El puerto de Ushuaia está intervenido por el gobierno nacional y ahí recaló el petrolero británico VS Promise. Mientras, la israelí Navitas avanza con el proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte. Las concesiones del mileísmo son argumentos en contra de nuestros permanentes reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas. Por Horacio López (*)
Las ideas de dominio de EE.UU. en el continente americano fueron plasmadas en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada en noviembre pasado. Luego apareció este año la llamada irónicamente Doctrina Donroe, cuyo nombre es una síntesis de “Don” por Donald Trump y “roe” por Monroe, el presidente que en 1823 estableció que el continente era de dominio exclusivo de ellos. En simultáneo el Departamento de Estado publicó una fotografía de Trump con la inscripción “Este es nuestro hemisferio”, agregando que el presidente estadounidense “no permitirá que nuestra seguridad se vea amenazada”. Puestas así las cosas es evidente que EE.UU. viene perdiendo hegemonía a nivel mundial, y se refugia en este último baluarte que es nuestro continente americano. Obviamente Argentina es parte de esta especie de “protectorado” que han determinado los colonialistas. Encima nos gobierna en la actualidad el presidente más vasallo hacia el país del norte, con lo que su servilismo es tal que se desespera por imponer leyes y decretos funcionales a esa profundización del colonialismo.
Las áreas sensibles en cuestión de soberanía
Argentina cuenta con amplios recursos naturales codiciados por las multinacionales del capitalismo y el militarismo yanqui, sumado a lo cual su situación geográfica incluye parte del continente antártico, las islas del Atlántico Sur, siendo la principal Malvinas; el paso interoceánico por el Canal de Beagle y el territorio de Tierra del Fuego, con el puerto de su capital Ushuaia, la ciudad más austral del mundo.
Las disputas en el sector Antártico
A partir del año 2010, por medio de una ley, se oficializó un nuevo mapa oficial denominado bicontinental, que contiene a una Argentina que se extiende por dos continentes, por Sudamérica y por la Antártida. En general los argentinos no tenemos una conciencia marítima y antártica; es de esperar que siendo ambos valores útiles a un futuro de país más desarrollado, se los enseñe y utilice convenientemente cada vez más. Argentina fue el primer ocupante del continente blanco con la base Orcadas, establecida el 22 de febrero de 1904. Esa fecha quedó establecida como el Día de la Antártida Argentina, aunque lamentablemente poco o nada se conmemora en los programas escolares. Posteriormente, varios países echaron el ojo a ese territorio virgen por las dudas; muchos de ellos a grandes distancias del mismo pero igual se anotaron para plantar soberanía allí. En total son siete países los que reclaman territorio en la Antártida: Argentina, Chile, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Francia y Noruega. Los cuatro primeros mencionados tienen desde distintos continentes proximidades con el continente blanco; los tres países europeos restantes no poseen razones geográficas para tales reclamos, pero sí lo hacen por argumentos de expediciones realizadas o instalación de bases. En 1959 se logró sellar el llamado Tratado Antártico que terminaron firmando 56 países divididos en dos categorías: miembros consultivos (29) entre los que están los mencionados y otros miembros que demuestran actividades científicas significativas. Luego están los miembros no consultivos (27 países), que son miembros adheridos, que participan de las reuniones anuales de su Secretaría Permanente con sede en Buenos Aires, pero sin derecho a voto. El Tratado designa a la Antártida como una región de paz, ciencia y cooperación internacional y se prohíbe explícitamente cualquier medida militar, ensayos de armas o bases de defensa.
Si bien el Tratado logra mantener una especie de status quo, es indudable que potencias imperialistas, particularmente Estados Unidos y Gran Bretaña, tiene aspiraciones que van más allá de las investigaciones científicas. El Reino Unido tiene reclamos territoriales que se superponen con la mayoría del sector reclamado por Argentina y Chile, además de las islas sub antárticas que también demanda como propias. Evidentemente, el peligro de usurpación imperialista tiene como base operativa fuerte la base militar de la OTAN en Malvinas.
El saqueo en Malvinas
No muchos saben que el nombre “Malvinas” proviene del hecho de que los primeros marineros que establecieron el primer asentamiento en la isla, encabezados por el capitán Bougainville, provenían de la localidad de Saint Malo en la Bretaña francesa; de allí la designación de “saintmaulienses” a esos marineros, que adaptado al castellano popular rioplatense se transformó en “malvinenses”.
