Para el centenario del natalicio de Fidel, Norberto Galiotti, coordinador de la Red Continental de Solidaridad con Cuba y miembro del Comité Central del PCA, se reunió en La Habana con Miguel Díaz-Canel. “Hablamos de la resistencia y la resiliencia del pueblo cubano, de su subjetividad antiimperialista y revolucionaria, lo que hace que a pesar de lo terrible de todo esto, siga firme” dijo el dirigente argentino sobre el encuentro, donde se alertó del carácter genocida del bloqueo profundizado por Donald Trump y de las medidas para enfrentarlo.
Durante la semana pasada La Habana fue epicentro de una serie de eventos internacionales de apoyo a la Revolución Cubana, su pueblo y su gobierno. En el marco de los cien años del nacimiento del Comandante Fidel Castro, en la capital de la isla tuvieron lugar el vigesimocuarto Encuentro de Partidos Comunistas y Obreros, la IV Asamblea de ALBA Movimientos y el Coloquio “Fidel: Legado y Futuro”. Junto a estas iniciativas, se desplegaron brigadas de trabajo voluntario por distintos puntos del país y representantes de la delegación argentina entregaron equipos fotovoltaicos, adquiridos con los fondos reunidos en la campaña “Estamos con Cuba”, a familias con niños electrodependientes cuyas vidas corren serio riesgo ante los sistemáticos cortes de luz derivados del cerco energético con el que el régimen de Donald Trump profundizó este año un bloqueo imperialista que lleva más de seis décadas.
Entre los diversos paneles que formaron parte del Colquio “Fidel: Legado y Futuro” en el Palacio de Convenciones habanero se contó con la exposición de Norberto Galiotti, coordinador general de la Red Continental de Solidaridad con Cuba y las Causas Justas, quien además integra el Comité Central del Partido Comunista de la Argentina y es Secretario Político del PC de Santa Fe. Tras esta actividad, Galiotti fue recibido por el presidente cubano y Primer Secretario del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel, en una entrevista en la que también estuvo presente Emilio Losada, Secretario de Relaciones Internacionales del PCC.
-¿Qué impresión se lleva de la reunión que mantuvo con quien tiene la responsabilidad de timonear ese barco en aguas tan tempestuosas?
Fue un encuentro en el marco de las tareas de solidaridad con Cuba en nuestro continente, ya que veníamos de participar del Foro de la Solidaridad en el que estuvimos un delegado por cada uno de los continentes más Miguel Díaz-Canel y miembros del Partido y del gobierno de Cuba. Durante la reunión posterior a ese panel, el presidente se mostró muy interesado en que habláramos sobre las tareas que como Red venimos realizando, así que le pasamos un detalle sobre los paneles fotovoltaicos y equipos e insumos médicos que enviamos a Cuba, además de explicar cuáles son los próximos objetivos. También hablamos de las reparaciones a equipos que se han dañado por algún rayo y otras cosas que advertimos en la recorrida que hicimos durante los días previos y acerca de otros aspectos que va a haber que reforzar. Ya se distribuyeron los 45 kits de paneles solares donados por Argentina. De ellos, once fueron a Santiago, nueve a Granma, ocho para Guantánamo, una cantidad idéntica para Holguín, cuatro quedaron en La Habana, mientras que cinco fueron para Artemisa.
-¿Cómo describe usted a la situación que se vive a raíz del bloqueo energético?
Ese es un tema que estuvo presente en la charla. Porque hay que decir que la afectación que trae este bloqueo energético es drástica. Para tomar una dimensión real hay que recordar que durante estos últimos ocho meses sólo pudo entrar a Cuba un barco llevando petróleo, un barco ruso, lo que habla de lo extraordinario y cruel que es este recrudecimiento del bloqueo estadounidense para Cuba. Por otra parte, Cuba utiliza para abastecer a las termo eléctricas el petróleo que extrae en su territorio, que es pesado, que contiene mucho azufre, por lo que daña los equipos y eso provoca que cada tanto algunas centrales deban salir parcial o totalmente de servicio con las consecuencias que eso trae.
-Todo esto pone a prueba a la sociedad cubana…
Sí, y por eso en la charla se habló de la resistencia y la resiliencia que tiene el pueblo cubano. También de su subjetividad antiimperialista y revolucionaria, lo que hace que a pesar de lo terrible de todo esto, siga firme. Durante esos días tuvimos la posibilidad de vivir en primera persona lo terrible de los cortes de energía y vimos cómo el pueblo se organiza. El transporte público no tiene combustible y por eso se trasladan en bicicletas, también en motocicletas que tienen baterías eléctricas a las que les añaden un carro para llevar a más personas. Pero además la falta de combustible daña a una de las fuentes de ingreso clave para Cuba, porque el turismo también se ve resentido con las restricciones que tiene el transporte.
-¿Se habló sobre la situación de nuestra región?
Por supuesto. Hablamos acerca de lo que pasa en América Latina, de los gobiernos que van hegemonizando el panorama regional. También coincidimos en la preocupación que despierta el avance del injerencismo estadounidense, algo que particularmente se ve de manera creciente de cara a las elecciones presidenciales de Brasil y las expectativas que despierta la posibilidad de que Lula sea reelegido.
