“El Partido Comunista es central para recuperar la memoria y elevar al panteón de nuestro héroes y mártires a nuestros 30.000 desaparecidos, pero también para resolver la contradicción histórica por la que lucharon, que es la de la construcción del socialismo con características nuestroamericanas y argentinas”, sostuvo el director del Cefma Hernán Randi.
“Es muy importante reflexionar sobre el tema que es una marca, una herida muy profunda que tiene nuestro pueblo, pero también hacerlo sobre la importancia que implicaba la unidad de los revolucionarios en todos los campos de la lucha sindical, política y cultural que se había acumulado a lo largo de la historia argentina hasta esa época”, sostuvo responsable de Formación Política del Partido Comunista y director del Centro de Estudios y Formación Marxista (Cefma), Hernán Randi, al referirse al escenario existente el 24 de marzo de 1976.
Al respecto, destacó el acumulado que ya había “desde las primeras luchas de resistencia de los pueblos originarios hasta los movimientos populares”, así como el papel que tuvo el Partido Comunista, “desde su nacimiento en el seno de las luchas obreras reivindicando la Revolución de Octubre, la primera revolución obrera de la historia, desplegando en nuestro país la estrategia de lucha para hacer la revolución, mancomunadamente con otras identidades políticas y sectores con quienes siempre se fomentó e intento desplegar la unidad en el campo de la acción”. Esa unidad, tan necesaria, se volvería tantas veces esquiva por sectarismos, “formas autoproclamadas de vanguardia que eran parte de la cultura política de todas las fuerzas, no solo del Partido”.
El campo popular llegó a la década del 70 con un camino intenso de luchas sindicales y sociales, a base de los esfuerzos por lograr la unidad que iba siendo entendida, en sectores cada vez más amplios, como un elemento necesario para transformar la realidad. “En eso estábamos las organizaciones del campo nacional, popular y revolucionario de la izquierda marxista, cuando se produce este golpe preventivo contrarrevolucionario que vino para destruir, no solamente ese acumulado de lucha, sino también para destrozar y cambiar profundamente la estructura económica y social de la Argentina”.
Randi contextualiza aquella realidad nacional en un escenario mundial de cambio de los patrones de acumulación y reconfiguraciones del poder. Frente a la crisis, los sectores del privilegio también reconocen la necesidad de unir fuerzas: “Aparece una alianza contrarrevolucionaria muy importante de las clases dominantes locales asociadas con el imperialismo y esto sucede en todos los campos, no solamente en la economía, sino también en la preparación de ese golpe, en la organización de las fuerzas militares bajo las doctrinas estadounidenses que en ese momento eran las de Seguridad Nacional, en cuyo contexto se profundizaba el papel de las Fuerzas Armadas y de Seguridad en la represión interna”.
Si el accionar militar es un dato obvio del golpe de Estado, es menos conocido el rol de los sectores civiles, más precisamente el empresarial: “Cumplió un papel fundamental la oligarquía local, los sectores terratenientes y del capital financiero, que venían a dar ese golpe, asociados a las Fuerzas militares para destruir ese acumulado histórico de la clase obrera y el pueblo argentino”. Esas clases dominantes locales de las que habla Randi, son las mismas que continúan actuando hoy en el país, atadas como entonces al poder imperial.
El director del Cefma remarcó que la lucha de resistencia continuó con formas diferentes a las de los años 70, pero la contrarrevolución había triunfado: “el golpe fortísimo a la posibilidad de construcción de una vanguardia unificada del pueblo argentino ya había sido dado”.
Hecho el trabajo sucio en la estructura económica y a nivel social, “las oleadas neoliberales, las formas del poder del capital financiero, también fueron organizándose y dejaron de necesitar al partido militar para dar esos golpes que antes no podían resolver cuando había un momento de ascenso de las luchas”, por lo que “comienzan a conformar organizaciones políticas con centros mediáticos y judiciales muy concentrados para poder resolver la contradicción entre el capital y el trabajo, entre el imperialismo y el pueblo en nuestro país”.
En ese recorrido, Randi recordó la irrupción de fuerzas “que se fueron probando”, como la UceDé de Álvaro Alsogaray, una suerte de prolegómeno de lo que vino después “con la entrega del menemismo y el nacimiento del PRO, hasta llegar a las fuerzas que ahora dirigen la política argentina encabezadas por Javier Milei y La Libertad Avanza”.
Por supuesto, aunque avance la reacción, las luchas del pueblo no se detienen: “En este contexto de desarrollo de esas organizaciones políticas de las clases dominantes, también buscamos constituir y desarrollar alianzas de base popular, conceptos clasistas y antiimperialistas con mayores y menores éxitos, pero con un desacumulado de esas históricas luchas de este pueblo que volvemos a intentar desarrollar nuevamente. Acá estamos dando, una vez más, esa batalla en un marco político muy complejo que está atravesado por una decadencia brutal de la civilización occidental, en medio de una guerra de destrucción masiva de los pueblos, una guerra que ni siquiera es de ocupación, sino de destrucción directa”.
Entonces, insistió Randi, “para su ‘Patio Trasero’ como nos llaman ellos, EE.UU. no busca el exterminio a través de las bombas, sino que avanza en un exterminio social y económico, que tiene un componente relevante en una enorme batalla cultural”. Por eso hizo hincapié en que “ese es el plano en el que debemos seguir desarrollando fuerzas profundamente revolucionarias que enfrenten todo esto con la mayor unidad y capacidad posibles de amplificar la política”.
Finalmente, de cara al 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, Hernán Randi destacó la centralidad del Partido Comunista, “no solo para recuperar la memoria y elevar al panteón de nuestro héroes y mártires a nuestros 30.000 desaparecidos, sino asimismo para resolver la contradicción histórica por la que lucharon, que es la de la construcción del socialismo con características nuestroamericanas y argentinas”.