En medio de la ofensiva reaccionaria que encabeza el gobierno de Javier Milei, volver a hablar de marxismo, planificación y cultura popular es un acto profundamente político. En ese contexto se inscribe la entrevista a Alexia Massholder en el estudio “Chicha Mariani” de Radio Caput, en el programa Voces y Contexto.
La entrevista que Adriana Prado le realizó en Radio Caput a Alexia Massholder, responsable de Cultura del Partido Comunista, directora del CEFMA, historiadora, escritora, investigadora del Conicet y cantora, no fue una conversación académica aislada. Fue una intervención en el debate estratégico de nuestro tiempo. Cuando el discurso oficial intenta instalar que “no hay alternativa” y que el mercado capitalista debe ordenar todos los aspectos de la vida social, preservar y retomar la cultura comunista implica disputar sentido histórico y el horizonte futuro.
En tiempos donde el poder busca reducir la política a gestión del ajuste, represión y espectáculo mediático, la palabra de Alexia articula tres dimensiones inseparables: investigación rigurosa, militancia comunista y construcción cultural.
Del estudio a la militancia: cuando investigar es tomar partido
El recorrido de Alexia hacia el Partido Comunista no fue heredado ni lineal. “Yo no vengo de familia militante”, afirma. Sin embargo, la sensibilidad cultural —el cancionero popular, las voces comprometidas— ya marcaban anticipadamente una intuición política.
Al estudiar Historia en la UBA se encontró con un vacío difícil de ignorar: “Después del año 45, el Partido Comunista parece que no existió más.”
Ese silencio no es inocente. “Los espacios de formación académica oficial son parte de un entramado social, institucional que tiene una línea política y en general el Partido Comunista ha sido silenciado, no estudiado, olvidado.”
Su búsqueda intelectual y reconstrucción cultural se transformó entonces en compromiso militante. “En esas indagaciones me encuentro con la militancia comunista, de la cual termino siendo parte, en un caso típico de enamoramiento del objeto de estudio.”
Su investigación sobre Héctor Agosti, destacado intelectual del PC e introductor de Gramsci en Argentina, recupera una tradición que articuló teoría, cultura y estrategia revolucionaria en la Argentina del siglo XX. Lejos de contraponer academia y política, su trayectoria demuestra que la rigurosidad metodológica puede convivir —y potenciarse— con la toma de posición ideológica consciente.
El CEFMA, Mercedes Sosa y la cultura como trinchera
La formación política e ideológica ha sido históricamente una de las fortalezas del Partido Comunista. En esa línea se inscribe el Centro de Estudios y Formación Marxista “Héctor Agosti” (CEFMA), que desde hace más de 15 años construye espacios de estudio, debate y producción desde el marxismo.
Alexia lo plantea con claridad: “La formación oficial termina siendo funcional o reproductiva del capitalismo”. Frente a esa lógica, el CEFMA propone otra perspectiva.
Es “un centro de estudios que te permite, a través de talleres, cursos, actividades culturales, producción e investigación, desde el marxismo salir a contar nuestra visión del mundo.”
En un contexto donde el gobierno nacional desfinancia políticas culturales, ataca al cine nacional, cuestiona el rol del Estado en la producción artística y desprecia la memoria histórica, sostener espacios de formación y cultura crítica es un acto de resistencia concreta.
La articulación con la Fundación Mercedes Sosa y el Festival de Arte Popular que lleva su nombre sintetizan esa tradición. “Tomar su nombre y sus banderas éticas y estéticas”, señala Massholder, fue lo que motorizó esta iniciativa cultural, que ya transita su 14° edición en todo el país y que la tiene como a una de sus principales organizadoras.
La cultura, para el Partido Comunista, no es decorativa. Es construcción de subjetividad colectiva, es herramienta de conciencia y es un territorio en disputa. En esa línea se suma la apertura de la Casa de la Cultura Comunista, ubicada en el barrio porteño de Balvanera, como un espacio de encuentro, memoria y creación coleciva. Tal como señala Alexia sobre esta propuesta que se inauguró el 9 de julio de 2025 para el aniversario del nacimiento de Mercedes Sosa y del Día de la Independencia.
