Se trata de la herramienta elegida por el presidente de los Estados Unidos para avanzar en la segunda etapa de su plan para la Franja de Gaza, que es severamente cuestionado por la población local y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina.
Los argentinos vamos a tener que pagarle a Estados Unidos mil millones de dólares para que Javier Milei se saque el gusto de pertenecer a la Junta de Paz para Gaza, creada por Donald Trump la semana pasada. La Casa Blanca envió el convite a alrededor de sesenta gobiernos y, ni lerdo ni perezoso y con la sumisión perruna que lo caracteriza, Milei se apresuró en aceptarlo.
“Argentina siempre estará del lado de los países que luchan de frente contra el terrorismo, que defienden la vida y la propiedad, y que promueven la paz y la libertad. Es un honor para nosotros acompañarlos en tamaña responsabilidad. ¡GRACIAS PRESIDENTE TRUMP!”, escribió la marioneta del sionismo y el imperialismo yanqui que ocupa la Casa Rosada en su cuenta de X, antes de que el gobierno de Trump informara los detalles sobre este organismo, al que vende como un espacio “destinado a promover políticas de paz en zonas de conflicto”.
¿Pero quiénes son los encargados de llevar adelante esta “Junta de Paz para Gaza”? Mientras Milei espera ansioso en gateras a que le revoleen un cargo en la Junta Ejecutiva, Trump ya nombró al frente de este engendro a Marco Rubio y Tony Blair, que como premier británico impulsó junto George W. Bush la invasión de Irak, con la excusa de las “armas de destrucción masiva de Sadam” que nunca aparecieron.
Ellos estarán acompañados por dos connotados sionistas: Steve Witkoff, un poderoso magnate inmobiliario neoyorquino, y el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, junto al financista Marc Rowan, el director del Banco Mundial, Ajay Banga, y el asesor de seguridad nacional de EE.UU., Robert Gabriel.
Hasta ahora lo que se sabe es que la primera misión de esta banda sería la de actuar en Palestina en el marco del “programa de paz”, que fue diseñado para la Franja por el propio presidente estadounidense en octubre de 2025 luego de afirmar su deseo de “reconstruirla sacando de ahí a la población palestina”. El programa consta de veinte puntos y se divide en distintas fases, de las que, en breve, debería entrar en vigencia la segunda.
¿Pero qué dejó como saldo la primera fase “pacifista” que lleva poco más de tres meses de recorrido? Durante ese período, en el que el Estado de Israel se había comprometido a cesar sus ataques en Gaza, sus tropas de ocupación asesinaron a más de 450 personas y de ellas, tal como lo confirmó Unicef, más de un centenar eran niños.
Esta situación lejos está de pasar inadvertida para el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (Fdlp), que ayer lunes acusó a Israel de continuar perpetrando genocidio y una limpieza étnica, en especial la Franja de Gaza, pero asimismo reprochó la estrategia de desplazamiento forzado y el incremento de los ataques que también se suceden sin pausa en la Cisjordania ocupada ilegalmente por el Estado sionista, incluyendo a la ciudad de Jerusalén.
Al respecto, el Fdlp condenó “los crímenes cometidos contra nuestras ciudades, aldeas, campamentos, agricultores, universidades y prisioneros, el robo de tierras palestinas y la escalada de la actividad de asentamientos” que están ubicados en la Ribera Occidental. “El objetivo es cortar nuestro proyecto nacional de plena independencia con un Estado plenamente soberano”, subrayó y denunció que tales violaciones “se ejecutan frente al silencio del mundo, la complicidad y el sesgo de potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos”.
Además, el Frente salió al cruce de las recientes declaraciones de Benjamín Netanyahu en las que reafirmó la intención israelí de avanzar sobre Siria y el Líbano, sostener las amenazas contra Irán y apostar a la división en Somalia con el reconocimiento de Somalilandia. Todas estas amenazas del carnicero de Tel Aviv dejan al descubierto “las ambiciones de reforzar su posición regional en detrimento de la soberanía, independencia y los intereses nacionales de los pueblos”, señaló el Fdlp y agregó que las mismas representan “una escalada de actos de agresión por parte de las fuerzas enemigas sionistas, que no conocen límites”.
En base a esto, el Frente Democrático para la Liberación de Palestina hizo hincapié en que la política israelí se apalanca en una doctrina de expansión colonial “por la fuerza, la anexión de territorio y la construcción del llamado Gran Israel a expensas de los intereses nacionales de los pueblos palestino, libanés y sirio”. Por eso es que, resaltó, “impone realidades políticas en la región que fortalecen el sionismo, permitiéndole recurrir a la fuerza bruta y librar guerras genocidas para lograr sus objetivos, ignorando el derecho internacional, la opinión pública y la legitimidad internacional”.