El discurso de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso dejó bien claro, por si todavía quedaba alguna duda, que en su gobierno la soberanía y los recursos naturales son bienes transables. Las marchas a Lago Escondido ya se convirtieron en todo un símbolo de la lucha contra la entrega. Pablo Moren, referente de la columna Juana Azurduy, docente y militante del Partido Comunista, nos habla de esta última marcha y llama a seguir ganando un protagonismo cada vez más grande para la décima edición, que tendrá lugar el próximo año.
Con una mayor y comprometida participación de militantes del Partido Comunista de la Argentina dentro de la Columna Juana Azurduy pasó una nueva marcha por la Soberanía al Lago Escondido, movilización de singular carga emocional ya que fue la primera luego de los graves incendios que azotaron a El Bolsón y sus zonas aledañas este verano.
Militantes del Partido Comunista que por primera vez se dieron el nombre de agrupación de montaña “Flor Gomez”, en honor a la camarada santafecina asesinada en 2020, marcharon dentro de la Columna Juana Azurduy por sexta vez consecutiva al espejo de agua que se encuentra secuestrado por el magnate británico Joe Lewis y sus secuaces locales. Pablo Moren, militante de la agrupación Docente La Violeta en el Suteba Lanús, reflexionó sobre el tema y una variedad de aristas que existen en torno al lago patagónico: “Para mí es especial esta marcha ya que son muchos las y los camaradas que participan de distintas partes del país. Pero no sólo eso, hay que remarcar el apoyo logístico y el acompañamiento que camaradas de distintas provincias nos dieron, como en los casos de La Pampa o de Río Negro”.
Esto habla de una importante estructura activa del PC a lo largo y ancho del país y de los distintos territorios que interactúan entre sí a la hora de la marcha. “Siento que el trabajo político que se dio en la estructura de la Violeta sirvió mucho. El apoyo de la agrupación de organizar proyecciones del film “Lago Escondido, soberanía en juego” del director Camilo Gómez Montero, en varias seccionales del Suteba dio sus frutos y llevó a que esta marcha sea masiva en participación por parte de militantes del PC, de la FJC y claro está de La Violeta”, apuntó Moren.
La columna Juana Azurduy cumplió su objetivo de entrar remando en kayaks a las gélidas aguas del lago rodeado de montañas. Luego de momentos de tensión que tuvieron como actores principales a la policía de Río Negro y a un grupo de personas encapuchadas a pie y a caballo, así como a personas que filmaban constantemente en forma provocativa a los militantes, la Juana Azurduy, conociendo las leyes que avalan la entrada de cualquier ciudadano al lago por el camino público de montaña y posteriormente por el camino de sirga (punto de contacto entre el agua y la tierra) hizo uso pleno de ese derecho.

Moren detalló que “la columna Juana Azurduy es un ejemplo de militancia y de disciplina política” y remarcó su satisfacción porque esta marcha contó con la novedad de la participación de muchos jóvenes, “lo cual es muy bueno para ir construyendo el traspaso generacional ya que al parecer esta lucha va a ser de largo alcance, por eso está muy bueno que participen jóvenes para ir reemplazado a los que ya estamos un poco grandes para la organización y para que puedan ellos ir tomando las decisiones y marchar en las hermosas montañas de nuestro sur”.
Con la participación de históricas figuras, militantes todo terreno muy importantes como José “Pepe” Sbatella y el Doctor Jorge Rachid, con la valiosa participación de militantes de la misma ciudad de El Bolsón y aproximadamente cincuenta militantes de diversas partes del país y de distintas organizaciones del campo popular, la Juana Azurduy soportó las condiciones climáticas adversas con lluvias y bajas temperaturas durante los dos primeros días y todas las provocaciones de Lewis y su pandilla.
