Continúa el atraso en el pago de haberes, a lo que se sumó la demora y la discrecionalidad para el pago de la cuota alimentaria, castigando especialmente a madres separadas. De acuerdo a datos suministrados por el Banco Central, esta empresa acumula 532 cheques rechazados por valor de 11.800 millones de pesos.
El frigorífico avícola Granja Tres Arroyos acumula una deuda bancaria de 56.000 millones de pesos, según datos que suministra el Banco Central, y en los días que corren acumula 532 cheques rechazados por valor de 11.800 millones de pesos. En este contexto, los trabajadores de la planta ubicada en Concepción del Uruguay continúan en alerta, ya que, si bien la firma regularizó parcialmente el pago de haberes atrasados, persiste con demoras. Al mismo tiempo, aunque se hacen las correspondientes retenciones en los salarios de los operarios que están separados, la empresa no está pagando la cuota alimentaria a las madres.
“Esto no es un detalle menor”, advierte el trabajador de la planta e integrante de la CoNAT, Eduardo Ramírez: “cuando vamos a reclamar la patronal no nos da respuestas, solo prometen que van a pagar, pero sigue la incertidumbre”.
En medio del conflicto y después de que un grupo de mujeres se manifestara ante la planta, la empresa comenzó a hacer efectivos algunos depósitos. Pese a esto, la situación persiste en un momento del año clave por el comienzo de clases, cuando esa cuota es vital para mantener economías familiares que a la situación de presión general deben sumar los gastos de la canasta escolar.
Ante el cuadro de escasez, es claro que ese dinero no se destina solo a la compra de útiles escolares, sino también a los alimentos. Ramírez recalcó que “parece evidente que la empresa solo va tapando agujeros pero sin dar ninguna solución de mediano plazo”. Por si fuera poco, crece la incertidumbre por versiones vinculadas al colapso financiero de esta firma en la que se desempeñan 450 operarios (cifra lejana a los 1500 de otros momentos), cuyos puestos de trabajo ahora también corren riesgo ante las amenazas de cierre.
Granja Tres Arroyos es el frigorífico faenador de pollos más grande del país pero atraviesa una situación crítica. Una de las causas es la apertura comercial indiscriminada que favorece el ingreso masivo de pollo brasileño, una política de apertura de importaciones que el domingo pasado Javier Milei ratificó durante su mensaje ante la Asamblea Legislativa.
Para apuntalar todo esto, a instancias de la Presidencia Milei, el Congreso Nacional sancionó la ley de reforma laboral que resta derechos y facilita despidos. Ramírez fue contundente en su rechazo: “con esto a la patronal no le cuesta nada echar gente y si todo va así podría quedar más de la mitad de nosotros afuera”.
Esta norma, que contó con el apoyo abierto del gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, vino a poner negro sobre blanco en situaciones como la que desde hace meses vienen viviendo los obreros de Granja Tres Arroyos. Ramírez dejó claro el panorama: “esto nos pasó a nosotros y en muchas fábricas que cerraron últimamente; comienzan con pagos escalonados, después dejan de pagar y vienen los despidos”.
Se trata de una expresión local, que se suma a otras tantas, de las consecuencias de un proyecto nacional que destruye la industria, el aparato productivo y los sindicatos. El trabajador de la empresa en conflicto y militante de la CoNAT destacó la resistencia que los operarios de Granja Tres Arroyos vienen desarrollando, junto con buena parte de la comunidad de Concepción del Uruguay, en defensa de estas fuentes de trabajo. “Creo que es importante esta lucha, como se demostró cuando movilizamos acompañados por el resto de la comunidad”, recordó. Y, aunque no descartó que la patronal vaya a seguir ajustando y despidiendo, afirmó que “cuando ve esta respuesta lo piensa dos veces”. En vísperas del 8 de marzo, las trabajadoras de Tres Arroyos demuestran que al ajuste hay que oponerle una lucha sin tregua.