Su sede está en el edificio del Comité Central del Partido y cuenta con una sala de música donde se ha realizado el ciclo Florecer en Canciones, por el que entre otrxs grandes artistas pasaron Teresa Parodi, Patricia Malanca, Edu Schmidt, Marian Farías Gómez, entre otrxs. Además, en sus instalaciones funciona el Museo Mercedes Sosa y una sala de exposiciones de arte plástico inaugurada por el reconocido artista Carlos Porley. Allí también se encuentra la Librería Raúl González Tuñón, donde regularmente se presentan libros y se organizan charlas político-culturales. Para este año, además, se proyecta la apertura de un microcine y una biblioteca cultural.
China, democracia y el horizonte socialista
Invitada por el Partido Comunista de China al diálogo de tanques de pensamiento del Sur Global (Global South Think Tanks Alliance), Alexia participó del 3° encuentro llevado adelante en Shangái, un evento que busca fortalecer la cooperación y promover una visión multipolar con enfoque en China y su desarrollo de vanguardia.
“Los chinos en 40 años… sacaron de la pobreza 800 millones de personas.” Recuerda como para empezar a dimensionar el fenómeno del socialismo con características chinas. Y agrega: “Hay un motivo político de por qué quieren que no veamos lo que hizo China.” Aclarando que esa postura tiene por objetivo ocultar el hecho concreto del éxito del socialismo en el marco de la crisis civilizatoria capitalista
Mientras el gobierno argentino profundiza un modelo de ajuste, endeudamiento y pérdida de la soberanía, la experiencia china pone en discusión cada vez más fuerte, las múltiples crisis del capitalismo y una alternativa socialista al neoliberalismo.
Al mismo tiempo, la responsable de cultura del PCA advierte sobre las grandes limitaciones del modelo “democrático” en nuestro país. La alternancia sin transformación estructural, la incapacidad de planificar proyectos políticos a largo plazo y la subordinación a intereses concentrados explican parte del desencanto político y social, como terreno fértil que hoy capitaliza la ultraderecha neoliberal y neofascista.
¿Qué significa ser comunista hoy?
En un escenario donde el oficialismo no solo impulsa ajuste económico sino también una batalla cultural e ideológica contra todo lo que huela a organización popular y colectiva, la definición de Alexia ante la pregunta realizada por Adriana Prado, conductora de Voces y Contexto, cobra una dimensión necesaria y estratégica. “Ser comunista hoy es tener una profunda conciencia histórica.”
Esa conciencia implica identificar las raíces históricas de la desigualdades estructurales:
“Gran parte de esa injusticia y de esa opresión tienen nombre y apellido: capitalismo y patriarcado.”
De esa forma, para asumir una ética y un compromiso militante que permita romper esas cadenas, considera que “ser libre es ser consciente de qué es lo que te oprime y luchar contra eso.”
Como objetivo político Javier Milei busca derrumbar la memoria histórica, desacreditar las luchas emancipatorias de nuestro pueblo, para presentar al individualismo extremo, deshumanizante y competitivo como única forma posible de existencia social. En esa lógica, todo lo que remita a organización colectiva, solidaridad y proyecto socialista es señalado como gran amenaza.
Hay, en ese sentido, un intento de aniquilamiento simbólico: borrar la cultura comunista, deslegitimar su historia, clausurar su horizonte.
Frente a esa ofensiva neofascista impulsada desde el núcleo mismo del imperialismo que pretende reducir la política a mercado y la cultura a mercancía, sostener la formación marxista, la producción cultural crítica y la organización popular es un acto de resistencia y de construcción de futuro.
La necesidad de seguir estudiando, cantando, organizando y militando no es romanticismo. Son herramientas históricas y políticas.
Porque si algo demuestra la historia del movimiento obrero es que ninguna ofensiva reaccionaria logra borrar las décadas de lucha por la emancipación de nuestros pueblos ni detener su marcha hacia el horizonte de la verdadera libertad. En ese camino la cultura sigue siendo un arma cargada de futuro.