En este marco se dio esta nueva edición, la primera luego de los graves incendios que azotaron a la Patagonia y la primera también luego del indulto firmado por Donald Trump al magnate británico Joe Lewis, sobre quien pesaba una condena firme por tráfico de influencias en Estados Unidos. “Para esta marcha dimos un salto cualitativo, un salto profesional en cuanto a la comunicación tanto interna como externa en redes sociales, lo cual les asegura mayor seguridad a los marchantes, quienes pudieron estar comunicados con sus seres queridos en diversos momentos de la movilización”, puntualizó Moren y valoró que “esto es muy importante ya que muestra cómo militantes populares pueden realizar su activismo soberanista con profesionalidad y es muy bueno para todos, ya sea, insisto, para los participantes como para sus seres queridos, así como también para los miles de ciudadanos que siguen la marcha y sus acontecimiento día a día”.
Como hemos mencionado arriba en los dos primeros días las condiciones climáticas fueron sumamente adversas en las montañas: las importantes lluvias y la posterior baja de temperatura fueron la impronta de la edición 2026 de la marcha en su noveno año. La logística de los marchantes incluye llevar siempre sus alimentos en las mochilas, peso que hay que trasladar por las subidas y bajadas de la cordillera, así como el equipo para acampar, con lo cual cada compañerx está trasladando aproximadamente entre cinco a siete kilos por los casi cuarenta kilómetros de recorrido para llegar al Lago Escondido. De esta manera la marcha se convierte en una importante prueba atlética que requiere una disciplina de entrenamiento a lo largo de todo el año, además de una preparación psicológica para enfrentar un reto de estas características. Toda la mística y el sacrificio que rodea a esta iniciativa le da ribetes de heroísmo. La militancia aporta de su propio bolsillo y le quita tiempo de sus vacaciones laborales para participar de la movilización. En cuanto a esto el lanusense Moren remarcó: “A mí es algo que me genera mucha alegría y optimismo ver como cada compañero y compañera, cada camarada le pone tanto esfuerzo y dedicación. En particular esta marcha se nutrió de varios camaradas que entrenaron, que se equiparon, que juntaron los alimentos gracias a la solidaridad conpañera. Y hubo camaradas que pintaron banderas con sus manos para que los que marcharan las llevaran orgullosos”.
Todo lo que concierne a la organización para viajar hasta el sur es algo a destacar: “esto no es común no es de todos los días, es algo muy valioso” resaltó el referente de la columna Juana Azurduy y subrayó que todo se hizo “a partir del fervor patriótico, lo que muestra claramente sigue habiendo reservas morales que tenemos como pueblo para enfrentar a aquellos que se quieren apropiar de un bien común como lo es el Lago Escondido, para enfrentar nada menos que al más rancio imperialismo anglosajón, que hace mucho tiempo está dando vueltas por nuestro país y en particular por la Patagonia”.
Por todo lo que significa la marcha, insistió en que “ debe ser de inspiración para muchos camaradas a lo largo y ancho del país para que el próximo año, cuando se cumple una década de lucha, la participación de la agrupación de montaña Flor Gómez del PC sea aún mayor a la de este año”.
La edición del 2027 tendrá un especial condimento ya que además de marcar una década de luchas populares en la visibilización de esta problemática se dará en el inicio de un año con elecciones presidenciales y, por lo tanto, puede ser un hecho político que abone a derrotar a este proyecto neofascista y neocolonial que hoy gobierna el país. Por lo que “sería muy importante que el Partido se diera el trabajo de seguir difundiendo la película ‘Lago Escondido, soberanía en disputa’ y que se organicen peñas y eventos para juntar fondos para aportar a la columna Juana Azurduy”, sugirió Moren.
Esta lucha ha crecido desde el pie y tiene una película que la refleja y que ha ganado múltiples premios internacionales. La Marcha a Lago Escondido ya ganó una mística dentro de la militancia. Por esto y por la experiencia militante que brinda “ojalá el próximo año seamos muchos más integrantes del PC que participemos”, expresó el militante de La Violeta Docente.
