Con una amplia participación popular, Nicaragua construyó una Reforma Constitucional que blinda de injerencia extranjera al sistema de representación política. “Ninguna Ley emitida por otro Estado u organismos internacionales que pongan en riesgo la independencia, soberanía y autodeterminación surtirá efecto jurídico en el territorio nacional”, recalca la nueva norma de la Revolución Sandinista.
Durante una sesión especial celebrada en León, la Capital de la Revolución Sandinista, la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó las reformas constitucionales que fueron sometidas a un proceso de amplia consulta con todos los sectores del país. Por medio de ellas se modifican trece capítulos de la Constitución Política y se establece taxativamente, entre otros puntos, que las leyes extranjeras no tienen efecto jurídico en territorio nicaragüense.
“Ninguna Ley, reglamento o normativa, emitida por otro Estado, grupo de estados u organismos internacionales que pongan en riesgo la independencia, la soberanía, la autodeterminación nacional, la seguridad y la paz del pueblo y la nación nicaragüense surtirá efecto jurídico en el territorio nacional”, precisa ahora el artículo 12 de la Carta Magna, donde también queda de manifiesto que de aquí en adelante no van a poder ser candidatos a cargos de elección popular ni ocupar cargos públicos los “golpistas” y “traidores a la patria”.
En simultáneo, se puntualiza que van a extenderse por siete años los cargos ejecutivos de elección popular y de aquellos cuya designación o ratificación corresponda a la Asamblea Nacional, idéntica duración que dispone que tengan los cargos de comandante en jefe de las Fuerzas Militares del Ejército y de jefe de las Fuerzas Policiales.
Por otra parte, las reformas brindan al Consejo Supremo Electoral la responsabilidad de organizar las elecciones generales, municipales y regionales cada siete años, en tanto que determinan que no se otorgará personería jurídica a partidos políticos constituidos con financiamiento extranjero, así como que tal personería va a ser cancelada cuando los partidos, sus directivos o candidatos reciban ese financiamiento o violen principios fundamentales de la Constitución.
Cabe recordar que la iniciativa de Reforma Constitucional fue impulsada por los copresidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, “con el propósito de elaborar las propuestas que permitan garantizar la estabilidad, seguridad y paz para continuar librando con eficacia la batalla contra la pobreza”. Esta reforma estructural fue hecha propia por la Legislatura, que construyó el proyecto a partir de las propuestas de base que surgieron del debate popular al que se la sometió, tras lo cual fue el turno de la Comisión Especial que acabó de darle forma.
Tampoco es un dato a soslayar que en el proceso de consultas participaron más de trescientas mil personas que debatieron en universidades, instituciones culturales y organizaciones territoriales, además de miembros de las Fuerzas Militares del Ejército de Nicaragua y Fuerzas Policiales, el Ministerio del Interior, los sectores bancario, financiero, inversionista, productivo, trabajadores y emprendedores. A ellos se sumaron periodistas, diputados al Parlamento Centroamericano, alcaldías del Pueblo Presidente, gobiernos regionales y Consejos de la Costa Caribe Norte y Sur; así como pueblos originarios y afrodescendientes, entre otros diverdos sectores protagonistas de una reforma apalancada en el poder popular.
Bajo la premisa del Pueblo Presidente, y en lo que representó un claro ejercicio de democracia directa, las voces reunidas ante la Basílica de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, en León, fueron el eco de las cientos de miles que construyeron las reformas parciales a la Constitución Política. “Estamos aquí en este histórico lugar donde se continuó la lucha del pueblo nicaragüense por su dignidad, por su libertad y con valentía con nuestros héroes”, dijo al inaugurar el encuentro el presidente de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, quien resumió el espíritu que posee el flamante texto constitucional, cuando subrayó que en su país ante “cada acción del invasor, ya sea colonialista español, ya sea el yanqui imperialista, reaccionamos produciendo héroes”.
Lejos de actuar de “manera autoritaria” y de “restringir la vida democrática” en su país, algo que suelen repetir a la hora de presentar esta noticia desde los medios de comunicación de occidente, tanto aquellos de perfil conservador como los que se dicen “progresistas”; el Frente Sandinista de Liberación Nacional se relegitma en el gobierno construyendo desde las propias bases de la sociedad el destino de su patria.