En ese sentido lamentamos que dentro de este panorama aparezcan gobiernos que van destruyendo sus relaciones con Cuba, tal como fue durante las últimas semanas con el de Colombia con la llegada de Abelardo de la Espriella y con la situación que poco después planteó el de República Dominicana. Y sobre esto le dejé en claro que, en realidad, los pueblos no rompemos relaciones con Cuba, por eso no dejamos de ser solidarios e internacionalistas y de ahí que reafirmemos nuestro compromiso como Red Continental para profundizar la articulación y fortalecer esta postura, denunciando las decisiones que adoptan gobiernos cipayos y lamebotas, pero de ninguna manera los pueblos.
-La solidaridad activa en esos días estuvo presente también por medio de cuatro brigadas de trabajo voluntario ¿En qué consistió eso?
Fueron brigadas de solidaridad y trabajo voluntario. Estuvo la Brigada Latinoamericana, hubo otra proveniente de Estados Unidos y desde Puerto Rico vino la Juan Rius Rivera, además de la Brigada Europea. Todo eso convergió en lo que se dio en llamar “El junte de las brigadas”, que fue un encuentro en el que se acordó la hoja de ruta que se siguió y la que se prevé continuar, que tiene que ver con intensificar la campaña de No a la Guerra a Cuba y con la realización de jornadas contra el bloqueo, denunciando el carácter genocida que posee. Sobre todo, de cara a lo que va a ser la próxima votación en la Asamblea de las Naciones Unidas donde como cada año se trata este tema.
También acordamos la necesidad de impulsar una gran ofensiva solidaria que a su vez permita visibilizar lo que está padeciendo Cuba como consecuencia del bloqueo, pero asimismo para incrementar las iniciativas de apoyo material. En ese enfoque, se resaltó la importancia de denunciar a las entidades financieras que se niegan a realizar operaciones bancarias con Cuba, lo que suma aún más presión al bloqueo.
También quedó planteado desplegar acciones de este tipo en el marco de la Cumbre Iberoamericana que se va realizar a principios de noviembre en Madrid y continuar denunciando los obstáculos que se ponen a la entrega de las donaciones para Cuba, porque hay alrededor de diez mil contenedores en diferentes puertos que no pueden llegar a la isla porque las navieras transportistas temen ser sancionadas por EE.UU. si hacen los traslados.
-¿Ante esto qué más puede hacer el esquema que viene trabajando por la solidaridad con Cuba?
Es muy crítica la forma en que está viviendo el pueblo cubano. Por eso es importante que como Partido Comunista y desde todas las organizaciones solidarias desarrollemos una campaña que sea capaz de salir al cruce de la narrativa que se pretende imponer diciendo que el socialismo fracasó y que es el culpable de esta situación. Hay errores como en todo accionar humano, pero nunca hubo un país que tuviera que soportar durante 65 años un bloqueo tan extremo, duro y genocida, cuyo objetivo es llevar al pueblo a condiciones de vida paupérrimas para provocar su desesperación fomentando que de esa manera derroque a su propio gobierno.
Por eso es que el compromiso del que hablamos con el presidente Díaz-Canel y con Emilio Losada tiene que ver con fortalecer todas las acciones solidarias, seguir articulando cada vez a más sectores en esa tarea y superarnos porque lo que estamos haciendo aún no alcanza. Por eso este es el momento de ampliar y de profundizar el crecimiento de la solidaridad para enfrentar a estas agresiones impulsadas por Donald Trump y Marco Rubio.
-Usted lo conoce a Díaz-Canel desde hace muchos años, desde que ambos eran dos jóvenes militantes comunistas ¿Cómo lo vio esta vez y cómo encontró la moral del pueblo cubano?
Lo noté bien, firme y trabajando muchísimo, con una moral revolucionaria muy alta y bien anímicamente. Como hago normalmente cuando estoy en La Habana he caminado por sus barrios, he padecido los cortes, lo que implica estar sin luz y sin agua. Y he visto preocupación pero con conciencia antiimperialista: hay una resiliencia de un pueblo que realmente es revolucionario. La situación es difícil, es muy crítica y estas últimas176 medidas económicas dispuestas por el gobierno revolucionario para salirle al cruce a una ofensiva imperialista que afecta a la calidad de vida todo el pueblo, tienden a encontrar soluciones en el mediano plazo, apelando a que cada región de Cuba pueda de manera autónoma, siempre bajo la guía del socialismo, establecer relaciones comerciales con otros países y empresas del extranjero que permitan reactivar su mercado interno. Sin embargo, sabemos que en este contexto esas soluciones no van a llegar en lo inmediato.
Por eso es que desde todos lados debemos hacer mucho. Creo que como bloque opositor a la hegemonía estadounidense, los Brics deberían hacer más. Cuba está absolutamente condicionada por un bloqueo criminal y genocida. Pero reitero: vi bien al presidente Díaz-Canel, nos conocemos desde hace muchos años y lo vi bien, tal como vi al resto de los miembros del Partido y del Gobierno con los que pude hablar.
-¿En esta tarea, es entonces el tiempo de los pueblos?
Es el tiempo de los pueblos. Ya no es sólo el bloqueo que sufre Cuba sino el bloqueo que nos afecta a quienes queremos enviar ayuda y no nos dejan. Estados Unidos bloquea a los pueblos del mundo y lo hace con un carácter más extraterritorial que nunca, mientras que los timoratos gobiernos que se dicen progresistas y aquellos que proclaman que se quieren enfrentar a esta hegemonía global de Estados Unidos, no están a la altura de este momento histórico. Esperemos que lo estén, pero lo que queda claro es que somos los pueblos los que debemos hacer mucho más, con fuerza y unidad, para enfrentar este momento difícil para Cuba y toda la humanidad, porque lo que desarrollan EE.UU. e Israel sobre el planeta entero es peligrosísimo.