Abiertamente el presidente de Francia alineó a su país junto a EE.UU. y el Estado de Israel en la guerra de agresión que sostienen contra la República Islámica de Irán. El Partido Comunista Francés salió al cruce y advirtió sobre los peligros de esta escalada militarista “que arrastra al planeta entero a un brutal capitalismo de guerra que sólo sirve a los intereses de Estados Unidos”. Pero, tras el agravamiento del conflicto en el estrecho de Ormuz, París debió reconocer que hoy no existen condiciones para la misión naval que había anunciado.
“No a la implicación de Francia en la guerra de Trump y Netanyahu en Irán”, señaló el Partido Comunista Francés (PCF), que advirtió que el presidente Emmanuel Macron está arrastrando a su país a “cometer un error histórico”. El PCF reaccionó así luego de que el mandatario anunciara que consideraba “elevar la postura de Francia en el Golfo”, contribuyendo de hecho a la agresión militar lanzada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu contra Irán, incluso mediante el uso de bases militares francesas en la región.
A ello se sumó la decisión de que Francia encabezara una misión internacional que, según dijo Macron, tendría “carácter defensivo”. Paradójicamente, el presidente francés hablaba de defensa mientras sus anuncios reforzaban a la parte que en este conflicto es claramente la agresora: Estados Unidos y el Estado de Israel, que comenzaron hace más de dos semanas los ataques contra territorio de la República Islámica con un bombardeo a una escuela primaria de mujeres en el que murieron más de 150 niñas.
La orientación del gobierno francés quedaba todavía más clara si se tiene en cuenta que el propio Macron —ex empleado de Rothschild & Co y del Grupo Edmond de Rothschild— anunció su intención de ejercer control sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte sustancial del comercio mundial de petróleo, gas y otros productos estratégicos.
Para ello, París había dispuesto el envío de al menos ocho fragatas, dos portahelicópteros anfibios y un portaaviones, unidades que comenzaron a desplegarse en el Mediterráneo oriental. El presidente galo afirmó además que esperaba arrastrar “a otros países europeos y no europeos” a esa empresa. Pero reculó en chancletas.
El rápido deterioro de la situación militar obligó al propio Macron a dar marcha atrás. Durante una llamada con los líderes del G7, reconoció que “las condiciones hoy no se dan” para desplegar la misión naval, al señalar que el estrecho de Ormuz se ha convertido directamente en “un teatro de guerra”. El mandatario sostuvo que la operación deberá organizarse “en paralelo con el trabajo con navieras, transportistas y aseguradoras”, pero admitió que no puede ejecutarse en el actual escenario de hostilidades.
La respuesta de Irán no se hizo esperar. Ali Larijani, Secretario del Consejo Supremo de Seguridad de Irán, advirtió que “es poco probable que se logre seguridad alguna en el estrecho de Ormuz en medio del fuego de la guerra que encendieron Estados Unidos e Israel”.
Los hechos sobre el terreno parecen confirmar esa evaluación. En las últimas horas al menos tres buques fueron atacados en la zona: un portacontenedores fue impactado a 35 millas de Jebel Ali, el principal puerto del Golfo, mientras que dos petroleros se incendiaron en aguas iraquíes. Al mismo tiempo, Irán comenzó a desplegar minas navales y Estados Unidos respondió destruyendo varios buques minadores, lo que elevó todavía más el nivel de confrontación.
Incluso dentro del propio gobierno francés comenzaron a aparecer señales de cautela. El canciller, Stéphane Barrot, admitió que París prefiere esperar a que “la fase de hostilidades de muy alta intensidad cese” antes de avanzar con cualquier despliegue naval en la zona. Mientras tanto, cerca del 20 por ciento del petróleo mundial continúa atravesando una ruta cada vez más insegura y ningún país parece dispuesto a desafiar militarmente el bloqueo iraní.
En este contexto, el PCF advirtió que “las alianzas con las monarquías del Golfo amenazan con arrastrar a Francia a un conflicto devastador” y subrayó que la política exterior francesa no debe subordinarse a intereses derivados de “un brutal reajuste de las dinámicas de poder regional entre Israel, Arabia Saudí y las monarquías de la región”.
Por eso instó a que la presidencia de Macron “colabore con los países de la región para asegurar un alto el fuego inmediato”, lo que representaría un aporte decisivo para “detener una conflagración generalizada”.
Los comunistas franceses también condenaron la “deriva beligerante” y expresaron su “firme solidaridad con el pueblo iraní”. Al mismo tiempo, subrayaron que cualquier decisión en materia militar debería ser debatida en el Parlamento, ya que de lo contrario “cualquier participación francesa constituiría una violación de nuestra Constitución”.
“El pueblo francés no apoya esta agresión militar y se niega a pagar el precio”, señaló el PCF, que exigió además que su país “rechace las ambiciones imperialistas de Estados Unidos respecto al estrecho de Ormuz y al petróleo iraní”.
Asimismo, frente al aumento desmesurado de los precios de la energía provocado por la escalada bélica en Asia occidental, el partido reclamó que el gobierno “implemente de inmediato un límite de precios para congelar el valor de la gasolina y proteger el poder adquisitivo del pueblo francés”.
En la misma línea, reclamó que París “rechace cualquier participación en una escalada bélica mortal” y denunció las acciones de Donald Trump, “quien arrastra al planeta entero a un brutal capitalismo de guerra que sólo sirve a los intereses de Estados Unidos”. Por eso insistió en que Francia debe “alzar su voz de forma independiente a favor de la paz y del derecho internacional”.
Cabe recordar que a principios de mes el Estado Mayor francés ya había reconocido que autorizó de “manera temporaria” la presencia de aviones y otras aeronaves estadounidenses en bases que posee en Abu Dabi, Qatar y Kuwait. También confirmó el envío del portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo oriental, junto con una fragata y aviones de combate Rafale, además del despliegue de medios de defensa antiaérea y de la fragata Languedoc en Chipre.
Pocos días antes, en un discurso que el PCF calificó como “extremadamente bélico, peligroso e irresponsable”, Macron había presentado su doctrina de “disuasión avanzada”, que prevé posicionar fuerzas aéreas estratégicas francesas en Europa y participar en ejercicios nucleares “con total transparencia con los Estados Unidos de América y en estrecha coordinación con el Reino Unido”, además de una “estrecha cooperación con Alemania”.
Para el Partido Comunista Francés, ya no se trata únicamente de disuasión nuclear, sino de una verdadera “carrera armamentística nuclear”, que representa “un cambio de doctrina estratégica impuesto por el cesarismo belicista del presidente de la República, sin consultar al Parlamento y pisoteando sus prerrogativas”.