismo que fue un soporte fundamental en aquellos años de genocidio y persecución: “por suerte y por conciencia política, acompañamiento y solidaridad de los compañeros, nosotros nunca nos sentimos solos…y  seguimos militando hasta hoy”. 

Finalmente, nos dejó un recuerdo entrañable de Galo no desde un plano personal sino político: “aunque él ya no está desde hace tres años, nos dejó una enseñanza que tiene que ver con la continuidad y la necesidad de la militancia”. Sin la cual Elena González tampoco concebir la vida.