Mediante una ley recientemente aprobada por el Parlamento israelí se dispone la ejecución de ciudadanos palestinos presxs políticxs. “Esto pone de manifiesto la naturaleza colonial que se basa en el genocidio y los asesinatos individuales contra nuestro pueblo como medio para imponer el proyecto del ‘Gran Israel’ a expensas de los territorios árabes en Palestina, Líbano y Siria”, advirtió el Frente Democrático para la Liberación de Palestina.
“La ley de pena de Muerte representa la culminación de la bancarrota política y moral del sionismo fascista”. De este modo el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (Fdlp) caracterizó a la reciente decisión del Parlamente del Estado de Israel que días atrás aprobó definitivamente una norma que permite la ejecución de prisioneros palestinos, algo que representa una pena de muerte selectiva, que “pone de manifiesto la naturaleza colonial que se basa en el genocidio y los asesinatos individuales contra nuestro pueblo como medio para imponer el proyecto del ‘Gran Israel’ a expensas de los territorios árabes en Palestina, Líbano y Siria”.
La iniciativa fue resistida por la bancada parlamentaria Hadash que entre otros suma al Partido Comunista de Israel, así como por organizaciones de Derechos Humanos que advierten sobre la peligrosidad de una norma que habilita la pena de muerte para “palestinos condenados terroristas” por el régimen que encabeza Benjamin Netanyahu desde donde recurrentemente se señala que desde su particular mirada “todos los palestinos son terroristas”. Esto se expresa en la práctica y sin ningún pudor, tal como queda demostrado con la masacre que se profundiza en la Franja de Gaza y en los territorios que ilegalmente ocupa Israelo desde hace casi seis décadas.
Con este telón de fondo, el Fdlp sostuvo que la decisión parlamentaria constituye “un claro reconocimiento del fracaso del Estado israelí, enemigo del pueblo palestino, para resolver el conflicto con este, a pesar de las sucesivas guerras que ha librado contra él tanto en Palestina como en la diáspora”. Tras lo cual recalcó que a nadie puede sorprender que haya sido el ministro de Seguridad Nacional quien impulsara la sanción de esta norma. “El fascista Itamar Ben-Gvir celebra la aprobación de la ley de pena de muerte para los presos palestinos, recordando ejemplos históricos, similares de nazis que celebraron sus crímenes antes de su derrota final a manos del pueblo”, puntualizó el Frente antes de aclarar que “la ley de pena de muerte no es más que un intento de encubrir las ejecuciones diarias cometidas en Cisjordania y la Franja de Gaza, ya sea por fuerzas enemigas o por grupos de colonos israelíes”. En tanto que alertó que “ese camino no sacará a la entidad sionista de su crisis histórica y política, y que las amenazas del criminal de guerra Benjamin Netanyahu de usar la fuerza para imponer la voluntad del enemigo israelí a los países vecinos, y su discurso sobre cambiar los ‘conceptos’ del Estado, reflejan una determinación de continuar por el camino del fracaso”.
Por lo cual concluyó sosteniendo que “las políticas de asesinato, genocidio, destrucción y desplazamiento no han logrado socavar el proyecto nacional palestino, que sigue ganando amplio apoyo en la comunidad internacional”, al tiempo que “profundizan el aislamiento del Estado enemigo israelí”. En tal sentido subrayó que “la promulgación de la ‘Ley de ejecución de prisioneros’ no va a doblegar la voluntad de nuestro pueblo”.
Asimismo, instó a la comunidad internacional “a que asuma sus responsabilidades legales y morales, rompiendo el silencio para condenar claramente e inequívocamente esta ley racista”, algo que debe materializarse en “medidas prácticas para aislar al gobierno ocupante y hacerlo responsable de sus crímenes ante los foros y tribunales internacionales”. Por lo que reclamó “la provisión inmediata de protección internacional para los presos palestinos en las prisiones de la ocupación, garantizando sus plenos derechos de acuerdo con los Convenios de Ginebra y el derecho internacional humanitario y trabajando para poner fin en las políticas de tortura, negligencia médica y asesinato lento a que son sometidos diariamente”.