Se trata de José Jerí, quien en octubre de 2025 había entrado al palacio Pizarro para suceder a Dina Boluarte, que también había sido destituida como los mandatarios que gobernaron en los últimos diez años. Asumirá de manera interina José María Balcázar, proveniente del castillismo
“El Congreso dominado por la coalición mafiosa de la ultraderecha ha decido sacar a José Jerí de la presidencia, debido a las serias denuncias y escándalos en los que está envuelto”, señaló el Partido Comunista del Perú-Patria Roja (PC-PR), al referirse a la remoción de quien hasta el lunes era mandatario interino desde que en octubre de 2025 asumiera tras la destitución de Dina Boluarte. Al respecto, el PC-PR hizo hincapié en que “sólo podremos cambiar las cosas si tenemos un gobierno de regeneración moral, una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución y una Nueva República”.
La destitución de Jerí es un episodio que vuelve a hablar del prolongado clima de inestabilidad política e institucional que vive Perú, ya que se trata del octavo relevo presidencial en menos de una década. Tal como pasó en los casos anteriores, también ahora los cuestionamientos que se hicieron para precipitar su salida se vinculan a la corrupción, ya que entre los cargos presentados aparece la mención a contratos que favorecen a unas empresas en detrimento de otras.
El Congreso finalmente eligió como sucesor de Jerí para la tarea de encaminar el proceso que debe concluir el 28 de julio, cuando asuma el ganador de las elecciones presidenciales convocadas para el 12 de abril, a José María Balcázar, un abogado de 83 años que pertenece al Partido Perú Libre. Balcázar se impuso con 46 votos sobre la candidata derechista de Acción Popular María del Carmen Alva, que obtuvo el apoyo de 43 parlamentarios. El nuevo presidente interino ha anticipado la posibilidad de indultar a Pedro Castillo, quien fue condenado a 15 años de prisión.
El mandatario recientemente destituido, al igual que su antecesora golpista, es un representante de la ultra-derecha que al momento de ser elegido para reemplazar a Boularte ya cargaba con denuncias por violencia y corrupción. Cabe recordar que la Presidencia Boluarte, que había arrancado en diciembre de 2022 como consecuencia del golpe contra Pedro Castillo, pudo fortalecerse durante sus primeros meses a fuerza de represión y de seguir a rajatabla el libreto diseñado por la clase capitalista que actúa en Perú, la que con el correr de los meses le recordó que dentro de las limitaciones de la democracia burguesa los gobernantes son apenas cuadros intermedios a su servicio y que, cuando dejan de ser del todo útiles, se tiran y ya. De ese mismo plato acaba de probar Jerí.
El “modelo peruano” tomado por el ministro de Economía argentino, Luis “Toto” Caputo, como un ejemplo para ser un “país normal con la macroeconomía ordenada”, tributa y beneficia al capital cada vez más concentrado y transnacionalizado. En este modelo, amparado por la Constitución fujimorista y con una economía basada fuertemente en el extractivismo y la exportación, el desempleo en zonas rurales supera el 70 por ciento y más del 75 por ciento de la clase trabajadora peruana sobrevive en la informalidad, con ingresos bajos y sin derechos.