Lejos de acatar la tregua que, con la mediación de Pakistán, el miércoles anunció Estados Unidos, el Estado de Israel avanzó el mismo día con el peor ataque contra su vecino del norte desde que lo invadiera en 1982. La Federación Sindical Mundial expresó su “plena solidaridad” con el pueblo libanés y puntualizó que la comunidad internacional “tiene la obligación de condenar estos actos”.
El del último miércoles se trató del peor ataque contra el Líbano desde la invasión israelí de 1982. Con esto el régimen que encabeza Benjamín Netanyahu dejó en claro que no está dispuesto a participar de ninguna tregua en la escalada agresiva que lleva adelante junto a Estados Unidos en la región. Los bombardeos sucedieron a pocos minutos de que se diera a conocer que con la mediación de Pakistán, EE.UU. aceptaba un alto al fuego que podría propiciar una salida al conflicto que Washington y Tel Aviv desataron el 3 de marzo. Pero haciendo caso omiso a ese anuncio, tal como hiciera con la supuesta tregua en el exterminio que continúa cometiendo en Gaza, Israel atacó al menos un centenar de objetivos, entre los que aparecen Beirut y Tiro. De acuerdo a un relevamiento preliminar de la Cruz Roja Libanesa, esta ofensiva bélica dejó un saldo de por lo menos 260 personas asesinadas y más de 1.100 heridos.
Frente a esta nueva página sangrienta escrita por el régimen del criminal de guerra prófugo de la justicia internacional, la Federación Sindical Mundial (FSM) hizo pública su condena. En tal sentido, remarcó que los cientos de civiles muertos y heridos, junto a una destrucción material masiva causada por los ataques, “confirman una vez más la criminalidad, la brutalidad y el carácter expansionista del régimen de Netanyahu y del Estado israelí asesino”. Al tiempo que alertó que esta acción “constituye una peligrosa escalada de la agresión israelí contra el Líbano, que se ha estado desarrollando durante semanas con el objetivo de invasión y ocupación, y socava el frágil alto el fuego en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán”.
Con el mismo énfasis, la FSM condenó “la continua barbarie israelí en el Líbano y en toda la región” y expresó su “plena solidaridad” con el pueblo libanés. En su declaración, tampoco soslayó la crítica a la comunidad internacional, sosteniendo que “tiene la obligación de condenar estos actos”. Por lo que la exhortó a “presionar activamente al Estado asesino de Israel para que cese su violencia”, advirtiendo que “el silencio equivale a complicidad con el imperialismo y con el régimen de Netanyahu, que está derramando la sangre del pueblo libanés”.