Con un claro giro hacia la ultraderecha a partir de mañana Colombia va a romper relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua. El nuevo gobierno también intentará avanzar en la imposición de una Semana Anticomunista como actividad curricular obligatoria para todos sus colegios.
Mañana viernes Abelardo de la Espriella va a convertirse en presidente de Colombia y ya se conocieron algunas de las iniciativas de lo que será su gestión al frente de la Casa de Nariño. En lo que representa una clara definición, a partir de su asunción, Colombia va a romper relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua. Así lo anticipó el propio De la Espriella al confirmar que su canciller va a ser Omar Bula Escobar y ratificar su alineamiento incondicional con los regimenes de Donald Trump y Benjamín Netanyahu. También anunció la reapertura de la embajada colombiana de Israel en Jerusalén, ciudad palestina ocupada por el sionismo.
En sintonía con los postulados del “Escudo de las Américas” que desde Washington intenta imponer el tándem Trump-Rubio, De la Espriella se muestra decidido a importar a Colombia la agenda neofascista y para picar en punta, ya se anotó el senador electo Alejandro Bermeo, quien anunció que apenas ocupe su banca va a presentar un proyecto para imponer una “Semana Anticomunista” como actividad curricular obligatoria para todos los colegios. Algo que, paradójicamente, aseveró que resulta necesario “para exaltar el valor de la democracia y del pluralismo”.
Lejos de ser original, la iniciativa de Bermeo aparece como una copia de la que desde 2024 se implementa en escuelas secundarias yanquis a instancias de un proyecto pergeñado por la congresista republicana del Estado de Florida, María Elvira Salazar, denominado “Crucial Communism Teaching Act”, dirigido a “enseñar” sobre “los peligros del comunismo” .
Si avanza semejante proyecto en Colombia, la encargada de implementarlo va a ser Viviane Morales, quien a partir de mañana se va a convertir en ministra de Educación de De la Espriella. Morales es una abogada que fue fiscal general, además de militante de una iglesia pentecostal evangélica conservadora. Recientemente, subrayó que su intención al frente de esa cartera es “sacar a Marx de las aulas y meter a Dios”.
Pero para que prospere esta propuesta va a tener que superar su primer escollo en el Senado, desde donde la congresista María Eugenia Londoño, del Partido Comunista Colombiano, fue clara al calificarla como “profundamente reaccionaria”. Para reafirmar esa caracterización, denunció que el proyecto busca convertir a la escuela en escenario de estigmatización política y recalcó que “con 96 años de existencia, el PCC reivindica una historia de resistencia y lucha atravesada por la persecución violenta”.
Este es un factor común para la historia de los comunistas en nuestra región, con numerosos antecedentes en cada uno de nuestros países y con la aplicación coordinada desde los Estados Unidos del Plan Cóndor en los 70, aunque ha tenido un particular ensañamiento en Colombia. El exterminio perpetrado contra integrantes de la Unión Patriótica es el caso más notorio. Por esos asesinatos dirigidos contra la militancia comunista colombiana que tuvieron lugar entre mediados de los 80 y principios de los 2000, y que se cobraron la vida de más de 6.000 personas incluyendo dos candidatos a preseidente, en 2023 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano y calificó a esos crímenes como delitos de lesa humanidad.
En línea con esta escalada macartista en nuestro continente, Javier Milei, quien mañana estará presente en el acto de asunción de De la Espriella, dijo hace unos días: “La gente tiene que estar al tanto de que la estrategia de Gramsci de tomar la educación, de tomar los medios de comunicación, de tomar la cultura y el Estado, pasó a una etapa 2.0. Se les meten como estudiantes, como profesores, como investigadores y ahí tenés terroristas disfrazados de estudiantes, de periodistas, de profesores, de investigadores”. Esta repetición casi literal de los “argumentos” de Jorge Rafael Videla para justificar un genocidio en nuestro país no es ninguna declaración aislada en el actual contexto regional. Vale recordar que el jefe del Departamento de Estado yanqui, Marco Rubio, en la cumbre “Contra el Terrorismo Político y la Extrema Izquierda” realizada un par de semanas atrás en Washington se pronunció en un mismo sentido y presentó su libro “Cuba, Capital del Comunismo del Siglo XXI”.
Mañana, Milei va a estar sentado en primera fila durante la asunción presidencial de De la Espriella, como lo estuvo la sema pasada en Perú para aplaudir a Keiko Fujimori, ratificando que la “batalla cultural” es clave en la agenda del nefascismo en nuestro continente. Del enemigo el consejo.