Los partidos comunistas de Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña alertaron conjuntamente sobre la profundización del pacto militar que pretende constituirse en una suerte de OTAN de la cuenca Asia-Pacífico con la finalidad de hostigar a la República Popular China. En el marco de dicha alianza, los gobiernos de estos tres países confirmaron que avanzan con el presupuesto destinado al desarrollo de submarinos nucleares.
El Partido Comunista de Estados Unidos y sus pares de Australia y Gran Bretaña hicieron un llamado a que la comunidad internacional se movilice “para detener a AUKUS”, así denominado por las siglas en inglés de los tres países que lo componen. Este pacto militar fue concertado en 2021 y desde entonces, los gobiernos de estos tres países vienen avanzando en lo que, en la práctica, pretende constituirse como una suerte de OTAN de la cuenca Asia-Pacífico con la finalidad de hostigar a la República Popular China en la disputa geopolítica que el imperialismo yanqui y sus aliados mantienen con el gigante asiático.
La declaración de alerta fue realizada luego del reciente encuentro que sostuvieron los delegados de esos tres PC en el ámbito de la Reunión Internacional de Partidos Comunistas y Obreros que tuvo lugar en La Habana enmarcada en el Centenario del natalicio de Fidel y luego de que los gobiernos estadounidense, australiano y británico dieran un nuevo paso en el fortalecimiento del AUKUS. A fines de mayo, esta alianza anunció el desarrollo conjunto de submarinos no tripulados, algo que se suma a la adquisición por parte de Australia de tres submarinos de propulsión nuclear construidos por EE.UU., que se concretó hace tres años como parte de un paquete que plantea el rearme australiano en la hoja de ruta del acuerdo militar tripartito.
Aquel paso convirtió a Australia en el primer Estado del hemisferio sur con libre acceso a armamento nuclear, algo que lejos estuvo de inmutar al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ni a su titular, el argentino Rafael Grossi, siempre muy atento a denunciar a aquellos países que la anglosfera considera hostiles. Las muestras de sumisión de Grossi a los dictados del régimen de Donald Trump y sus aliados son elocuentes. A punto tal que, impulsado por Javier Milei y con el guiño de Washington, el presidente de la OIEA es un candidato firme para suceder como Secretario General de la ONU a Antonio Guterres, cuyo mandato vence a fin de año.
La declaración de los Partidos Comunistas de Australia, Gran Bretaña y Estados Unidos advierte sobre el peligro que representa la presencia de submarinos nucleares y armamento de avanzada para el despliegue del AUKUS desde bases australianas. “Se trata del mayor acto de proliferación nuclear de este siglo, que aumenta significativamente la amenaza de una guerra nuclear en la región de Asia-Pacífico”, se resalta en el comunicado conjunto de estos tres partidos. Por lo cual, como allí queda subrayado, resulta indispensable “concienciar sobre esta peligrosa escalada nuclear y apuntar contra la financiación pública destinada a alimentar el apetito insaciable de la industria armamentística y de los belicistas imperialistas”.
Por eso mismo es que reafirman en el texto su enfática condena a este pacto, denunciando además que “es un derroche de recursos, ruinoso y peligroso”, al tiempo que reiteran su compromiso de “intensificar la cooperación entre nuestros partidos para adoptar un enfoque coordinado que permita detener a AUKUS”. Semejante derroche de recursos, señalan, sólo en Australia y a partir del aumento presupuestario comunicado por Canberra este último mes asciende a una proyección de 368 mil millones de dólares hasta 2055, cifra que en ese país de Oceanía “sería suficiente para transformar por completo la salud, la educación, la investigación y el desarrollo, además de los servicios públicos en general, dando como resultado la creación de diez veces más empleos sindicalizados y de calidad”. En este contexto, los partidos comunistas estadounidense, británico y australiano convocaron “a los comunistas y activistas por la paz de nuestros países para que conviertan la exigencia de abolir el AUKUS en un tema central de acción contra el militarismo”.