Hoy en las Islas Malvinas, usurpadas por el Reino Unido, la explotación petrolera se encuentra en un estado de extracción inminente. El proyecto más importante es el “Sea Lion”, ubicado a 200 km de Puerto Argentino. Con un horizonte de producción proyectado a 35 años, está previsto que comience la extracción en 2028. Entre las empresas involucradas se encuentran petroleras de origen israelí, británicas y canadienses vinculadas al capital financiero de Tel Aviv, con el aval de Londres. Esta explotación es ilegal, ya que las leyes argentinas prohíben taxativamente la exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin autorización expresa de la Cancillería, según reza la Ley Solanas sancionada en 2008. Sin embargo, mientras se recurre, de vez en cuando, a protestas diplomáticas soberanas formales para guardar las formas, el gobierno de Milei permite, haciendo oídos sordos, la consolidación de este proyecto energético.
Avances antisoberanos en la estratégica Tierra del Fuego
El gobierno de Milei resolvió, sin que el Congreso Nacional lo aprobara, concretar una Base Naval integrada con los Estados Unidos, desechando al mismo tiempo el proyecto que existía con la República Popular China de financiación, por parte del país asiático, de infraestructuras portuarias en Río Grande. De poseer la Argentina una base propia en Ushuaia, utilizada por la Armada para tareas de defensa, vigilancia marítima en los pasos interoceánicos y asistencia a las bases antárticas, pasamos a compartir una base con EE.UU., o sea con la OTAN que ya posee dominio militar en Malvinas. Sumado a lo cual el gobierno nacional, además de vender terrenos de propiedad de la Armada argentina en la isla, intervino a partir de enero el puerto de Ushuaia a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, desconociendo la autoridad del gobierno provincial, argumentando cuestiones de soberanía e intereses estratégicos. Esos supuestos intereses estratégicos quedaron expresados en la autorización que diera para el amarre y abastecimiento del buque petrolero británico “VS Promise” que cargará petróleo crudo en la cuenca del puerto Cullen en el norte de Tierra del Fuego. El Gobierno de Tierra del Fuego denunció y repudió la presencia del buque de bandera inglesa invocando la ley provincial “Gaucho Rivero”, que prohíbe expresamente el amarre y abastecimiento de barcos de ese origen, supuestamente vinculados a la explotación de recursos naturales de la cuenca Malvinas. En un comunicado, sostuvo que resulta “inadmisible” que un buque de bandera del Reino Unido opere en el puerto de la capital provincial mientras ese país mantiene la ocupación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. Desde el Gobierno fueguino sostienen que esas normas buscan desalentar actividades económicas o comerciales que puedan resultar funcionales a los intereses británicos en el territorio en disputa.
Sin embargo, el gobierno nacional hace caso omiso del reclamo, aduciendo que no violó ninguna ley y que ese tipo de asistencias son oportunidades económicas para el país. En paralelo, fuentes de la Armada señalaron que no ven razones para impedir el amarre del cuestionado buque, ya que el mismo no venía directamente de las Islas Malvinas, agregando que otros buques de bandera británica ya amarraron en otros puertos argentinos. Con esa actitud del gobierno de la Libertad Avanza y de nuestra Marina de Guerra poco podemos esperar en cuanto a la defensa de nuestra soberanía.
En el comunicado provincial mencionado se volvió a exigir el fin de la intervención y la restitución de la administración en el puerto, agregando que el misml se intervino “invocando razones de soberanía y, una vez intervenido, se adoptan decisiones incompatibles con la sensibilidad soberana que exige nuestro territorio”.
Este tipo de concesiones del gobierno nacional son argumentos en contra de nuestros permanentes reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas.
La geopolítica en el sur argentino
Señalábamos al comienzo las áreas sensibles en nuestro sur que son codiciadas por los imperialismos norteamericano y británico, y por extensión por la OTAN. Un futuro gobierno argentino deberá tener firmeza política y diplomática para no sólo mantener su soberanía sobre los recursos y espacios que posee, sino también para reclamar enérgicamente por aquellos que fueran usurpados y los por usurpar, debido a la actitud cipaya del gobierno actual dispuesto a entregar sus bienes naturales en una muestra más de subordinación colonialista.
(*) Horacio López es historiador, escritor y militante del Partido Comunista