Desde Zárate, el Partido Comunista convocó a resistir contra la entrega de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse y a hacerlo mediante “un plan de lucha estratégico, construido desde el movimiento obrero y en unidad con los distintos actores de la vida política y social que defienden la soberanía de nuestra Patria”.
“La defensa de la soberanía como bandera en tiempos de entrega”. A esto convoca el Partido Comunista de Zárate al advertir sobre la crítica situación que atraviesan las centrales Atucha I y Atucha II, emplazadas en esta localidad del norte de la provincia de Buenos Aires, junto a la cordobesa de Embalse como consecuencia de las políticas entreguistas implementadas por la Presidencia Milei. “Una vez más queda demostrado que, cuando existe coherencia entre el decir y el hacer, la lucha adquiere verdadera fuerza y sentido”, sostuvo el PC zarateño en relación a la enorme movilización que derrotó en las calles las intenciones del gobierno de acentuar la extranjerización de la tierra y a la que también tuvo lugar la semana pasada para reivindicar la importancia estratégica que tiene para nuestro desarrollo soberano el sistema científico-tecnológico y en él, puntualmente, el complejo nuclear argentino. En tal sentido, señaló que “la defensa de la soberanía no puede reducirse a una consigna: debe expresarse en un plan de lucha estratégico, construido desde el movimiento obrero y en unidad con los distintos actores de la vida política y social que defienden la soberanía de nuestra Patria”.
En ese camino, hizo hincapié en que el sector nuclear ocupa un lugar estratégico y, por lo tanto, la defensa de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse se vuleve decisiva. Esa defensa, claro está, implica también la “de quienes trabajan en ellas y en todo el entramado científico, tecnológico y productivo vinculado al desarrollo nuclear argentino: es la defensa de una política de Estado construida durante generaciones”. Al respecto, el PC de Zárate recordó que “esa lucha tiene reservas históricas” que son “las que nacen de la organización, de la conciencia y de las experiencias acumuladas por quienes, a lo largo de décadas, comprendieron que la soberanía energética, tecnológica y nuclear es parte fundamental de la independencia nacional”.
Asimismo, subrayó que en los días que corren, “frente a las políticas de entrega y subordinación a los intereses imperialistas de los Estados Unidos impulsadas por el gobierno de Javier Milei, la organización y la movilización popular vuelven a demostrar que es posible ponerles un freno”, ya que “defender lo construido no significa mirar al pasado: significa garantizar que las futuras generaciones puedan recibir una Argentina con capacidad de decidir sobre sus propios recursos, su energía, su tecnología y su destino”.
Por eso es que concluyó que “la soberanía se defiende con unidad, organización y lucha, y fundamentalmente con la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos”.