Con un acto realizado en el Comité Provincial en la ciudad de Rosario, desde el PC de Santa Fe se sostuvo que los desafíos de la etapa exigen a lxs comunistas “la necesidad de reafirmar una identidad propia que mire lo nacional desde una preceptiva internacionalista y desde los intereses de las clases que viven del trabajo”. En ese marco también se le rindió un homenaje al camarada David Cilleruelo, asesinado por la Triple A en Bahía Blanca, que estuvo a cargo de su hermana Raquel.
El sábado 25 de abril se cumplieron 108 años de la fundación del Partido Comunista de Santa Fe y en el contexto del acto que se llevó a cabo por tal motivo en el comité provincial de Rosario se le hizo un homenaje a David “Watu” Cilleruelo, que contó con la presencia de su hermana Raquel. Watu fue asesinado por la Triple A en abril de 1975 en los pasillos de la Universidad Nacional del Sur, donde era estudiante de Ingeniería Industrial y donde concentraba su militancia en La Fede de Bahía Blanca.
El acto partidario estuvo presidido por el Secretario Político del PC santafecino, Norberto “Champa” Gallioti, quien hizo eje en la necesidad de fortalecer la unidad antiimperialista en nuestro país y entre los pueblos de la región y recalcó la prioridad de profundizar la solidaridad con Cuba, que sigue resistiendo a un bloqueo sin precedentes en la historia que ahora se vuelve aun más inhumano con el cerco energético impuesto por Washington y apoyado “por su títere Javier Milei”.
La crisis que atravesamos en nuestro país, agudizada por la ofensiva imperialista para intentar sostener su hegemonía a cualquier precio en un capitalismo sumido en una crisis civilizatoria cada vez más profunda, exige “la necesidad de reafirmar una identidad propia que mire lo nacional desde una preceptiva internacionalista y desde los intereses de las clases que viven del trabajo” sostuvo en su saludo al acto Jorge Kohen, histórico militante comunista de la provincia de Santa Fe. En esa dirección, caracterizó que “ser comunistas hoy requiere aportar en los terrenos de la teoría revolucionaria y de una praxis en relación a la ideología de las y los trabajadores y recuperar las mejores tradiciones de estos 108 años: el ejemplo militante de los fundadores y mártires del Partido, esa impronta de organización fuerte, unida, humana que sostiene al militante”. En pos de reforzar esa tarea cotidiana, añadió que “no hay individualismo que se anteponga al colectivo de la militancia partidaria” y que estas “son enseñanzas que hemos heredado y que nos empeñamos en trasmitir en todos los ámbitos donde se desenvuelve nuestra vida hoy”.
Mientras que Raquel Cilleruelo se dirigió a los presentes para señalar que “me toca volver a hablar de Watu y digo ‘me toca’, porque no es algo que elija con facilidad” ya que, reflexionó, “cada palabra que digo sobre él viene cargada de recuerdos, de amor y también de dolor”. En la semblanza y homenaje a su hermano y camarada puntualizó que “Watu no es sólo un nombre en un acto ni una historia que se cuenta cada tanto: para mí, y para quienes lo quisieron, era vida, era discusiones en casa, era proyectos, era futuro”.
Y en este sentido sostuvo que “a veces siento que estos espacios lo congelan en un momento, en lo que pasó, en la injusticia, en la tragedia...y sí, eso también es parte de su historia, una parte que duele profundamente y que no debería haber existido nunca”. Pero, insistió, “Watu fue mucho más que eso, fue una persona con sueños, con ideas, con ganas de aprender, de crecer, de vivir y de luchar por un mundo mejor y más justo”.
Asimismo, Raquel, militante del PC de Rosario, fue clara cuando hizo hincapié en que “estoy acá porque su memoria sigue viva, porque mientras lo nombremos, mientras recordemos quién fue y lo que representaba, Watu no desaparece: sigue estando en nosotros, en lo que pensamos, en lo que defendemos, en lo que exigimos”. Y tras aclarar que no es verdad eso de que el tiempo todo lo cura, subrayó que el paso de lo años “lo que hace es enseñarnos a convivir con la ausencia” y, entonces, “sostener su recuerdo, reafirmar sus ideas, difundir su proyecto de vida es el mejor homenaje que le podemos hacer”. Por eso pidió que Watu “sea recordado por cómo vivió, por la persona que era, por lo que dejó en quienes lo conocieron”. Trazando así una línea de tiempo histórica que atravisa el presente y se proyecta hacia el futuro con el ejemplo de Watu y el de cada uno de los mártires del Partido Comunista, por una sociedad sin explotadores ni explotados.