Eso fue lo que aseveró el Secretario General del Partido Comunista, Jorge Kreyness, al reflexionar sobre el Proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que, entre sus principales puntos, postula la modificación de la Ley de Tierras Rurales.
El Secretario General del Partido Comunista de la Argentina, Jorge Alberto Kreyness, se refirió en una reciente entrevista en Telesur al Proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que, con la redacción del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se apresta a tratar el Senado el próximo 6 de agosto. Entre sus principales puntos aparece el de la reforma del régimen de expropiaciones y los procesos de desalojo, al tiempo que se propone desmantelar la Ley de Tierras Rurales.
“Tenemos en la Patagonia grandes extensiones de tierra en manos de extranjeros, tal como es el caso de Benetton, y el británico Joe Lewis con el Lago Escondido”, recordó Kreyness y añadió que “hay una tendencia a la extranjerización de la tierra, algo que este proyecto agudizaría aún más y no solamente en la Patagonia”, ya que “esto también afecta a provincias como Corrientes, con la situación de los Esteros del Iberá y a otros lugares del país donde también hay una seria tendencia a la privatización y extranjerización de la tierra”.
Todo esto, advirtió el titular del PCA, “provoca un peligro para la soberanía nacional y para la integridad territorial de nuestro país”. En ese sentido, fue claro al señalar que “la instalación del gobierno encabezado por Javier Milei, representa una oportunidad extraordinaria para los capitales globales que buscan poseer áreas estratégicas, tierras raras, e incluso la Pampa Húmeda con su producción agrícolaganadera pretende ser comprada por la corporación Black Rock, que es uno de los más grandes fondos de inversión a escala global”.
Por otro lado, también planteó que en este contexto es preocupante la situación de las Islas Malvinas y su mar circundante, donde la empresa israelí Navitas Petroleum “viene explorando y explotando el petróleo de esas aguas territoriales argentinas”, por lo que “todo esto indica que hay una fuerte presión por parte de intereses yanquis, británicos e israelís”.
Asimismo, puntualizó que la Patagonia argentina es una de las zonas del planeta que cuenta con menos densidad poblacional y que nuestro país carece de una política de explotación soberana de su plataforma continental submarina, “que posee grandes riquezas pesqueras y que, incluso, en el lecho tiene varias riquezas minerales, entre ellas, tierras raras y petróleo”.
Por eso, concluyó que “ahí las grandes corporaciones ven una oportunidad”. Ese botín tan preciado para los capitales transnacionales también se vincula al control del paso bioceánico Atlántico-Pacífico, “algo que cobra todavía más relevancia ante la eventualidad de un cierre del Canal de Panamá y por ser la zona marítima próxima a la Antártida”. Al respecto, recordó que “EE.UU. anunció su voluntad de, en algún momento, denunciar el Tratado Antártico que prohibe la explotación de los recursos naturales de ese continente”. Y subrayó que este panorama exhibe que “hay todo un conjunto de elementos que ponen en riesgo la soberanía argentina y su integridad territorial”.