En este marco, cabe destacar que la provincia de Rio Negro tiene acuerdos con la empresa israelí de agua Mekorot, algo que también forma parte de la denuncia en defensa de nuestra soberanía nacional que año a año lleva adelante la columna Juana Azurduy, una construcción colectiva que nació y se desarrolló desde las organizaciones políticas, sindicales, sociales, clubes de barrio y hasta grupos de hinchas de fútbol que decidieron sostener y alimentar el reclamo por el libre acceso al lago. Al decir esto hay que remarcar que uno de los principales reclamos se centra en que se abra el paso de Tacuifí, paso que se encuentra a la vera de la ruta nacional cuarenta, próximo al pueblo de El Foyel y a El Bolsón, y que ya debería estar abierto dado que el Tribunal de Justicia de la provincia así lo ordenó. Aunque el poder de facto de Lewis y sus socios en el territorio lo impiden, tal como lo retrata la citada película de Gómez Montero.
El paso de Tacuifí ha sido el paso histórico por el cual la población local o los visitantes accedían al Lago Escondido. A la cabecera de este se encuentra la mansión de Lewis, que recibió a Mauricio Macri y a la flor y nata del poder económico, judicial y mediático de nuestro país. Ese paso hoy es negado a la población dejando sólo el difícil camino de montaña como vía de acceso, por el cual transitan los militantes en acción pacífica y patriótica en cada marcha, para demostrar lo complejo que es llegar a disfrutar de un bien común natural, que le pertenece al pueblo argentino por derecho soberano.
“El crecimiento de la Marcha por la Soberanía es un hermoso fenómeno de nuestro pueblo que retoma la consigna ¡Patria Sí, colonia No!”, precisó Pablo Moren.
Una historia de lucha y perseverancia
Las primeras marchas sí se pudieron dar por el paso del Tacuifí, cuando era apenas una tranquera la que obstruía el camino y no el portón rodeado de vigilancia que hay desde hace años en su entrada. La cuarta marcha fue la primera que se dio por el sendero de montaña, transitando de refugio en refugio y fue la primera vez que se sufrió un violento ataque por parte de la gente que presta servicio al usurpador británico. Este hecho lo sufrieron particularmente dos compañeros que fueron interceptados mientras navegaban con un kayak y fueron tirados a las frías aguas del lago. Eso fue una noticia nacional que generó que al siguiente año aumentara considerablemente la cantidad de participantes. Aquella vez fue la primera en la que se logró acceder a la isla que existe en la mitad del lago, a la que se la bautizó como “Isla de los Patriotas”. Luego de hacer base allí, un pequeño grupo de compañeros navegó desde la costa este a la costa oeste del lago, donde acampó a un costado de la mansión y sufrió el acoso nuevamente de la patota que sirve al súbdito de la corona británica.
La sexta Marcha se dio en el marco de la pandemia mundial del covid 19. En esa ocasión se pasó la masividad en su quinta edición a una pequeña y rápida participación. No obstante, en ella se sufrió el mayor hecho de amedrentamiento, ya que por entonces la Columna Güemes no pudo llegar a la otra costa del lago Soberanía (situada dentro del espacio público) y estuvo detenida por dos días, en los que los militantes bautizaron a la playa del lago Soberanía como “Playa Dignidad” y durante los que no se sabía nada de ellos. Luego fueron rescatados por las fuerzas públicas de montaña ante el peligro que corrían sus vidas. Todo esto sucedió dentro del camino de montaña en el paso de Tacuifí y como respuesta a la exigencia de su apertura.
