La presión del Ministerio de Desarrollo Humano por renegociar más de 400 convenios colectivos en el marco de la reforma laboral y en un contexto donde el ajuste apremia, los despidos no se detienen y el empleo informal, según reconoce el INDEC, ya alcanza al 44 por ciento de la clase trabajadora, provocó distintas reacciones en los sindicatos y las centrales obreras. La cúpula de la CGT evalúa para después del mundial de fútbol paros escalonados y una marcha federal. Desde distintos gremios de base se reclama un paro general por 36 horas. Por su parte, la Ctera anunció en un acto realizado ante el Palacio Pizzurno la convocatoria a un paro nacional docente.
“Ningún paro se construye de un día para otro, la huelga general no es la única herramienta” dijo hace un par de día el triunviro de la CGT Jorge Sola. La burocracia sindical que contra la reforma laboral convocó a un paro sin movilización y a una movilización sin paro y apostó sus fichas al Poder Judicial para impedir la aplicación de una ley, actualmente con plena vigencia, que hace retroceder a la clase obrera unos cien años en sus conquistas históricas, busca en este escenario clavar otra vez el freno de mano. Propone por lo pronto la realización de paros escalonados por gremio y evalúa la realización de una Marcha Federal. Claro que siempre para después de que termine el mundial de fútbol. El sol no puede taparse con la mano y la precarización laboral y el desempleo tampoco. Hasta el propio INDEC reconoció en su informe publicado este lunes sobre los datos del primer trimestre del año que en la Argentina hay un desempleo cercano al 8 % y que el empleo informal trepó al 44,2 por ciento.
Como siempre ocurre con las estadísticas del INDEC mileísta esos números que entrega son redondeados para abajo. Son muchos los relevamientos que indican que en nuestro país los datos oficiales se quedan cortos. Un reciente informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el CONICET revela que se perdieron unos 400 mil puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y marzo de este año, mientras que señala que en ese mismo período el salario mínimo cayó en un 40%. En tanto, se estima que ya son alrededor de 30 mil las fábricas y pymes que bajaron sus persianas en estos dos años y medio del gobierno de la motosierra. El pluriempleo, precarizado, y el endeudamiento cíclico para pagar deudas domésticas e intentar la aventura de llegar a fin de mes son una constante en alza de los tiempos que corren.
Ante este panorama, son cada vez más los sindicatos que acusan cuanto menos de blanda a la conducción de la CGT y le exigen el llamado a un paro general de 36 horas con movilización en todo el país. Entre ellos están incluidos, por ejemplo, los gastronómicos de Luis Barrionuevo y la UTA, que no suelen destacarse precisamente por tener posiciones intransigentes y combativas, más bien todo lo contrario.
Por su lado, la Corriente Nacional Agustín Tosco viene manifestando la necesidad de la convocatoria a una huelga general con movilización en todas las provincias y la coordinación de un plan de lucha unitario, como lo dejó bien claro en el acto realizado el último 29 de mayo en la Ciudad de Buenos Aires para conmemorar un nuevo aniversario del Cordobazo. Esta presión de abajo hacia arriba comienza a sentirse con más fuerza y se expresa en las distintas seccionales de la mayor central obrera. Precisamente, ayer la Central General de los Trabajadores de Morón-Hurlingham-Ituzaingó marchó por las calles del centro moronenese en unidad con la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores de estas localidades del oeste del conurbano bonaerense con la consigna “Los trabajadores decimos basta” y para exigirle a la cúpula cegetista un paro general de 36 horas. Ahí también estuvieron representantes de la CoNAT. Como punteo de sus demandas conjuntas plantearon “Paritarias libres”, “Abajo la reforma laboral de Milei y los grupos económicos concentrados”, “Por jubilaciones dignas y devolución inmediata de los remedios y otros derechos quitados a nuestros adultos mayores” y “En defensa de las obras sociales”.
A su vez, denunciaron “la asfixia económica a la que son sometidas la mayoría de las provincias por parte del gobierno nacional”. Entre esos casos, precisaron el de la provincia de Buenos Aires, a la que la Rosada le adeuda 18 billones de pesos. Asimismo, señalaron en el documento consensuado que leyeron al cierre del acto que “la precaria situación que a diario enfrentan las familias argentinas a lo largo y ancho del país, a causa de las políticas de hambre, destrucción del entramado productivo nacional, freno del consumo y el esparcimiento, desocupación y degradación extrema de las condiciones laborales; como así también los ataques directos a los sindicatos como organizaciones de defensa natural de las y los trabajadores, solo podrán frenarse con la organización y unidad del movimiento obrero y la elaboración de un programa político de cara a las elecciones nacionales de 2027 inspirado en la soberanía política, la independencia económica y la justicia social”.
Se viene el paro nacional docente
Como corolario de una jornada de protesta convocada en todo el país, la última semana la Cetera, enrolada en la CTA de los Trabajadores, marchó al Palacio Pizzurno y anunció un próximo para nacional de los trabajadores de la educación. Durante esa movilización que se llevó a cabo hacia la sede de la Secretaría de Educación de la Nación, junto al anuncio de un paro nacional, Cetera recalcó que profundizará su plan de lucha para demandar, entre otras cosas, una recomposición salarial urgente, que se restituya el Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid) y la paritaria nacional que el gobierno de Javier Milei suspendió, así como para seguir pronunciándose en defensa de jubilaciones dignas para los trabajadores de la educación.
Todo esto se expresó en la jornada nacional de lucha realizada la semana pasada que tuvo su epicentro en Ciudad de Buenos Aires, más precisamente ante el Palacio Pizzurno, hacia donde marcharon numerosas columnas de trabajadoras y trabajadores de la educación. Entre ellas estuvo presente La Violeta, desde donde la subsecretaria de Condiciones Laborales y Medioambiente de Suteba, Alba Werenchuk, indicó que como sindicato de base de Ctera en la provincia de Buenos Aires “manifestamos todo nuestro repudio al ajuste de las jubilaciones docentes que lleva adelante el gobierno nacional a instancias del FMI”.
Al respecto, Werenchuk advirtió que “el gobierno avanza por un ajuste en las cajas especiales y en las jubilaciones en general”, señalando que “están en peligro nuestras cajas jubilatorias de cada provincia”. Además, puso en contexto que “esto resulta coherente con lo que viene haciendo desde que asumió como presidente Javier Milei, a través de un constante ajuste contra nuestros salarios por medio de mecanismos como la quita del Fonid, que representa alrededor de trescientos mil pesos, una parte importante de nuestros salarios, lo que se nota mucho más aún con la creciente inflación que hay”.
Por otra parte, hizo hincapié en que “insistimos en demandar que el gobierno nacional garantice la entrega de fondos necesarios para el funcionamiento de los comedores escolares, la Copa de Leche, la conectividad e infraestructura, que fueron recortados”. Finalmente, la dirigente de La Violeta remarcó que la Presidencia Milei “no brinda respuestas positivas y, por ello, avanzamos hacia una medida de fuerza más contundente por parte de todos los sindicatos docentes y exigimos la convocatoria inmediata a la paritaria nacional”.