Los hechos que se dieron en la sexta marcha tuvieron mucha repercusión y el país entero vio lo que pasaba en el sur, vio la belleza del lago secuestrado por el británico con ayuda local. Las tapas de los diarios los días domingo fueron contundentes, las editoriales de los diferentes medios fueron leídas por miles, el tema se trataba en horario central en los canales especializados de noticias. La constancia de la militancia popular conseguía un éxito sin precedentes: Lago Escondido llegaba a la centralidad de la agenda pública y ponía de relieve una disputa clave por nuestra soberanía que venía siendo soslayada. La imagen del poderoso e impune magnate, de bajísima exposición, era viralizada en redes sociales. La población comenzaba a preguntarse ¿qué pasa con el Lago Escondido? ¿por qué no dejan llegar hasta sus costas a cualquier persona? Y este logro fue producto de la decisión militante, de su lucha y su perseverancia.
La séptima edición traía dos grandes novedades. El fallo a favor del Tribunal Superior de Justicia de Río Negro que declaraba que el camino de Tacuifí debía ser de acceso publico, otro claro triunfo del campo popular, y, por otro lado, que la columna de Montaña quedaba rebautizada con el nombre de Juana Azurduy y sería acompañada por un equipo fílmico a cargo del Director Camilo Gómez Montero. Así se cubriría también el reclamo en el paso del camino de Tacuifí. Aproximadamente más de sesenta personas de todo el país fueron parte de esta histórica gesta. Todas ellas hicieron el camino de montaña y llegaron a la cabecera oeste del lago. Lo navegaron de costa a costa y arribaron a la cabecera este, a la mansión de Lewis, frente a la que acamparon por dos días. Y nuevamente fueron hostigados. Por otra parte, otra vez hubo graves hechos de violencia generados por la patota del britanico en el paso del Tacuifí.
La historia ganó masividad ya no sóo dentro de las fronteras de nuestro país, sino además a escala internacional. El film “Lago Escondido, soberanía en juego” fue premiado en América y Europa.
Ante lo cual Moren resaltó: “Lo de esta película, creo que es algo que no se veía desde las películas de Raymundo Gleyser, quien filmaba sobre hechos políticos y sociales con profunda mirada crítica. Esto es una clara muestra de cómo cuando hay una causa justa el arte, en este caso el cine, puede ponerse al servicio de los pueblos yendo contra la lógica comercial”.
Al siguiente año fue la primera marcha en soledad de la Columna Juana Azurduy, a escasos días de la asunción de Javier Milei como presidente y con un panorama desolador y muchos hechos de violencia alentada por las flamantes autoridades nacionales. La marcha se realizó pese al clima político adverso que imperaba. No se iba a dejar de marchar pero sí debían tomarse mayores recaudos. Por eso en esa edición la movilización sólo se dio hasta la playa de la Dignidad en el lago Soberanía.
Al año siguiente un fuego arrasador de sospechoso origen impidió la realización de la travesía soberanista. En ese contexto la Columna Juana Azurduy decidió suspender su iniciativa anual y donar todo el dinero que había juntado a las brigadas de combatientes contra el fuego local. No sólo eso: organizó una brigada de trabajo solidario en abril de 2025 para dar una mano a los lugareños que padecieron el siniestro.
En este 2026 otro fue el panorama. El turismo en la zona de la comarca Andina era escaso. Los incendios, la mala propaganda de los medios masivos de comunicación y de las.propias autoridades criminalizando al pueblo mapuche y, sobre todo, el desastroso plan económico del gobierno nacional llevó a que en las montañas del sur la Columna Juana Azurduy sea unos de los pocos grupos que caminaba el bosque y que contemplaba lo que dejó otro sospechoso incendio, con indicios claros de una intencionalidad que busca promover el lucro inmobiliario, el despojo de tierras y la vulneración de nuestro medio ambiente y nuestra soberanía.
El Partido Comunista de la Argentina decidió ser parte vital de esta lucha que nos une y hermana con todas las organizaciones del campo popular que defienden la soberanía de Nuestra América. Por delante queda un año en el que, para Pablo Moren, “debemos organizarnos más y mejor para que tengamos un plan de acción popular que venza a la derecha y que haga que ser fascista en nuestra sociedad vuelva a dar vergüenza”.